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Factura Electrónica obligatoria B2B


Los próximos 19 y 20 de noviembre impartiré con Pere Brachfield el curso Factura Electrónica obligatoria B2B, organizado por iKN Spain. Son dos mañanas en formato virtual, siete horas en total, pensadas para que las empresas entiendan qué les exige el nuevo marco legal y cómo organizar el proyecto de adaptación.

No es la primera vez: en junio ya anuncié una edición anterior. Desde entonces el marco se ha completado y el contenido se ha actualizado con la Orden de octubre y el nuevo calendario.

El momento no es casual. El Real Decreto 238/2026 ya está en vigor, la Orden HAC/1028/2026, de 2 de octubre, por la que se regula la solución pública de facturación electrónica se publicó el 5 de octubre y entró en vigor el 6 de octubre de 2026. Con esa fecha empieza a computarse el plazo: doce meses después (el 6 de octubre de 2027), las empresas cuyo volumen de operaciones del año natural anterior haya superado los 8 millones de euros tendrán que emitir y recibir facturas electrónicas estructuradas y comunicar su estado. Doce meses parecen mucho, pero no lo son cuando hay que revisar procesos, adaptar el software, coordinarse con clientes y proveedores y probarlo todo antes de la fecha.

Qué cambia y cuándo

La obligación nace de la Ley 18/2022, de creación y crecimiento de empresas («Ley Crea y Crece»), que incorporó a la Ley 56/2007 la factura electrónica obligatoria entre empresarios y profesionales. Su desarrollo ha llegado en dos pasos:

  • El Real Decreto 238/2026, publicado en el BOE el 31 de marzo y en vigor desde el 20 de abril, fija las reglas: formatos admitidos, plataformas de intercambio, interoperabilidad y comunicación del estado de las facturas.
  • La Orden HAC/1028/2026, publicada el 5 de octubre y en vigor desde el día 6, regula la solución pública de facturación electrónica de la AEAT y pone en marcha los plazos.

El calendario queda así:

FechaQuiénQué
6 de octubre de 2027Empresas con volumen de operaciones superior a 8 millones de eurosEmitir y recibir facturas electrónicas y comunicar su estado
6 de octubre de 2028Resto de empresarios y profesionalesEmitir y recibir facturas electrónicas
6 de octubre de 2029Personas físicas y entidades en atribución de rentas de hasta 8 millonesComunicar el estado de las facturas

Estos plazos se cuentan desde el 6 de octubre de 2026 (entrada en vigor de la Orden HAC/1028/2026), conforme a la disposición final cuarta del Real Decreto 238/2026 y a la disposición final octava de la Ley 18/2022. El volumen de operaciones se calcula según el artículo 121 de la Ley del IVA. Las personas físicas y las entidades en atribución de rentas con volumen igual o inferior a 8 millones de euros tienen un año adicional (hasta el 6 de octubre de 2029) solo para la obligación de comunicar los estados de las facturas.

Lo importante no es solo el formato. Las facturas tendrán que ajustarse al modelo semántico de la norma europea EN 16931, en alguna de las sintaxis admitidas (UBL, CII, EDIFACT o Facturae), y circular por la solución pública de la AEAT o por plataformas privadas interoperables. Un PDF enviado por correo deja de valer como factura electrónica a estos efectos. Además, el destinatario deberá comunicar en cuatro días si acepta o rechaza la factura y la fecha en que la paga, y esa información llegará a la AEAT. Es la forma que ha elegido el legislador para medir la morosidad comercial.

A todo esto se suma VERI*FACTU, el sistema de registros de facturación inalterables del Real Decreto 1007/2023. Sus fechas vigentes son el 1 de enero de 2027 para las sociedades y el 1 de julio de 2027 para el resto, aunque Hacienda anunció el 5 de octubre su intención de llevarlo a octubre de 2028 para alinearlo con la factura electrónica. A día de hoy ese aplazamiento no se ha publicado en el BOE, así que conviene planificar con las fechas que están en vigor.

El curso

El programa recorre la factura electrónica de lo general a lo concreto, en cinco módulos:

  1. Fundamentos de la facturación electrónica: qué es, en qué se diferencia de la factura tradicional, qué información debe contener y qué formatos reconoce la UE.
  2. La normativa estatal y las normas de la UE: las iniciativas europeas VIDA (VAT in the Digital Age) y los requisitos de información digital (DRR), los precedentes en España, la Ley Crea y Crece y el RD 238/2026.
  3. Aspectos clave del nuevo reglamento: sujetos obligados, excepciones, comunicación del estado de la factura, relación con VERI*FACTU y calendario.
  4. El sistema estatal de intercambio de facturas: la solución pública de la AEAT, las plataformas privadas autorizadas, la interoperabilidad entre ellas, el Observatorio Estatal de la Morosidad Privada y el listado de infractores.
  5. Aspectos técnicos de la factura electrónica B2B y VERI*FACTU, que es el módulo que imparto yo.

Pere Brachfield, abogado y consejero delegado de Brachfield Credit & Risk Consultants, autor de más de treinta libros sobre gestión empresarial y de más de 2.000 artículos publicados en 15 países, se ocupa de la parte jurídica y de gestión. Yo me centro en la parte técnica.

El curso está pensado para directores financieros y de administración, responsables de contabilidad, facturación, tesorería y gestión de cobros, asesores fiscales y contables, abogados, directores de sistemas, proveedores de software y gerentes de pymes. Es decir, para quienes tendrán que decidir y ejecutar el proyecto de adaptación en su empresa o en las de sus clientes.

Mi módulo: la parte técnica

La factura electrónica me acompaña desde hace mucho. En ASIMELEC, y después en AMETIC, impulsé su normalización, y en 2010 ASIMELEC publicó mi libro La Factura Electrónica. En OASIS contribuí a definir cómo se firman las facturas en UBL (UBL Digital Signature Profiles 1.0). Hoy, como prestador cualificado de servicios de confianza, en EADTrust vemos a diario la otra cara del problema: cómo garantizar el origen, la integridad y la fecha de un documento electrónico.

El módulo 5 traduce las obligaciones legales a decisiones técnicas:

  • Arquitectura de la factura. Qué es una factura estructurada, por qué el modelo semántico EN 16931 es la pieza común de todas las sintaxis admitidas, qué campos son obligatorios y cómo es el ciclo de vida completo: emisión, entrega, aceptación o rechazo y pago.
  • Firma, sello y sello de tiempo. La normativa de facturación exige garantizar la autenticidad del origen y la integridad del contenido. La firma electrónica avanzada, o el sello electrónico de la empresa basado en un certificado cualificado, es la forma más directa de hacerlo. Veremos los formatos XAdES, CAdES y PAdES, cuándo conviene cada uno y para qué sirve añadir un sello de tiempo cualificado.
  • VERI*FACTU. Qué son los registros de facturación, cómo funciona la huella encadenada (cada registro incluye el hash del anterior, de modo que no se puede alterar uno sin romper la cadena) y cómo el código QR permite al cliente comprobar la factura en la sede de la AEAT.
  • Convergencias y divergencias. VERIFACTU registra lo que factura el emisor, sea a empresas o a consumidores; la factura electrónica B2B regula cómo se intercambia el documento entre empresas. Comparten datos, pero no flujos ni calendario, y no afectan a los mismos sujetos: las empresas acogidas al SII quedan fuera de VERIFACTU, pero no de la factura electrónica. Un buen proyecto diseña un solo circuito que cumpla ambas obligaciones.
  • Requisitos del software de facturación. Integridad, conservación, legibilidad y trazabilidad de los registros, declaración responsable del fabricante, interfaces de programación con las plataformas y gestión de los estados de la factura.
  • Recursos oficiales de la AEAT. Esquemas XSD, documentación de integración y entornos de pruebas, que conviene usar desde el primer día.
  • Hoja de ruta del proyecto. Inventario de sistemas y flujos, elección entre la solución pública y una plataforma privada, pruebas con clientes y proveedores y puesta en producción.

Mi objetivo es que quien asista salga sabiendo qué preguntas hacer a su proveedor de software y a su plataforma de intercambio, y con un plan para no llegar con prisas a octubre de 2027.

Datos prácticos

  • Fechas: jueves 19 y viernes 20 de noviembre de 2026, de 9:30 a 13:15.
  • Formato: virtual y en directo.
  • Duración: 7 horas.
  • Precio: 899 euros más IVA, con opciones que incluyen cursos online adicionales. La formación es bonificable a través de FUNDAE, y iKN gestiona la bonificación sin coste.
  • Certificado: de asistencia, al finalizar el curso.
  • Inscripción: en la página del curso, en info@ikn.es o en el 91 700 48 70.

Si tu empresa tiene que dar el paso en 2027 o 2028, este es un buen momento para empezar. Nos vemos en clase.

Otros artículos de este blog

Ángel Luis Martín Bautista explica la Cartera de Identidad Digital Europea y su ecosistema (CNIS 2026)


Nota (octubre de 2026). La presentación de Ángel Martín que se recoge en el video referenciado en este artículo es muy interesante y sigue siendo una buena foto del proyecto, pero se dio el 26 de febrero de 2026 y desde entonces han pasado algunas cosas. Se han publicado nuevas versiones del Architecture and Reference Framework (la 2.9.0 en mayo y la 3.0.0 en verano). También se han adoptado nuevos actos de ejecución:

  • el Reglamento de Ejecución (UE) 2026/248, sobre los formatos de firma y sello electrónicos;
  • el Reglamento de Ejecución (UE) 2026/798, sobre el alta a distancia en la cartera, que el ponente da por rechazada «ayer»;
  • los Reglamentos de Ejecución (UE) 2026/1730, 2026/1731 y 2026/1735, de julio, que modifican los actos reabiertos (entre otras cosas, la fotografía del PID deja de ser una propuesta).

Lo que el ponente presenta como pendiente o en discusión debe leerse con esa perspectiva. Al final del resumen lo detallo.

En el XVI Congreso Nacional de Innovación y Servicios Públicos (CNIS 2026), celebrado el 26 de febrero de 2026, Ángel Luis Martín Bautista, jefe adjunto del Departamento de Tecnologías Disruptivas e Integridad de la Información de la Agencia Estatal de Administración Digital (AEAD), presentó la ponencia «Cartera de identidad digital: situación y ecosistema asociado».

La ponencia tiene tres partes: cómo avanza el proyecto europeo de cartera, el ecosistema de actores que la rodea y el estado del proyecto español. Sus mensajes principales son estos:

  • La cartera sustituye el modelo de nodos eIDAS de 2014 por otro en el que el ciudadano lleva sus datos y decide qué comparte.
  • La aplicación es solo una pieza. Para que funcione hacen falta una docena de actores, muchos de los cuales hay que notificar a la Comisión Europea.
  • La complejidad técnica crece: varios actos de ejecución se han reabierto y las tecnologías de formatos han pasado de 2 a 35, sin que se amplíe el plazo.
  • La cartera española debe estar lista el 24 de diciembre de 2026 y saldrá con el PID y las credenciales de mayor de 18 y de 16 años. El PID incluirá el número del DNI.
  • El alta exigirá nivel alto: cita presencial en una oficina de registro o lectura del DNIe por NFC. El alta totalmente remota no prosperó en la votación del acto de ejecución del día anterior a la charla.
  • El cotejo de identidades (identity matching) es un problema abierto, porque algunos países no incluirán un número de identificación en el PID.

Del eIDAS de 2014 a la cartera (0:53–3:44)

El primer Reglamento eIDAS, de 2014, buscaba que los medios de identificación electrónica de cada país sirvieran en los demás. La idea era buena, pero con los años mostró carencias:

  • Cada país notificaba su medio de identificación y los demás tenían que estudiarlo y aceptarlo, un proceso largo y farragoso.
  • Solo 14 Estados miembros llegaron a notificar un esquema; muchos ni siquiera ofrecían identificación electrónica a sus ciudadanos.
  • El sector privado no lo usó, aunque sí el público.
  • Era un sistema de «todo o nada»: se compartía toda la identificación o ninguna.
  • Exigía que cada Estado tuviera un nodo eIDAS que hacía de traductor. Cada vez que un país notificaba un medio nuevo, los 27 nodos tenían que actualizarse.

El nuevo modelo prescinde de los nodos: es el ciudadano quien lleva el dato y hace con él lo que quiere. La pieza central es la cartera digital.

Qué es la cartera de identidad digital de la UE y quién debe aceptarla (3:44–10:54)

  • Es el primer medio de identificación común de la UE: todos los ciudadanos podrán identificarse entre sí, en presencia y en línea, con un sistema interoperable.
  • Contiene los datos de identificación de la persona (PID), equivalentes a los del DNI español o la tarjeta de identidad de otros países.
  • Será obligatorio que cada Estado la ofrezca a finales de 2026, gratuita y voluntaria para el ciudadano.
  • Tiene tres funciones: identificar, presentar declaraciones electrónicas de atributos (cualquier atributo predicable de una persona, objeto o empresa) y firmar documentos electrónicos de forma gratuita para el ciudadano par usos particulares.
  • Se trabaja en casos de uso europeos y nacionales. Los europeos se definirán en rulebooks, guías con los datos, metadatos y arquitectura de cada caso.
  • Requisitos de ciberseguridad de nivel alto, divulgación selectiva de atributos y código fuente abierto.

Quién está obligado a aceptarla: el sector público; las entidades del sector privado obligadas a identificar a sus clientes (know your customer), como la banca, y los sectores que enumera el Reglamento (transporte, energía, servicios financieros, sanidad, agua…); y las grandes plataformas definidas por la Ley de Mercados Digitales. La diapositiva amplía la lista con seguridad social, servicios postales, infraestructura digital, educación y telecomunicaciones.

Otros servicios de confianza nuevos: la emisión de declaraciones electrónicas de atributos, con el mismo valor jurídico que un documento en papel; el archivo electrónico cualificado; y los libros mayores electrónicos. La gobernanza se apoya en un grupo de alto nivel sobre identidad digital en el que participan todos los Estados.

Esquema de funcionamiento: el ciudadano, en el centro, recibe las credenciales (declaraciones electrónicas de atributos) procedentes de fuentes auténticas o de emisores cualificados (hay credenciales cualificadas, no cualificadas y de organismos públicos) y las entrega a quien se las pida. La confianza transfronteriza se basa en registros de la Comisión y nacionales y en certificados de acceso y de registro. El ponente pone el ejemplo de una empresa alemana de alquiler de coches: la cartera debe saber que la empresa existe y alquila coches, y la empresa debe poder fiarse de los datos que recibe.

Actos de ejecución, consorcios y calendario (10:54–16:20)

Las especificaciones se debaten en el Marco de Arquitectura y Referencia (ARF), con un volumen de trabajo «increíble». Pero «lo que va a misa» es lo que los Estados votan en comitología: los actos de ejecución, que pasan a ser derecho vinculante.

La diapositiva de situación (referida a la versión 2.8.0 del ARF) detalla los lotes. La tabla sigue la presentación; la descripción oral del ponente no la sigue al pie de la letra.

LoteFecha en la diapositivaReglamentos de Ejecución (UE)Situación en febrero de 2026
121/11/20242024/2979 (integridad y funcionalidades básicas), 2024/2977 (PID y declaraciones electrónicas de atributos), 2024/2980 (notificaciones del ecosistema), 2024/2982 (protocolos e interfaces), 2024/2981 (certificación)Aprobados; todos salvo 2024/2981, reabiertos
206/05/2025 y 25/06/20252025/849 (listas de carteras), 2025/847 (brechas de seguridad), 2025/848 (partes usuarias), 2025/846 (cotejo de identidades), 2025/1569 (declaraciones electrónicas cualificadas de atributos)Aprobados; 2025/848 y 2025/1569, reabiertos
325–26/06/20252025/1566, 1567, 1568, 1570, 1571, 1572, 1929, 1942, 1943, 1945 y 1946 (servicios de confianza: firma y sello electrónicos, certificados cualificados, dispositivos cualificados, validación y conservación)Aprobados
416/09/20252025/2164 (formatos de las listas de confianza), 2025/2160 (prestadores no cualificados), 2025/2162 (organismos de evaluación de la conformidad)Aprobados
513/11/20252025/2530 (requisitos de los prestadores cualificados), formatos de firma y sello electrónicos (sin número en la diapositiva; hoy, 2026/248), 2025/2527 (certificados cualificados de sitio web), 2025/2532 (archivo electrónico), 2025/2531 (libros mayores electrónicos)Aprobados
6—Alta (on-boarding) en la carteraNon paper enviado
Siguientes—Nivel de garantía (art. 8.3), certificación de dispositivos cualificados de creación de firma, marco de los esquemas de identificación electrónicaNon paper pendiente

El dato más llamativo: en el acto de formatos del lote 1 había dos formatos; con la reapertura, las tecnologías propuestas ascienden a 35, y el plazo para tener las carteras no se amplía. «Fácil no nos lo están poniendo.»

Grandes consorcios europeos: proyectos multipaís que trabajan casos de uso para redactar los rulebooks. Ha habido seis: DC4EU, Potential, EWC, NOBID, APTITUDE y WE BUILD. El primero, DC4EU (Digital Credentials for Europe), lo lideró España, con 101 participantes de 26 Estados. Casos de uso citados: pagos, permiso de circulación, tarjeta sanitaria europea, títulos académicos, apertura de cuenta bancaria y el documento portátil A1 para acreditar la vida laboral en varios países.

Calendario: en 2026 deben adoptarse todos los actos de ejecución y notificarse a la Comisión los actores responsables en cada país. A finales de 2026 las carteras deben estar disponibles para los ciudadanos, y a finales de 2027 las empresas obligadas deben aceptarlas. La diapositiva de planificación lo detalla así: eIDAS2 en vigor en 2024; actos de ejecución adoptados entre 2024 y 2026; notificaciones a la Comisión en 2026; verificación de edad en 2025–2026; aceptación obligatoria para el sector público a finales de 2026–2027 y para el privado a finales de 2027.

Verificación de edad (16:20–18:47 y 30:45–31:29)

Varios Estados, España quizá el primero, se plantearon proteger a los menores del contenido para adultos y vieron que era un problema transfronterizo que nadie podía resolver por su cuenta. La cartera, obligatoria en 2026, era el instrumento natural: un caso de uso más.

El reto técnico es grande, porque hay que demostrar sin lugar a dudas que se supera una edad sin revelar ningún otro dato, y además:

  • lo que se presente debe ser distinto cada vez, para impedir el perfilado;
  • no debe existir ningún registro («efecto Gran Hermano») de cuándo y dónde se ha usado la cartera para esto.

Ya está terminada una primera versión de las especificaciones. Es un protocolo armonizado en la UE, alineado con el artículo 28 del Reglamento de Servicios Digitales sobre protección de menores en línea. La cartera española incluirá dos credenciales, mayor de 18 y mayor de 16 años, derivadas de la fecha de nacimiento del PID.

El ecosistema, actor por actor (18:47–30:45)

Para el ponente, la cartera es «un aspecto, y no de los más complejos» del ecosistema. Todos estos actores deben estar funcionando el día del lanzamiento, y muchos hay que notificarlos a la Comisión Europea.

ActorQué hace, según la ponencia
Punto de contacto únicoPersona u organismo de referencia en cada Estado para todo el ecosistema
Proveedor de la carteraQuien la suministra a los ciudadanos; se notifica a la Comisión
Usuario titularCiudadano o empresa que tiene la cartera
Proveedor de PIDEmite los datos de identificación. Su acto de ejecución se había reabierto
Emisores de declaraciones electrónicas de atributosDesde la DGT con el permiso de circulación hasta la empresa de alquiler de coches
Registro de partes usuariasNuevo procedimiento administrativo: un registro público, igual en todos los países, que acredita que una empresa existe, a qué se dedica y qué datos pide y para qué. Permite al ciudadano detectar peticiones excesivas («un título académico para alquilar un coche») y quejarse
Prestadores de servicios de confianzaEmiten a las partes usuarias registradas los certificados de acceso (obligatorios) y de registro (opcionales): X.509 «de toda la vida», pero exclusivos del ecosistema. El de acceso garantiza que la parte usuaria está registrada y comprobada; el de registro indica la finalidad y por qué se piden los datos. Este último es opcional porque aún faltan semánticas y metadatos por acordar
Organismo de supervisiónYa existe; previsiblemente asumirá nuevas responsabilidades
Fuentes auténticasLugar donde reside de forma indudable el origen de una información (un registro público, una academia de inglés). Los prestadores podrán consultarlas para emitir credenciales, y las fuentes podrán encargar a un tercero que emita por ellas
CertificaciónEsquema, organismo de certificación y organismos de evaluación de la conformidad. Dos esquemas: uno de ciberseguridad, con requisitos «extraordinariamente altos», y otro funcional
Cotejo de identidades (identity matching)Mecanismo para saber si dos identificaciones corresponden a la misma persona

El PID y el problema del cotejo. Según el ponente, los datos obligatorios del PID son muy pocos: nombre, apellidos, fecha de nacimiento y nacionalidad. Entre los opcionales está el número de identificación administrativo, en el que España incluirá el número del DNI, así que los españoles no causarán problemas a nadie. Pero habrá países que no lo incluyan, porque no tienen ese número (en algunos se considera inconstitucional) o porque tienen varios. «¿Cómo sé yo que el John Smith irlandés que me pidió una subvención por la mañana no es el mismo que me la pidió por la tarde?» El cotejo de identidades pretende permitir pedir los datos adicionales necesarios para asegurarse.

La reapertura del acto del PID proponía además incluir la fotografía. España la veía interesante, pero difícil antes de fin de año, porque muchas oficinas de registro no tienen cámaras.

La cartera española (20:48–23:00 y 31:29–33:08)

Alta con nivel alto. Como la cartera se basa en un esquema de nivel alto, obtenerla exigirá las mismas garantías que un pasaporte o un DNI. Habrá dos vías:

  1. Cita presencial en una oficina de registro. España es uno de los Estados con más oficinas de registro de la UE y las pondrá todas a disposición.
  2. DNI electrónico por NFC: quien recuerde la contraseña de su DNIe y tenga activos sus certificados podrá acercarlo al móvil y crear el PID con garantías.

Se discutía en Europa una tercera vía, el alta digital remota (videollamada o verificación del documento por inteligencia artificial, como en la banca). El acto de ejecución se votó «ayer» (el 25 de febrero) y no salió adelante, porque muchos países no lo consideraban tan seguro.

Prototipo. El ponente mostró las pantallas: descarga, ayuda, activación, añadir la credencial de identidad digital y pedir cita desde la propia aplicación si no se tiene NFC. Las credenciales se piden mediante un código QR que lleva dentro la solicitud concreta.

Lanzamiento. La cartera saldrá con el PID y las credenciales de mayor de 18 y mayor de 16 años. Hay muchas otras en preparación, tanto europeas, procedentes de los consorcios, como españolas. La fecha fijada es el 24 de diciembre: «Vienen para Papá Noel».

La diapositiva de credenciales de valor añadido marca la de mayor de 16 años como «en estudio». Como futuras credenciales cita: titulaciones universitarias y no universitarias, permiso de conducción (DGT), tarjeta sanitaria europea, documento A1 de la Seguridad Social, residencia, tarjeta sanitaria de las comunidades autónomas y certificado de ausencia de delitos sexuales.

Cierre. «Es un proyecto muy complejo precisamente porque quiere ser sencillo para el usuario, muy seguro, y confluir con Europa.»

Qué ha cambiado desde febrero, y algunos matices

  • Alta remota. Pese a la votación fallida del 25 de febrero, en abril se publicó el Reglamento de Ejecución (UE) 2026/798, que regula el alta a distancia en la cartera con nivel de garantía alto.
  • Actos reabiertos. En julio se publicaron los Reglamentos de Ejecución (UE) 2026/1730, 2026/1731 y 2026/1735. Modifican los actos que la diapositiva marcaba como reabiertos: 2025/848; 2024/2977, 2024/2979, 2024/2980 y 2024/2982; y 2025/1569. Con el 2026/1731, la fotografía del titular pasa a formar parte del PID salvo que el usuario decida no incluirla.
  • Formatos de firma y sello. El acto del lote 5 que aparecía sin número es el Reglamento de Ejecución (UE) 2026/248.
  • ARF. La presentación se basa en la versión 2.8.0. Después llegaron la 2.9.0 y la 3.0.0, alineada con los actos modificados.
  • Datos obligatorios del PID. Entre ellos el ponente no menciona el lugar de nacimiento, que sí figura en el Reglamento de Ejecución (UE) 2024/2977.
  • Cotejo de identidades. El ponente lo presenta como un acto «en elaboración», pero su propia diapositiva muestra el Reglamento de Ejecución (UE) 2025/846 aprobado en mayo de 2025. Probablemente se refiere a su desarrollo práctico.
  • Lotes. Su descripción oral no coincide del todo con la diapositiva: sitúa las listas de confianza en el lote 5 (en la diapositiva están en el lote 4), y no solo el lote 1 estaba reabierto, sino también dos actos del lote 2.
  • Certificados de acceso y de registro. El registro de partes usuarias y estos certificados abren un papel nuevo para los prestadores de servicios de confianza.

El problema del John Smith irlandés es el mismo que planteaba en «Codificación de los números de identidad de los ciudadanos de la Unión Europea en los certificados»: es una buena noticia que desde la AEAD se reconozca que habrá países sin número personal en el PID.

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De las tablillas cuneiformes al Cartulario: historia de la contabilidad y origen de las RJT


Llevamos más de cinco mil años intentando resolver el mismo problema: dejar constancia fiable de quién tiene qué, quién debe qué y en qué orden ocurrieron las cosas. Las tablillas de arcilla de Mesopotamia, los libros de los mercaderes venecianos, las tarjetas de pago y lo que hoy llamamos blockchain son respuestas sucesivas a esa necesidad.

En este artículo recorro esa historia para defender una idea que ya he planteado otras veces: quien sabe un poco de contabilidad entiende enseguida que lo que estas tecnologías replican es un libro diario (journal), no un libro mayor (ledger). Y que buena parte de lo que se atribuye a blockchain puede conseguirse combinando firma electrónica y un registro fehaciente, también en un servidor centralizado.

Fichas, bullas y tablillas: contar ovejas en arcilla

La escritura nació, en buena medida, para llevar las cuentas. Según la tesis de la arqueóloga Denise Schmandt-Besserat, desde el VIII milenio a. C. se usaban en Oriente Próximo pequeñas fichas de arcilla (tokens) de distintas formas: cada forma representaba un tipo de bien (una oveja, una medida de grano, una jarra de aceite) y cada ficha, una unidad.

Hacia el 3500 a. C. aparece una innovación notable: las fichas de una operación se guardaban dentro de una bulla, una esfera hueca de arcilla que se sellaba. Para saber qué contenía sin romperla, se imprimían las fichas en su superficie antes de cerrarla. Era ya un mecanismo de integridad: el contenido sellado podía cotejarse con su «resumen» exterior, y cualquier manipulación exigía romper el sello.

Con el tiempo sobraron las fichas y bastaron las marcas: así surgieron las tablillas protocuneiformes de Uruk (hacia 3300-3000 a. C.), de contenido mayoritariamente administrativo. Un pastor que recibía un rebaño del templo quedaba anotado con el número de ovejas, cabras y corderos a su cargo, y después se le exigía cuenta de las crías, la lana y las bajas. En la época de Ur III (hacia 2100-2000 a. C.), el gran centro ganadero de Puzrish-Dagan (Drehem) dejó decenas de miles de tablillas con entradas y salidas diarias de animales, con su fecha y el funcionario responsable.

Ahí están ya los ingredientes que reaparecerán en toda esta historia: un asiento por cada hecho, una fecha, un responsable, un sello que impide la alteración y un archivo que conserva la prueba.

De Roma a Venecia: los precursores de la partida doble

Durante siglos la contabilidad fue de partida simple: una lista de cobros y pagos, o de deudas a favor y en contra. Los romanos distinguían ya entre los apuntes provisionales del día (adversaria) y el libro definitivo de ingresos y gastos (codex accepti et expensi). Es un primer esbozo de la separación entre lo que se anota cronológicamente y lo que se ordena para su consulta.

El salto llega con el comercio italiano de la Baja Edad Media. Ayudaron dos cosas: la difusión de los números indoarábigos, impulsada por el Liber Abaci de Fibonacci (1202), y unas sociedades mercantiles con socios, corresponsales y crédito a distancia. Llevar las cuentas con números romanos era penoso; sumar columnas con cifras posicionales, no.

Los primeros rastros de doble anotación aparecen en la Toscana y en Liguria:

  • Florencia: las cuentas de la compañía de Rinieri Fini y sus hermanos (1296) ya registran cada operación en dos lados.
  • Provenza: los libros de la compañía Farolfi (1299-1300), florentina, muestran un sistema muy completo.
  • Génova: los libros de los massari (tesoreros) del Comune de 1340 se consideran el primer ejemplo plenamente desarrollado de partida doble.

Venecia perfeccionó el método y le dio nombre: alla veneziana. Los libros de los hermanos Soranzo (1406-1434) ya presentan la tríada de borrador, diario y mayor que luego se describirá por escrito. En 1458 el mercader ragusino Benedetto Cotrugli explicó la partida doble en Della mercatura e del mercante perfetto, aunque su obra no se imprimió hasta 1573. El método estaba en uso; faltaba un libro impreso que lo enseñase.

Luca Pacioli y la formalización (1494)

Ese libro llegó en 1494. El fraile franciscano y matemático Luca Pacioli, amigo de Leonardo da Vinci, publicó en Venecia la Summa de arithmetica, geometria, proportioni et proportionalità, impresa por Paganino Paganini. Uno de sus tratados, Particularis de computis et scripturis, describe el método veneciano con detalle práctico.

Pacioli no inventó la partida doble, pero la sistematizó y, gracias a la imprenta, la difundió por Europa. Describe tres libros:

  1. El memorial (memoriale): borrador donde se anota todo tal como ocurre.
  2. El diario (giornale): los asientos en orden cronológico, ya depurados, con su cargo y su descargo.
  3. El mayor (quaderno): las mismas partidas reordenadas por cuentas, con un índice alfabético.

Recomienda además cerrar el ejercicio comprobando que la suma de lo cargado coincide con la de lo abonado. Si no coincide, hay un error que buscar.

En España la partida doble llegó pronto a la ley. La Pragmática de Cigales de 1549 obligó a mercaderes y banqueros a llevar sus cuentas en libro de caja con su manual «por debe y ha de haber». El primer tratado en castellano fue el Libro de caxa y manual de cuentas de mercaderes de Bartolomé Salvador de Solórzano (1590).

El principio de la partida doble: una suma de comprobación de cinco siglos

La regla es sencilla: todo hecho económico se anota dos veces, en el debe de una o varias cuentas y en el haber de otras, por el mismo importe. No hay deudor sin acreedor: lo que entra en una cuenta sale de otra.

Si un ganadero compra 100 ovejas a 50 € cada una y paga por transferencia, el asiento es este:

N.ºFechaCuentaDebe (€)Haber (€)
13 de marzoGanado (activo)5.000
13 de marzoBancos (activo)5.000

Como cada asiento cuadra, la suma de todos los cargos del ejercicio debe ser igual a la de todos los abonos. Si no lo es, hay un error de suma, de transcripción o de traspaso. Esa igualdad es un control de integridad incorporado al propio método: no hace falta otra fuente para saber que algo falla.

Es el mismo principio que siglos después usará la informática: añadir redundancia calculada para detectar alteraciones. Son de la misma familia la prueba del nueve (ya conocida por los maestros de ábaco), los dígitos de control de los números de cuenta (el IBAN usa un módulo 97), las sumas de paridad y los CRC (Cyclic Redundancy Check), propuestos por W. Wesley Peterson en 1961 para detectar errores de transmisión.

También comparten limitaciones. El cuadre contable no detecta un asiento omitido entero, un importe erróneo anotado igual en ambos lados ni errores que se compensan. Un CRC detecta errores accidentales, pero cualquiera puede recalcularlo tras modificar los datos. Contra la manipulación intencionada hacen falta otras herramientas: funciones hash criptográficas, sellos de tiempo y firma electrónica. A ellas llegaremos.

Libro diario, libro mayor y los estados que se derivan de ellos

Conviene fijar bien esta distinción, porque es la clave del resto del artículo:

  • El libro diario (journal) registra los asientos en orden cronológico, numerados y fechados, tal como suceden. Es la fuente primaria. Un asiento ya anotado no se borra: si hay un error, se corrige con un contraasiento posterior.
  • El libro mayor (ledger) reordena esas mismas partidas por cuentas (Caja, Bancos, Clientes, Ganado…), normalmente en forma de «cuentas en T» con su debe y su haber. Se obtiene «pasando» los asientos del diario. No añade información: es una vista derivada que permite conocer el saldo de cada cuenta.

El legislador español lo tiene claro. El Código de Comercio (arts. 25 a 28) exige una contabilidad ordenada que permita «un seguimiento cronológico de todas sus operaciones» y obliga a llevar el libro diario y el de inventarios y cuentas anuales, que se legalizan en el Registro Mercantil. El mayor no es obligatorio: siempre puede reconstruirse desde el diario. Lo que tiene valor probatorio es el orden cronológico.

A partir del diario y del mayor se elaboran los estados contables:

EstadoQué muestraPara qué sirve
Balance de comprobación de sumas y saldosSumas del debe y del haber, y saldo, de cada cuentaVerificar que cargos y abonos cuadran antes del cierre
Balance (de situación)Activo, pasivo y patrimonio neto en una fechaSaber qué se tiene y qué se debe: activo = pasivo + patrimonio neto
Cuenta de pérdidas y gananciasIngresos y gastos del ejercicioConocer el resultado (beneficio o pérdida)
Estado de flujos de efectivoCobros y pagos por actividades de explotación, inversión y financiaciónEntender la liquidez, que no coincide con el resultado

La informática no cambió el método, pero sí su manejo. VisiCalc (1979), de Dan Bricklin y Bob Frankston, llevó a la pantalla la hoja de cálculo cuadriculada de los contables. Después llegaron Lotus 1-2-3 (1983) y Excel (1985). Con ellas se popularizaron las previsiones de tesorería y los modelos de flujos de caja, que permiten simular escenarios antes de que ocurran.

Antes de 2009: del cheque al Hashcash

Si la contabilidad resolvió cómo anotar el valor, los medios de pago intentaron resolver cómo moverlo sin mover monedas. Antes de que apareciera Bitcoin, el siglo XX ya había probado casi todas las piezas:

  • Tarjetas de pago. Diners Club lanzó en 1950 la primera tarjeta de uso general. Le siguieron BankAmericard (1958), germen de Visa, y Master Charge (1966), luego Mastercard. Detrás de cada pago hay un apunte en los libros del emisor y del adquirente, conciliados por la red.
  • Transferencias. Las redes interbancarias sustituyeron el envío físico de órdenes. SWIFT se fundó en 1973 y empezó a operar en 1977. En Europa, la transferencia SEPA arrancó en 2008.
  • Adeudos (domiciliaciones). El acreedor inicia el cobro con autorización previa del deudor, que conserva el derecho a devolverlo. Los adeudos directos SEPA llegaron en noviembre de 2009.
  • Dinero electrónico criptográfico. David Chaum propuso en 1982 las firmas ciegas para pagos no rastreables y fundó DigiCash en 1989. Le siguieron e-gold (1996), b-money de Wei Dai (1998) y bit gold de Nick Szabo.
  • Sellado de tiempo encadenado. Stuart Haber y W. Scott Stornetta publicaron en 1991 cómo encadenar documentos mediante hash para que no pudieran antedatarse. Tres de las ocho referencias del artículo de Bitcoin son suyas.

En España también hubo precursores. En 2002, con el impulso del Ministerio de Ciencia y Tecnología, se desarrolló el proyecto PISTA – FIRMA – Títulos cambiarios electrónicos, en el que participé desde FESTE, donde era director general, junto a Banc Sabadell y Roca Junyent, entre otros. Su objetivo era gestionar letras de cambio desmaterializadas y endosables. Para ello combinaba firma electrónica, una entidad de timbrado y una Fuente de Verdad centralizada que impedía que un mismo título se endosara o cobrara dos veces. A eso lo llamábamos «unicidad de fin»: es el mismo problema que Bitcoin resolvería después con el nombre de «doble gasto». Lo conté en «Antecedentes de Blockchain en España».

La pieza más curiosa nació contra el correo basura. En 1992 Cynthia Dwork y Moni Naor propusieron «cobrar» a cada remitente un pequeño esfuerzo de cálculo. En 1997 Adam Back presentó Hashcash: para enviar un correo había que encontrar un valor cuyo hash empezase por un número determinado de ceros. Costaba una fracción de segundo a un remitente legítimo, pero hacía carísimo enviar millones de mensajes. Hal Finney lo reutilizó en 2004 en sus Reusable Proofs of Work.

Satoshi Nakamoto convirtió esa «prueba de trabajo» en el mecanismo para decidir quién añade el siguiente bloque. El artículo de Bitcoin se publicó el 31 de octubre de 2008 y el bloque génesis se minó el 3 de enero de 2009. Casi nada era nuevo: lo nuevo fue la combinación.

¿DLT o RJT? Lo que se replica es un diario

A estas tecnologías se las llamó pronto DLT (Distributed Ledger Technology), y así las nombra la normativa europea. El Reglamento eIDAS 2 regula en su artículo 45 terdecies los registros electrónicos cualificados. La traducción oficial al español habla de libros mayores electrónicos, y así se titula también el Reglamento de Ejecución (UE) 2025/2531, que fija sus normas de referencia. Expliqué ese marco en la entrada sobre la conservación cualificada y los servicios cualificados con orden cronológico (qDLT).

Con la contabilidad en la mano, el nombre chirría. Una cadena de bloques es una sucesión de asientos en orden cronológico, cada uno enlazado con el anterior mediante su hash, que no se borran y solo se corrigen con anotaciones posteriores. Eso es exactamente un libro diario. El «mayor» (los saldos de cada dirección, el conjunto de salidas no gastadas de Bitcoin o el estado de un contrato inteligente) no se transmite: cada nodo lo calcula recorriendo el diario, igual que un contable pasa los asientos a las cuentas.

Por eso propuse hace años hablar de RJT (Replicated Journal Technology), como expliqué en «RJT – Replicated Journal Technologies. Cómo llamar a Blockchain» y en «No es DLT: es RJT, o mejor, simplemente Blockchain» (2019). Las dos palabras importan:

  • Journal (diario), porque lo que se conserva y se protege es el orden cronológico de los hechos, que es lo que tiene valor probatorio.
  • Replicated (replicado), mejor que «distribuido», porque cada nodo tiene una copia completa e idéntica. No hay fragmentos repartidos, sino réplicas que deben coincidir.

En aquel artículo de 2019 señalé que «DLT» solo encaja con los usos que registran valores contabilizables y deja fuera piezas esenciales como la firma electrónica. Concluí entonces que, para nombrar el conjunto, lo más práctico era seguir diciendo simplemente blockchain. Hoy no lo tengo tan claro: sigue faltando un término que agrupe la firma electrónica y el registro donde residen la autenticidad y la historia de los documentos, sin atarlo a una cadena de bloques. Más abajo propongo uno.

Seguiré usando DLT y «libro mayor electrónico» cuando me refiera a la norma, porque son sus términos oficiales. Pero quien haya llevado alguna vez un diario y un mayor entenderá por qué RJT describe mejor lo que hace la tecnología.

Blockchain son dos técnicas que van juntas

Si se quita el ruido, bajo la etiqueta blockchain hay dos técnicas que se necesitan mutuamente.

1. La firma electrónica. Cada transacción va firmada con la clave privada de quien la ordena (en Bitcoin, con ECDSA sobre la curva secp256k1). La firma acredita quién autoriza el movimiento y garantiza que el contenido no se ha alterado. Es la misma función que cumple la firma del comerciante en su libro, o la del otorgante ante notario.

2. Una fuente de verdad. Firmar no basta: hay que saber qué operación vale cuando dos se contradicen (el «doble gasto», o la «unicidad de fin» de PISTA) y en qué orden ocurrieron las cosas. Hace falta un registro único y ordenado que todos acepten como referencia.

Los notarios resolvieron este segundo problema hace mucho con el protocolo notarial. El notario conserva el documento matriz (la escritura original firmada), lo incorpora a su protocolo en orden cronológico y con numeración correlativa, y entrega copias a los interesados. La copia hace fe porque puede cotejarse con la matriz, que no sale de la notaría. Si dos copias discrepan, manda la matriz.

Una cadena de bloques hace lo mismo sin una notaría: el mecanismo de consenso (la prueba de trabajo, en Bitcoin) decide cuál es la «matriz» que todos los nodos replican. Ese consenso es caro y lento precisamente porque sustituye a un tercero de confianza que no existe.

Cuando ese tercero sí existe, como un prestador cualificado de servicios de confianza supervisado, la fuente de verdad puede mantenerse en un servidor centralizado. Se combinan firmas y sellos electrónicos, sellos de tiempo y encadenamiento de hash, y se obtienen las mismas garantías de integridad y orden con mucho menos coste. He tratado su aplicación a la Justicia en Judiciary Blockchain, por ejemplo en «eIDAS 2.0: el reconocimiento europeo de los registros electrónicos con orden cronológico» y en «Unicidad de fin en el documento electrónico».

Una propuesta: SJT, Signed Journal Technology

Si lo esencial son esas dos piezas, el nombre debería decirlas. Propongo SJT (Signed Journal Technology, tecnología de diario de asientos firmados): un diario que conserva la historia de los hechos en orden cronológico y actúa como fuente de verdad, y una firma electrónica que acredita la autenticidad e integridad de cada asiento: lo firma su autor, y el operador lo sella en el tiempo y lo encadena con los anteriores. El término no exige bloques, ni réplicas, ni un mecanismo de consenso concreto.

Con él, los términos dejan de competir y se ordenan:

  • SJT: firma electrónica + diario que actúa como fuente de verdad.
    • SJT centralizada: un prestador de confianza mantiene la fuente de verdad. Es el caso de PISTA en 2002 o del Cartulario hoy.
    • SJT replicada, que es lo que he llamado RJT: la fuente de verdad se decide por consenso entre nodos con copias idénticas.
      • Blockchain: una RJT concreta, que agrupa los asientos en bloques encadenados por hash.

En un texto jurídico, el equivalente en español podría ser diario fehaciente, que recoge a la vez la autenticidad, el orden y el valor probatorio.

Un diario fehaciente en un servidor centralizado: el Cartulario de EADTrust

En la Edad Media, monasterios, catedrales y concejos copiaban en un cartulario los privilegios, donaciones y títulos de propiedad que acreditaban sus derechos. Era su libro de la verdad. En EADTrust tomamos ese nombre para un servicio que aplica las ideas de este artículo sin necesidad de una cadena de bloques pública.

El Cartulario trata el archivo como un registro, no como un simple depósito de ficheros. Anota la titularidad de cada documento, su estado y sus relaciones con otros. Lo diseñamos hace años partiendo de las premisas de la gestión de valores mediante anotaciones en cuenta, con tres funcionalidades en mente:

  • Transferibilidad (endosabilidad): registrar el cambio de titular de un derecho documentado, como ya se hacía con los títulos cambiarios endosables del proyecto PISTA.
  • Obliterabilidad (cancelabilidad): dejar constancia de que un derecho se ha consumido o cancelado, para que no pueda usarse dos veces.
  • Completitud: mantener unidos el documento, sus anexos y sus versiones.

Cada solicitud de archivo recibe un sello de tiempo con precisión de 1 milisegundo, lo que refuerza la garantía del orden cronológico. Es, en términos contables, un libro diario fehaciente: firma electrónica para la autoría e integridad, y una fuente de verdad centralizada, operada por un prestador de servicios de confianza, para el orden y el estado.

Hoy el Cartulario se presta como servicio de confianza no cualificado. El Reglamento de Ejecución (UE) 2025/2531 ya fija las normas de referencia de los libros mayores electrónicos cualificados, tanto centralizados como distribuidos. Podrá presentarse como cualificado cuando supere la correspondiente evaluación de conformidad eIDAS.

Conclusión

De la bulla sellada de Uruk al bloque encadenado por hash hay cinco mil años, pero el problema es el mismo: anotar hechos en orden, impedir que se alteren y poder comprobarlo. La partida doble aportó un control de integridad aritmético. La criptografía aportó la firma y el hash. Y lo que la tecnología replica entre nodos es, ante todo, un diario. Por eso sigo pensando que RJT es mejor nombre que DLT. Y, para el conjunto de firma y diario, propongo SJT: el valor no está en que el registro sea distribuido, sino en que sea un diario firmado y fehaciente.

Si quiere saber más sobre el Cartulario o los servicios de confianza de EADTrust, puede escribir a info@eadtrust.com, llamar al 91 716 05 55 o visitar www.eadtrust.eu.

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El mercado de la Identidad Digital Europea: previsiones de 2021 y conjeturas de 2026


En abril de 2021, dos meses antes de que la Comisión presentara su propuesta de revisión de eIDAS, se cerró el Study to support the impact assessment for the revision of the eIDAS regulation, el estudio de apoyo a la evaluación de impacto elaborado por PwC y DLA Piper para la DG CNECT. Son 248 páginas que sirvieron de base técnica y económica a la propuesta que acabó convertida en el Reglamento (UE) 2024/1183, el que conocemos como eIDAS2.

Releerlo cinco años después resulta muy instructivo: permite ver qué problemas se identificaron, qué alternativas se barajaron, cuáles se eligieron y cuánto se ha transformado el mercado de la identidad digital desde entonces. En esta entrada resumo el estudio y hago ese repaso.

El punto de partida: el diagnóstico de 2021

El estudio partía de una constatación: el Reglamento eIDAS de 2014 había dado seguridad jurídica a los servicios de confianza y se había convertido en una referencia mundial, pero la parte de identificación electrónica no estaba funcionando como se esperaba. Los problemas que identificaba eran estos:

  • Cobertura insuficiente. Seis años después de eIDAS, los esquemas notificados cubrían solo a un 59 % de la población de la UE, y el 41 % de los ciudadanos no podía usar ninguna identificación electrónica fiable en otro país.
  • Uso transfronterizo testimonial. Las autenticaciones transfronterizas con identidades notificadas no llegaban a 10.000 al año, frente a millones de usos nacionales.
  • Limitación al sector público. eIDAS solo obligaba a reconocer identidades para servicios públicos, que son de uso poco frecuente: los entrevistados calculaban que un ciudadano necesita identificarse 1,5 veces al año ante la Administración y diez veces más ante servicios privados. En Suecia, solo el 7 % de las 4.100 millones de autenticaciones con BankID de 2019 correspondían a servicios públicos.
  • Ausencia de un marco para los atributos. Las credenciales que acreditan títulos, certificados médicos o cualificaciones profesionales quedaban fuera de eIDAS, lo que obligaba a cada país y sector a crear sus propios marcos.
  • Privacidad mejorable. eIDAS transmitía siempre el conjunto mínimo de datos completo, no permitía la divulgación selectiva y no admitía las pruebas de conocimiento cero.
  • Problemas en los servicios de confianza. Había divergencias nacionales en la supervisión y la evaluación de la conformidad, no estaba regulada la verificación remota de la identidad, el archivo electrónico carecía de reglas comunes y los navegadores se negaban a reconocer los certificados cualificados de autenticación de sitios web (QWAC).

Sobre todo, el estudio describía un mercado en el que los gobiernos habían dejado de ser los proveedores dominantes de identidad. Seis grandes plataformas (Facebook, Google, Instagram, LinkedIn, Twitter y Amazon) acaparaban el 87 % de los inicios de sesión sociales en Europa y se usaban en más de 50.000 servicios. A ellas se sumaban los bancos (con BankID como referencia nórdica), los operadores móviles con Mobile Connect, las empresas de identidad digital (Yoti, Onfido…), las redes de identidad derivada (Verimi, Yes, Mastercard) y los proveedores de identidad como servicio. El temor explícito era que, sin regulación, unas pocas plataformas aumentasen su dominio, con dependencia para los proveedores de servicios, cautividad de los usuarios y pérdida de autonomía digital europea.

Las cuatro opciones que se estudiaron

  • Opción 0, sin cambios: mantener eIDAS y completarlo solo con actos de ejecución y con los efectos de otras normas, como la Ley de Mercados Digitales.
  • Opción 1, reforzar el marco existente: obligar a los Estados a ofrecer identidades notificadas a todos los ciudadanos, ampliar el conjunto de datos, facilitar su uso por el sector privado, simplificar las revisiones inter pares y crear el archivo electrónico como servicio de confianza.
  • Opción 2, crear un mercado de atributos: un nuevo servicio de confianza cualificado para intercambiar atributos vinculados a la identidad legal (edad, títulos, permisos de conducir, certificados médicos), con acceso de los prestadores a las fuentes auténticas.
  • Opción 3, una cartera de identidad personal: un marco jurídico y técnico para una aplicación móvil controlada por el usuario, con dos variantes de despliegue: por prestadores cualificados privados o por los gobiernos (directamente, por mandato o mediante reconocimiento).

La conclusión fue que la mejor solución era combinar las opciones 1, 2 y 3. Y eso es, en esencia, lo que hizo el legislador: el Reglamento 2024/1183 refuerza el marco de identificación, crea las declaraciones electrónicas de atributos (cualificadas y del sector público) y establece la Cartera de Identidad Digital Europea, cuya provisión sigue siendo responsabilidad de los Estados miembros, de forma directa, por mandato o mediante reconocimiento.

Algunas cifras del estudio

El estudio cuantificaba los costes y beneficios de cada opción. Algunas estimaciones son especialmente interesantes vistas hoy:

  • El desarrollo y despliegue inicial de una cartera se estimaba en unos 10 millones de euros para 2021-2023.
  • Obtener la cualificación como prestador de un nuevo servicio de confianza costaría de media 545.000 euros iniciales y 255.000 euros anuales.
  • Conectar un proveedor de servicios a un nodo eIDAS costaba unos 42.000 euros.
  • El intercambio de atributos podría ahorrar al sector financiero entre 410 y 1.360 millones de euros al año en incorporación de clientes y cumplimiento de las obligaciones de diligencia debida, y reducir el fraude en entre 850 y 1.400 millones, con hipótesis de adopción del 20 % al 33 %.
  • Se citaban previsiones de crecimiento del mercado mundial de identidad de entre el 13 % y el 20 % anual.

Qué ha pasado desde entonces

Del estudio a la norma, y de la norma a la técnica

La propuesta se presentó en junio de 2021 y, tras casi tres años de negociación, el Reglamento 2024/1183 entró en vigor en mayo de 2024. Desde entonces se ha publicado una avalancha de actos de ejecución (más de treinta, que he ido recogiendo en el blog) y se ha desarrollado el marco técnico de la cartera: el ARF, que ya va por la versión 3.0, los protocolos OpenID4VCI y OpenID4VP, las normas ISO/IEC 18013-5 y 18013-7 y la serie ETSI TS 119 472. Los Estados miembros deben tener su cartera disponible a finales de 2026, y las partes usuarias privadas obligadas deben aceptarla a finales de 2027.

Muchos de los problemas de los servicios de confianza que señalaba el estudio tienen hoy respuesta normativa: la verificación remota de la identidad (CIR 2025/1566 y ETSI TS 119 461), el archivo electrónico cualificado (CIR 2025/2532), la acreditación armonizada de los organismos de evaluación de la conformidad (CIR 2025/2162) y los QWAC, cuya coexistencia con los certificados web de los navegadores regula el CIR 2025/2527. A ellos se suman servicios que el estudio no contemplaba, como los libros registro electrónicos cualificados.

De los pilotos al despliegue

Entre 2023 y 2025, los primeros pilotos a gran escala (POTENTIAL, EWC, NOBID y DC4EU) probaron la cartera en casos reales, y hoy les han tomado el relevo APTITUDE y WE BUILD. En diciembre de 2025, el primer Launchpad reunió en Bruselas a los equipos nacionales para probar la interoperabilidad, y la segunda edición, a finales de este mes, ya está pensada para el lanzamiento. La estimación de 10 millones por cartera contrasta con experiencias como la de Rumanía, que ha construido su cartera nacional en seis meses reutilizando componentes de código abierto alemanes: la implementación de referencia de la Comisión y el código abierto han abaratado la entrada mucho más de lo que se preveía.

Las plataformas, contenidas, pero no ausentes

El estudio temía la consolidación de las grandes plataformas como guardianes de la identidad. La respuesta ha llegado por dos vías: la Ley de Mercados Digitales y la obligación de las plataformas en línea de muy gran tamaño de aceptar la Cartera de Identidad Digital Europea cuando exijan autenticación. Pero las plataformas no se han quedado quietas: sus carteras móviles ya almacenan documentos de identidad en algunos mercados fuera de la UE, y los navegadores han incorporado la Digital Credentials API, por la que pasará buena parte de la presentación remota de credenciales. La competencia ya no está en el inicio de sesión social, sino en quién controla la interfaz en la que el usuario guarda y presenta sus credenciales.

Algunas de las alternativas que citaba el estudio han desaparecido o se han reorientado. Libra, la moneda de Facebook mencionada como ejemplo de identidad ligada a pagos, se abandonó en 2022 tras convertirse en Diem. Los esquemas nacionales consolidados, como itsme en Bélgica, han optado por convivir con la cartera en lugar de competir con ella.

De los atributos al ecosistema

La opción 2 del estudio se ha materializado en las declaraciones electrónicas de atributos, pero el mercado aún está en sus inicios. Según el resumen de una de las sesiones del Launchpad 2026, en septiembre solo tres de los unos 250 prestadores cualificados europeos tenían en producción un servicio de declaraciones electrónicas cualificadas de atributos, y todavía no había ningún organismo de evaluación acreditado para él. El ahorro que el estudio atribuía al intercambio de atributos sigue siendo, por tanto, una promesa.

El cambio de mirada sobre los intermediarios

Quizá la evolución más llamativa sea esta. En 2021, el estudio veía como ventaja de la cartera que «reduciría la necesidad de intermediarios», al permitir que el ciudadano se comunicara directamente con los proveedores de servicios y de credenciales, y dejaba el modelo de negocio sin prescribir. Cinco años después, el informe de la Comisión sobre modelos de negocio sitúa a los intermediarios en el centro del ecosistema: serán ellos quienes incorporen a las partes usuarias y a los emisores, gestionen miles de relaciones contractuales y redistribuyan los ingresos. La experiencia ha demostrado que ningún proveedor de cartera puede gestionar por sí solo miles de partes usuarias.

Lo que sigue pendiente

Algunas de las preocupaciones de 2021 siguen abiertas:

  • Las pruebas de conocimiento cero, cuya ausencia criticaba el estudio, siguen en discusión. La verificación de edad se resuelve por ahora con declaraciones de un solo uso y atributos como «mayor de 18», mientras se debate cómo incorporar soluciones más flexibles.
  • La financiación del ecosistema choca con el principio de no observabilidad, que impide facturar por uso sin mecanismos específicos de privacidad.
  • La responsabilidad de cada actor del ecosistema sigue sin un marco claro.
  • El riesgo de fragmentación, que motivó la revisión, reaparece ahora en otra forma: veintisiete despliegues nacionales con opciones distintas de modelo de negocio, casos de uso y funcionalidades.

¿Cuánto vale el mercado? Lo que dicen las consultoras

El estudio de 2021 se limitaba a citar previsiones de crecimiento del 13 % al 20 % anual para el mercado mundial de identidad. Cinco años después, he buscado estimaciones más recientes del mercado de identidad digital basada en carteras con horizonte 2030-2035. Lo que hay es escaso y poco homogéneo:

No he encontrado ningún estudio solvente que cuantifique en euros el mercado europeo de servicios ligados a la Cartera de Identidad Digital Europea para 2031 o 2036. El propio informe de la Comisión sobre modelos de negocio evita deliberadamente dar cifras.

Una referencia más sólida: la verificación de identidad en el alta de clientes

Un mercado comparable, y mucho mejor medido, es el de la verificación de identidad para el alta remota de clientes, sobre todo en banca. Es el de los sistemas de documento más biometría facial que ofrecen empresas como Onfido (integrada en Entrust desde 2024), Jumio, Veriff, IDnow, Signicat, Sumsub, Mitek, IDEMIA, Thales, GBG, Trulioo, AU10TIX o Shufti Pro, entre otras. Este es precisamente el mercado que la cartera puede transformar, porque permite sustituir la foto del documento y el selfie por la presentación de un PID de nivel alto.

Estas cifras dan una idea del orden de magnitud que está en juego: miles de millones al año que hoy se pagan por comprobar identidades con métodos que la cartera puede abaratar. El informe de la Comisión calcula, con datos de PwC, unos 10,4 euros por cada KYC básico de una persona física. La cuestión no es tanto si ese mercado desaparecerá como quién lo capturará. Lo más probable es que los actuales proveedores de verificación de identidad se reconviertan en intermediarios de la cartera: ya tienen las relaciones con los bancos, la integración técnica y la experiencia en cumplimiento. Varios de ellos, como Signicat o IDnow, participan activamente en los foros del ecosistema de la cartera. Para los prestadores cualificados, la oportunidad está en combinar ese papel con los servicios que solo nosotros podemos prestar: certificados cualificados, firma a distancia y declaraciones electrónicas cualificadas de atributos.

Conclusión

El estudio de 2021 acertó en el diagnóstico y en la solución: la combinación de identidad notificada reforzada, declaraciones de atributos y cartera es la que recoge el Reglamento 2024/1183. Donde más ha cambiado la visión es en la economía del ecosistema: de una cartera que eliminaría intermediarios hemos pasado a un ecosistema que depende de ellos, y de un modelo de negocio sin definir a un debate abierto sobre quién paga y cómo. Para los prestadores de servicios de confianza, las oportunidades que el estudio vislumbraba (expedición de declaraciones de atributos, firma a distancia, intermediación) son hoy más concretas que nunca, aunque el mercado esté todavía despegando.

Si quieres comentar cómo afecta esta evolución a tu organización, puedes escribirme a julian.inza@eadtrust.com o contactar con EADTrust en info@eadtrust.com.

Enlaces

El Estudio de 2021

Launchpad 2026, a finales de octubre en Bruselas


He actualizado (el 22 de octubre de 2026) este artículo originalmente escrito el 16 de octubre de 2026, porque la Comisión ha completado la agenda del Launchpad con las demostraciones de los Estados miembros y de los pilotos a gran escala, y ha repartido las sesiones en varias salas que funcionan en paralelo. He reorganizado la entrada por días y salas, he añadido las demostraciones (entre ellas, la de la Cartera Digital española) y he corregido los cambios de ponentes y títulos.

La Comisión Europea ha publicado la agenda del EUDI Wallets Launchpad 2026, la segunda edición del encuentro de los equipos que despliegan la Cartera de Identidad Digital Europea. Se celebrará los días 29 y 30 de octubre de 2026 en The Egg (Rue Bara 175, Anderlecht), junto a la estación de Bruselas-Midi, y como el año pasado será solo con invitación.

La agenda es muy completa, pero la web obliga a ir pinchando sesión a sesión, cambiando de día y de sala y abriendo cada ficha para saber de qué trata y quién interviene. Por eso he preferido reunirla aquí en una sola página, junto con un breve repaso de lo que fue la primera edición y de cómo ha cambiado el enfoque.

Qué fue el Launchpad 2025

La primera edición se celebró del 10 al 12 de diciembre de 2025 en SPARKS (Bruselas) y la resumí en la entrada «EUDI Wallets Launchpad 2025 y Cartera de España». Fue el primer evento de pruebas de varios días organizado por la Comisión para los implementadores de la cartera, con un objetivo claro: crear comunidad y comprobar la interoperabilidad, la conformidad con las especificaciones y la preparación para el uso transfronterizo.

Combinó rondas de pruebas técnicas entre carteras, emisores y verificadores (cientos de pruebas en dos modalidades), sesiones técnicas sobre las normas de base, seudónimos, pruebas de conocimiento cero, la Digital Credentials API y las bibliotecas de referencia, demostraciones de carteras nacionales y talleres de experiencia de usuario y comunicación pensando en el despliegue masivo de 2026.

España tuvo un papel destacado: Ángel Martín Bautista (Agencia Estatal de Administración Digital) presentó la estrategia de la cartera española y Sancho Canela (NTT Data) hizo una demostración técnica, con la verificación de edad como primer caso de uso, el DNI electrónico como fuente de identidad de nivel alto y la expedición de datos PID por la FNMT.

Cómo ha cambiado el enfoque en 2026

Si 2025 fue el evento de las pruebas, 2026 es el del lanzamiento. La Comisión lo presenta como «Launchpad 2.0» y como una celebración del trabajo de los Estados miembros en sus carteras nacionales, que deben estar disponibles antes de que termine el año. Los cambios principales son:

  • Dos días en lugar de tres, organizados en torno a tres lemas: Work it (pruebas y talleres de cocreación), Show it (demostraciones, ponencias y paneles) y Share it (feria, expositores y networking).
  • Varias salas en paralelo. Las ponencias, paneles y demostraciones se reparten entre tres escenarios (Auditorium, Studio y Aquarium), los talleres se celebran en las salas Riverside R1 y R6, y las pruebas de interoperabilidad, en la Riverside Blackbox. El Grand Hall queda para la feria.
  • Las pruebas pasan de la interoperabilidad a la preparación operativa. Se busca validar cómo funcionan las soluciones juntas en condiciones reales, con sistemas en desarrollo para producción y no con demos simplificadas, y está abierto a todos los Estados miembros sea cual sea su grado de madurez. Hay una nueva versión del Testing Playbook.
  • Más actores invitados: además de los equipos nacionales, los pilotos a gran escala APTITUDE y WE BUILD, los organismos de evaluación de la conformidad, laboratorios de pruebas, organismos de normalización y partes usuarias y emisores, tanto públicos como privados.
  • La infraestructura de confianza entra en las pruebas. Los participantes usarán el eIDAS Dashboard y las listas de entidades de confianza (LoTE) en el entorno de aceptación: proveedores de PID, de permisos de conducir móviles y de carteras, y prestadores de certificados de acceso de partes usuarias.
  • Las especificaciones de referencia son las que ya recogen los actos de ejecución: OpenID4VCI 1.0, OpenID4VP 1.0 y su perfil HAIP, ISO/IEC 18013-5 y 18013-7 (anexo C), la serie ETSI TS 119 472, ETSI TS 119 602 (listas de entidades de confianza) y la Token Status List del IETF.
  • El programa se abre a nuevos temas: modelos de negocio, partes usuarias e intermediarios, inteligencia artificial y agentes, inclusión y accesibilidad, certificación, pagos, y la proyección del modelo europeo fuera de la UE.

La Cartera Digital española, en el escenario principal

España presenta su cartera el jueves 29, de 11:15 a 12:00, en el Auditorium, dentro de la demostración «Bringing Wallets to life: from pilots to operational national wallet ecosystems». Intervienen Ángel Luis Martín Bautista, Raúl Iturbe y Sancho Canela, de la Agencia Estatal de Administración Digital (AEAD), que responderán a la pregunta de cómo pasar de los pilotos a un ecosistema operativo. Comparten el bloque Alemania (d-you, con Kristina Yasuda, de SPRIN-D, sobre los factores críticos para lanzar la cartera alemana en enero de 2027) y Finlandia (Suomi.fi, con Pekka Rehn y Jyri Sillanpää, de la Agencia Digital finlandesa).

Jueves 29 de octubre

La jornada empieza a las 9:00 en el Auditorium con la bienvenida de la maestra de ceremonias Claire Doole y, a las 9:15, la intervención inaugural de Norbert Sagstetter, jefe de la unidad H.4 de la DG CNECT, sobre el estado del despliegue, lo que cabe esperar en 2027 y la visión de la Comisión. La sesión de pruebas de interoperabilidad funciona en paralelo durante todo el día en la Riverside Blackbox.

Auditorium: las carteras nacionales

  • 09:30 · Demostración Building trust before the launch: Rumanía (RO Wallet, con Viky Manaila y Anca Bizoi, del Ministerio del Interior) e Irlanda (The Trust Paradox, con Tony Shannon y Radomir Drndarski, de la Oficina del CIO del Gobierno) explican cómo ganarse la confianza de los ciudadanos antes del lanzamiento.
  • 10:15 · Panel Working with the market, sobre la integración de la cartera con las soluciones nacionales existentes, con Wim Coulier (itsme), Christine Mahieu (SPF BOSA, Bélgica) y Mirko Calvaresi (PagoPA, Italia).
  • 11:15 · Demostración Bringing Wallets to life: España, Alemania y Finlandia (véase el apartado anterior).
  • 13:15 · Demostración From launch to adoption: Dinamarca (AltID, con Kristine Sloth y Joachim Møller Alstrup), Francia (France Identité, con Anthony Carmoy y Jérôme de Forsan de Gabriac) e Italia (IT-Wallet, con Giulio Messori y Norma Cocito, de PagoPA) muestran tres formas de pasar de tener la cartera disponible a que se use.
  • 14:45 · Panel Go-between: practical perspectives on Relying party onboarding, moderado por Madis Ehastu (Comisión Europea), con Robert Poznański (Asseco Data Systems), Irene Hernández (Gataca) y Herbert Leitold (A-SIT, Austria), sobre cómo acelerar la incorporación de partes usuarias y el papel de los intermediarios.
  • 16:00 · One Wallet for the whole journey: Matteo Mannino (Comisión Europea) presenta la cartera como facilitador horizontal de los viajes y la movilidad.
  • 16:10 · Demostración Travel & Mobility: GRNET y la Universidad del Egeo (APTITUDE / WE BUILD) conectan los distintos momentos de un viaje europeo con una sola cartera; IN Groupe (APTITUDE) muestra el embarque con PID, tarjeta de embarque y biometría en el aeropuerto de Marsella; e iDAKTO, el acceso a servicios de bicicleta urbana.
  • 17:15 · Cierre de la primera jornada, seguido de networking.

Studio: marco de confianza, interoperabilidad y normalización

  • 10:15 · About the trust framework: Asa Barton (Comisión Europea) introduce el marco de confianza.
  • 10:30 · Beyond the checkbox – Trust and compliance for the wallet ecosystem: Apostolos Apladas, Olivier Barette y Thoke Magnussen (Comisión Europea) explican el nuevo marco de confianza de la cartera y muestran el eIDAS Dashboard.
  • 11:30 · Enabling Trust in EUDI Wallets: A QTSP Perspective: Riho Kurg (Zetes) presenta la visión de un prestador cualificado con un SDK de cartera y dispositivos remotos cualificados de creación de firma en producción.
  • 14:00 · Getting Relying Parties Engaged – Questions and Concerns from the Trenches: Esther Makaay (Signicat) repasa los obstáculos prácticos de las partes usuarias, sobre todo en el uso transfronterizo.
  • 14:25 · From Open Source to National Scale: The Romania-Germany Wallet Story: Viky Manaila y Adrian Bieschke (Ministerio Federal alemán de Transformación Digital) cuentan cómo Rumanía construyó su cartera nacional en seis meses reutilizando componentes de código abierto alemanes.
  • 15:00 · Panel Wallet interoperability in practice, moderado por Karen Coleman, con Esther Makaay (Signicat / WE BUILD), Anthony Carmoy (France Identité / APTITUDE), Sabine Otto (Comisión Europea) y Peter Benedek (RDE / mDL4EU).
  • 16:10 · Access to Secure Elements on Mobile Devices: Perspectives from the ECB and the European Commission: Steven De Vries (Banco Central Europeo) y Sebastian Drosselmeier (Comisión Europea) abordan el acceso a los elementos seguros de los móviles, clave para proteger las claves criptográficas de la cartera y del euro digital.
  • 16:45 · ISO standards and the EUDI-wallet, 2026 and beyond: Remco Schaar (ISO) repasa las normas ISO aplicables a la cartera y las que están en preparación.

Aquarium: mercado, verificación de edad, el mundo y la IA

  • 09:50 · Markets for wallets – insights from EU-wide business model study: Francesco Aicardi (Comisión Europea) presenta las conclusiones del estudio de la Comisión sobre la sostenibilidad del ecosistema, del que hablé en «¿Quién paga la Cartera de Identidad Digital Europea?»: dónde crea valor la cartera, por qué las partes usuarias pagarían por datos verificados y cómo pueden ayudar los intermediarios.
  • 10:10 · Panel Markets for Wallets – From the ground up, moderado por Francesco Aicardi, con Florian Andreae (DSGV, las cajas de ahorros alemanas), Luigi Castaldo (Namirial) y Benjamin Ledwon (Amadeus).
  • 11:30 · Demostración EU Age Verification Blueprint: Riitta Partala (Scytales) e Isabelle Sigl (Comisión Europea) muestran el flujo de la solución europea de verificación de edad.
  • 13:15 · Panel Lessons from digital identity deployments across the globe, moderado por Tamsin Rose, con Soshi Hamaguchi (Agencia Digital de Japón), Chris Goh (ASEAN), Vicente Andreu Navarro (Comisión Europea) y David Taylor (OfDIA, Reino Unido).
  • 14:30 · Who’s behind the Agent? CIO perspective on AI: Paolo de Rosa (Comisión Europea) plantea si los agentes de IA pueden autenticarse y firmar transacciones, y cómo.
  • 14:50 · Who Signs When Your Agent Does the Deal?: Andrea Valle (Adobe) aborda la delegación, la responsabilidad y el papel de la cartera en la confianza de los agentes autónomos.
  • 15:10 · Demostración Trust and Authorisation in the Age of AI, de Alexis Delamare Deboutteville (Verifiables).

Riverside: talleres

  • 09:30 · DG AGRI – Wallets for Farmers (R1): taller cerrado sobre las necesidades del sector agroalimentario de cara a las carteras de identidad y de empresa.
  • 10:00 · Reducing friction of in-store verification (R6): cómo mejorar la verificación presencial en comercios (NFC o QR, accesibilidad, preautorización).
  • 14:00 · EUDI Wallets communication campaigns (R6): mensajes, medios y gestión de crisis ante el lanzamiento en todos los Estados miembros.

Viernes 30 de octubre

Claire Doole abre la segunda jornada a las 9:00 en el Auditorium. Las pruebas de interoperabilidad continúan en la Riverside Blackbox hasta media tarde.

Auditorium: inclusión, confianza, pagos y servicios públicos

  • 09:15 · Inclusion Starts With «I»: Thea Kirsch (Common Codes) comparte la experiencia alemana de trabajo con la sociedad civil y personas con necesidades diversas.
  • 09:30 · Panel Implementing inclusion – the EUDI Wallets experience, moderado por Verena Sczech (Comisión Europea), con Mike Alders (Ayuntamiento de Ámsterdam), Susanna Laurin (CEN-CENELEC), Chris Wan (Common Codes) y Petros Kavassalis (i4m Lab).
  • 10:45 · The role of trust in the EUDI Wallets ecosystem: Sabine Otto (Comisión Europea) explica cómo el registro y la certificación de proveedores de credenciales, partes usuarias y proveedores de carteras construyen la confianza.
  • 11:00 · Demostración Building Trust Across the Wallet Ecosystem: RDW (Ivo van der Werff) muestra cómo convertir el permiso de conducir en una credencial para la cartera, y Raidiam (Łukasz Jaromin, WE BUILD), cómo los registros de partes usuarias permiten saber en quién confiar.
  • 11:40 · How to tackle the uncertainty and help to build the ecosystem of trust: Lenka Gondova (NBU, Eslovaquia) presenta el esquema eslovaco de certificación.
  • 13:00 · The importance of the Payments use case: Francesco Aicardi (Comisión Europea) introduce la demostración de pagos.
  • 13:15 · Demostración Payments & Banking: DSGV (Florian Andreae, APTITUDE) muestra la autenticación reforzada de clientes con la cartera; Mastercard (Marie Austenaa y Marco Bianchetti, WE BUILD), la apertura de una cuenta bancaria al cambiar de país; y Authologic (Jarek Sygitowicz y Florentyna Frend, WE BUILD), pagos en línea y presenciales combinados con declaraciones como la mayoría de edad.
  • 14:30 · ID Campus y panel Sandboxes – Innovative community building initiatives from the Member States, moderado por Claire Doole, con Anthony Carmoy (France Identité), Jade Pasquier (ID Campus) y Steve Pannifer (FIME), sobre el Playground UNFOLD y el ID Campus franceses y las pruebas de conformidad de FIME.
  • 15:45 · Demostración Accessing public services: Stéphane Herman y Lucie Ayala (DINUM / France Identité) muestran el acceso a los servicios públicos con France Identité y FranceConnect.
  • 16:15 · Clausura, a cargo de Norbert Sagstetter (Comisión Europea).

Studio: protocolos, normas, firma y certificación

  • 09:20 · OpenID Foundation – a deep dive into VP/VCI/HAIP 1.0: Gail Hodges y Joseph Heenan (OpenID Foundation) presentan las pruebas de conformidad de código abierto ya disponibles.
  • 10:00 · ETSI TC ESI standardisation and testing activities linked to EUDI Wallet: Andrea Röck (ETSI) repasa las normas y las actividades de pruebas del comité técnico ESI relacionadas con la cartera.
  • 11:00 · Qualified Electronic Signatures in the EUDI Wallet: role and potential: Jakub Dozaba (Comisión Europea) introduce la firma electrónica cualificada en la cartera, seguido de la demostración de Ubiqu (Petar Chardakov, APTITUDE / WE BUILD) sobre cómo mantener seguras las claves y los mecanismos de firma.
  • 13:10 · How to Balance UX with Security: Paweł Tkaczyk (Centro de TI de Polonia, COI) explica cómo el equipo polaco ha diseñado la seguridad sin sacrificar la experiencia de usuario.
  • 13:30 · Preparing for market disruption as existing identity providers: Adrian Doerk (Lissi) y Wim Coulier (itsme) explican por qué itsme no se convertirá en una cartera EUDI y cómo sus conexiones con partes usuarias pueden facilitar la aceptación de la cartera.
  • 14:15 · Trusting Wallets – Certification & conformance: Oliver Terbu (Comisión Europea) presenta el marco de pruebas de conformidad funcional de la Comisión.
  • 14:30 · A look under the Hood: The Reference Implementation: Simo Karpinnen (NiScy) repasa la implementación de referencia de código abierto.
  • 15:10 · From Trusted List to wallet: what it really takes to run a QEAA service in production: Serafim Gomes (Digital Sign) cuenta la experiencia de poner en producción un servicio de declaraciones electrónicas cualificadas de atributos. Según el resumen de la sesión, en septiembre de 2026 solo tres de los aproximadamente 250 prestadores cualificados europeos tenían este servicio en producción y aún no había ningún organismo de evaluación acreditado para él.
  • 15:30 · Entrega de los Testing Awards a los resultados de las dos jornadas de pruebas, con la demostración de la prueba más lograda.

Aquarium: negocio transfronterizo y el modelo europeo fuera de la UE

  • 09:45 · Building a Global Trust Framework for Digital Identity: Steffen Schwalm (msg) sobre la normalización internacional de la identidad digital de empresas y sus representantes, con libros registro electrónicos cualificados y la European Business Wallet.
  • 10:10 · Bringing Cross-Border Use cases to Life: Iris Speiser y Boris Ligl (DATEV eG) aportan su experiencia como socio de lanzamiento nacional y como responsables de un grupo de casos de uso de WE BUILD.
  • 10:35 · From Citizen to Company: The CSC API as the Common Signing Backbone for Europe’s Wallets: Viky Manaila (Cloud Signature Consortium) defiende la API CSC como base común de la firma a distancia para la cartera de los ciudadanos y la European Business Wallet.
  • 11:00 · Demostración Doing Business Across Borders: DATEV y Deutsche Telekom muestran la representación profesional verificable para actuar en nombre de clientes en toda Europa, y Bundesanzeiger Verlag, Deutsche Bank, Bosch, Procivis y Spherity (WE BUILD), la configuración de la Business Wallet y la apertura de una cuenta bancaria de empresa.
  • 13:30 · Know Nothing: ZKP in Age Verification and Pseudonyms: Peter Altmann (Siros Foundation) sobre la verificación de edad y los seudónimos con pruebas de conocimiento cero.
  • 14:15 · EUDI Wallets Beyond Europe: Christopher Tullis (Banco Mundial) explica cómo el Banco Mundial ayuda a otros países a alinearse con el modelo EUDI, seguido a las 14:30 de un panel moderado por Tamsin Rose con Argena Prendi (Albania) y Oleksandr Kozlov (e-Governance Academy, Ucrania), centrado en los Balcanes occidentales, Europa del Este y el Cáucaso Sur.
  • 15:35 · Demostración Wallets Beyond Europe: Ivan Yatsuba y Roman Pavlovych (Diia) cuentan cómo la cartera ucraniana puede evolucionar para integrar declaraciones compatibles con el modelo EUDI.

Riverside: talleres

  • 10:00 · From issuance to acceptance – getting mDLs trusted across borders and by the private sector (R6): Petros Kavassalis y Peter Benedek, del proyecto mDL4EU (que integra el permiso de conducir móvil en las carteras de 22 Estados miembros), analizan las barreras técnicas, jurídicas y comerciales para que las partes usuarias públicas y privadas acepten el permiso de conducir móvil de otro país.
  • 13:00 · Credential design & presentation flow (R6): para armonizar cómo se muestran las credenciales en las distintas carteras.
  • 14:00 · EUDI Wallet Catalogues (CoA & CoSA) (R1): sobre el catálogo de atributos y el catálogo de esquemas de declaraciones, y los flujos de notificación en el eIDAS Dashboard.

Ponentes confirmados

  • Comisión Europea: Norbert Sagstetter, Francesco Aicardi, Paolo de Rosa, Asa Barton, Apostolos Apladas, Olivier Barette, Thoke Magnussen, Madis Ehastu, Vicente Andreu Navarro, Matteo Mannino, Isabelle Sigl, Sebastian Drosselmeier, Sabine Otto, Jakub Dozaba, Verena Sczech y Oliver Terbu.
  • Administraciones y organismos públicos de los Estados miembros: Ángel Luis Martín Bautista, Raúl Iturbe y Sancho Canela (AEAD, España); Adrian Bieschke y Kristina Yasuda (Alemania); Viky Manaila y Anca Bizoi (Rumanía); Tony Shannon y Radomir Drndarski (Irlanda); Pekka Rehn y Jyri Sillanpää (Finlandia); Kristine Sloth y Joachim Møller Alstrup (Dinamarca); Anthony Carmoy y Jérôme de Forsan de Gabriac (France Identité); Stéphane Herman y Lucie Ayala (DINUM); Mirko Calvaresi, Giulio Messori y Norma Cocito (PagoPA, Italia); Christine Mahieu (SPF BOSA, Bélgica); Ivo van der Werff (RDW, Países Bajos); Paweł Tkaczyk (COI, Polonia); Lenka Gondova (NBU, Eslovaquia); Mike Alders (Ayuntamiento de Ámsterdam) y Herbert Leitold (A-SIT, Austria).
  • Prestadores de servicios de confianza y empresas de identidad: Riho Kurg (Zetes), Luigi Castaldo (Namirial), Serafim Gomes (Digital Sign), Robert Poznański (Asseco Data Systems), Esther Makaay (Signicat), Irene Hernández (Gataca), Wim Coulier (itsme), Adrian Doerk (Lissi), Alexis Delamare Deboutteville (Verifiables), Steffen Schwalm (msg), Iris Speiser y Boris Ligl (DATEV), Alexander Manecke (Deutsche Telekom), Axel Rimkus (Procivis), Louise de Laat (Bundesanzeiger Verlag), Petar Chardakov (Ubiqu), Łukasz Jaromin (Raidiam), Riitta Partala (Scytales), Wafa Boussaid (IN Groupe), Jade Pasquier (ID Campus e iDAKTO), Steve Pannifer (FIME), Simo Karpinnen (NiScy) y Peter Benedek (Rockwood Digital Europe / mDL4EU).
  • Banca, pagos y otros sectores: Florian Andreae (DSGV), Marie Austenaa y Marco Bianchetti (Mastercard), Jarek Sygitowicz y Florentyna Frend (Authologic), Benjamin Ledwon (Amadeus), Andrea Valle (Adobe) y Steven De Vries (Banco Central Europeo).
  • Normalización, universidades e inclusión: Viky Manaila (Cloud Signature Consortium), Gail Hodges y Joseph Heenan (OpenID Foundation), Andrea Röck (ETSI), Remco Schaar (ISO), Susanna Laurin (CEN-CENELEC), Peter Altmann (Siros Foundation), Thea Kirsch y Chris Wan (Common Codes), Petros Kavassalis y Nikos Triantafyllou (Universidad del Egeo / i4m Lab).
  • Ámbito internacional: Soshi Hamaguchi (Agencia Digital de Japón), Chris Goh (ASEAN), David Taylor (OfDIA), Christopher Tullis (Banco Mundial), Argena Prendi (Albania), Oleksandr Kozlov (e-Governance Academy, Ucrania), Ivan Yatsuba y Roman Pavlovych (Diia).
  • Maestras de ceremonias y moderadoras: Claire Doole, Tamsin Rose y Karen Coleman.

Lo que más me interesa

Como prestador cualificado, seguiré con especial atención estas sesiones (con varias salas en paralelo, habrá que elegir):

  • La demostración de la Cartera Digital española, para ver en qué punto está el paso de los pilotos a la producción.
  • La presentación del estudio sobre modelos de negocio y los paneles sobre partes usuarias e intermediarios, porque sin partes usuarias privadas no habrá círculo virtuoso.
  • Las sesiones de firma y normalización: la firma electrónica cualificada en la cartera, la API CSC, las actividades del ETSI TC ESI y el acceso a los elementos seguros de los móviles, que la Comisión y el Banco Central Europeo abordan conjuntamente y que afecta tanto a la cartera como al euro digital.
  • La experiencia de poner en producción un servicio de declaraciones electrónicas cualificadas de atributos. El dato que adelanta el resumen (tres prestadores de unos 250, sin organismos acreditados) confirma que estamos al principio y que hay mucho espacio para los prestadores que den el paso.
  • Las demostraciones de pagos y de negocio transfronterizo, y las sesiones sobre certificación y marco de confianza, que afectan directamente al trabajo diario de los prestadores.

Lo que ha preparado EADTrust

En EADTrust nos hemos preparado por si finalmente se admite nuestra propuesta de demostración para el Launchpad. Se trata del alta de un nuevo cliente en un banco en la que EADTrust actúa como intermediario y realiza todas las funciones que la entidad financiera tendría que implementar para operar en el ecosistema de la Cartera de Identidad Digital Europea.

El proceso tiene cinco pasos:

  1. Información previa. Antes de empezar se explica al usuario todo el proceso, de modo que su consentimiento sea plenamente informado y no exista vicio del consentimiento.
  2. Alta en EADTrust con la cartera. El usuario se identifica presentando el PID de su cartera y, a partir de esa identificación, se le generan la clave y el certificado cualificado en un HSM preparado para la firma a distancia.
  3. Alta en la entidad financiera. Sin acciones adicionales por parte del usuario, se le da de alta en el banco. Este genera el contrato con los datos del PID que exige la normativa de prevención del blanqueo de capitales (PBC), y el cliente puede consultarlo desde su cartera.
  4. Firma del contrato. Si el cliente está de acuerdo, lo confirma, y se realiza la firma electrónica cualificada del contrato con su consentimiento y bajo su control exclusivo de la clave. El contrato firmado se remite a la entidad financiera y queda en el servicio de Custodia Digital del prestador, a disposición del cliente. En la cartera se conserva una DECA que acredita el contrato firmado, con su referencia, su huella y el enlace a la custodia, para futuras consultas.
  5. Acceso al banco. Una vez finalizada el alta, el cliente accede a la banca en línea y puede navegar por sus menús.

Enlaces

From qualified preservation of electronic signatures and seals to qualified chronological-order archiving services (qDLT)


On 14 September 2026 I took part, in Tallinn (Estonia), in the ETSI ESI Certification Authority (CA) Open Session. I went as an attendee, but by the end of the afternoon I ended up on the panel as a speaker.

The slot had been planned for Steffen Schwalm, who in the end could not attend, and I was asked to step in to talk about how the standardisation of distributed ledger technologies (DLT) is evolving and, in particular, about what we are beginning to call qDLT: the qualified distributed ledger.

I was glad to accept, although (given the short time available to think about what to say) I told my own ideas, not those of the announced speaker.

And in this summary I set out those ideas about what is happening in the standardisation of DLTs: not so much a technological revolution arriving from outside to reinvent digital trust, but a very coherent evolution of something we have been building in Europe for almost a decade. The line of reasoning runs from the preservation of qualified signatures and seals to the ordering of archived files with respect to the moment their custody was requested from the Trust Service Provider. This is how I see it.

The starting point: preserving qualified electronic signatures and seals

The first piece is the one that has been standardised longest, and the one we sometimes forget to mention when we talk about blockchain as if it were virgin territory. Under the umbrella of the first eIDAS, ETSI developed the standard TS 119 511 (the one we usually cite simply as «511») which sets the policy and security requirements for providers offering long-term preservation of electronic signatures (or of data in general) using digital-signature techniques. Its companion, TS 119 512, defines the protocols for interoperating with those preservation services. This first variant (the qualified preservation of qualified electronic signatures and qualified electronic seals) already has its own implementing act: Commission Implementing Regulation (EU) 2025/1946, adopted on the basis of Articles 34(2) and 40 of the eIDAS Regulation. It is worth noting that these are original eIDAS articles, plain numbers, with none of the letter suffixes (Article 45a, 45b, 45c…) that English-language EU legislation uses to mark the provisions eIDAS2 kept inserting; its annex points to ETSI TS 119 511 (together with TS 119 172-4) as the reference standard.

The problem 511 solves is subtle but enormous: an electronic signature is valid today because the certificate backing it is still in force, because the cryptographic algorithms used are considered robust, and because there is an infrastructure that confirms it. But time erodes all of that. Certificates expire, authorities change, and (increasingly relevant ) algorithms age. A qualified preservation service keeps the evidence alive: it periodically reasserts integrity and validity through new time stamps or preservation techniques (such as chained hashes) and new layers of cryptographic protection, so that twenty years from now one can still prove that the document was signed and has not been altered.

This is worth pausing on, because it is exactly the ground where crypto-agility and post-quantum cryptography stop being an academic debate. Preserving for the long term means, by definition, surviving the moment when today’s algorithms cease to be trustworthy. A good preservation service is, at heart, a machine designed to migrate algorithms without losing the evidentiary thread. Whoever understands 511 already understands half of why the rest of this story matters.

The second step: qualified electronic archiving

The second eIDAS (Regulation (EU) 2024/1183) threw nothing away. It broadened. Among the new qualified trust services appears qualified electronic archiving, abbreviated in English jargon as q-earchiving, which in the European standardisation work relies on the technical specification CEN/TS 18170. Its implementing act is Commission Implementing Regulation (EU) 2025/2532, of 16 December 2025, adopted on the basis of Article 45j(2) of the Regulation (the provision eIDAS2 added for qualified electronic archiving) whose annex points precisely to CEN/TS 18170:2025 as the reference standard.

The difference with signature preservation is one of scope. 511 focuses on maintaining the validity of the cryptographic evidence of a signed document. Qualified archiving goes a step further and deals with the document as an object that must be kept intact, legible and available over time, whether signed or not, including the guarantee of its integrity, the traceability of access, and retention policies. It is the regulatory translation of a very old need — the archive — into the language of qualified trust services. For the first time, a provider can offer archiving with the same level of legal assurance already enjoyed by the signature, the seal or the time stamp.

And it is worth clearing up a common misunderstanding: archiving does not replace signature preservation, it relies on it. 511 remains the piece that guarantees the survival of the signature evidence, so a qualified electronic archiving provider can use the services of a preservation provider for that part, turning to a 511 service to keep alive the signatures and seals of the documents it holds. These are not competing services but complementary ones: archiving orchestrates the custody of the file and delegates to preservation the long-term care of the cryptographic evidence. It is exactly the layered logic that runs through this whole article.

There is also a second function of archiving worth highlighting, because it often goes unnoticed: format conversion. Keeping a document for decades is not only about its bits not changing; it is about it remaining legible. And formats age too. A file format that is universal today may become obsolete and fall out of use in favour of others, and when that happens the archiving service must be able to convert the document to the new format while preserving its content, its faithful rendering and its evidentiary value. It is, in the realm of formats, the exact parallel of what preservation does in the realm of algorithms: just as a 511 service migrates cryptographic algorithms before they cease to be trustworthy, an archiving service migrates formats before they cease to be openable. Future legibility of the data and future robustness of the cryptography are two sides of the same promise: that twenty years from now the document will not only exist, but can be opened and proven.

If preservation protects the signature, archiving protects the file. And the next step is to ask what happens when what we need to protect is not an isolated document, but the relationship among many facts over time.

The third step: temporal ordering

Here comes the most interesting novelty of the second eIDAS: electronic ledgers as a new qualified trust service. The reference specification is CEN/TS 18264, published in 2025.

And its implementing act, from the same December 2025 batch, is Commission Implementing Regulation (EU) 2025/2531, adopted on the basis of Article 45l(3) of the Regulation (the provision eIDAS2 devoted to qualified electronic ledgers).

I prefer to explain it with a simple idea: an electronic ledger is a chronologically ordered archive. It does not merely store data entries; it guarantees their temporal sequence in such a way that none can be inserted, deleted or reordered without it showing. It is, if you like, time-stamping raised to the level of a structure: we do not mark a single document with a date, but build a chain of events whose ordering is itself the proof.

And once we accept that what adds value is the guaranteed chronological ordering, the technical question that gives the session its name arises: how is that order built? And there are two legitimate answers.

The first is to use a centralised infrastructure: a single qualified provider maintains the ledger, seals it and is accountable for its integrity. It is simple to audit and fits perfectly into the qualified-provider model we already know.

The second is to use an infrastructure of interconnected nodes that replicate the information (sometimes called a distributed infrastructure): the chronological order is built through the connection of nodes that agree among themselves (through governance rules) on the sequence of entries. This is where distributed ledger technology (DLT) comes into play — not as a fashion, but as a concrete way of achieving that ordering without depending on a single point. When that distributed ledger is provided with the guarantees of a qualified trust service, we speak of qDLT: a qualified distributed ledger.

Allow me a terminological note here that I have been making for some time. The Regulation has enshrined the term DLT (Distributed Ledger Technology), and I stick to it for regulatory rigour. But, if we were to name the idea precisely, I would rather speak of RJT (Replicated Journal Technology). The reason is accounting: in double-entry bookkeeping, the chronological order of events is not kept in the ledger (the general ledger, which groups entries by account) but in the journal (the day book, which records them one after another as they happen). And since what we are preserving here is precisely the temporal sequence, the fitting name for this technology should point to the replicated journal rather than to the distributed ledger. It is, most likely, a terminological battle already lost against the official text, but no less accurate for that.

A good European example of this approach is EBSI, the European Blockchain Services Infrastructure, today governed through the figure of the Europeum-EDIC (a European digital-infrastructure consortium). EBSI shows that the distributed model is not incompatible with qualified trust: the nodes can be operated by identified administrations and providers, with governmental trust anchors, so that the result combines the resilience of distribution with the legal accountability that the eIDAS framework demands.

And it is worth noting a detail of Commission Implementing Regulation (EU) 2025/2531, because it captures this duality precisely. The implementing act requires all providers of qualified electronic ledgers to comply with the standard ETSI EN 319 401 (general policy requirements for trust service providers) and adds specific requirements for the distributed variant: when the ledger is built through nodes, the provider must also comply with ISO 23257:2022 (reference architecture for distributed ledger technologies) and ISO/TS 23635:2022 (governance guidelines). In other words, it is the implementing act itself that recognises the two variants and reserves the DLT consensus and governance standards for the distributed case, which is when we speak, properly, of qDLT. Regulation, once again, does not impose a technology: it describes guarantees and leaves the way of achieving them open.

It is worth underlining the regulatory continuity: from preservation (511) we move to qualified archiving (18170), and from there to chronological ledger, or qDLT (18264). These are not three worlds but three layers of a single idea that keeps gaining ambition: first, keeping an electronic signature fully effective; then, holding a document (signed or not) while guaranteeing its future recovery; and finally, ordering and relating the facts in a verifiable way, when that order can produce legal effects.

What a chronological ledger makes possible

The part I find most interesting (and to which I devoted much of my intervention) is not the ledger technology itself, but the functionalities it enables when we register not only the document but also its context: who its owner is, what rights it embodies and how it evolves. A well-designed chronological ledger opens the door to three capabilities that until now were hard to bring into the digital world with full guarantees.

The first is transferability (or endorsability). If the ledger records not only that a document exists, but also who its holder is, then it can equally record the transfer of that ownership. This is what allows an electronic file to be treated as an asset that changes hands: think of commercial paper, of documents of title to goods, or of any right that was traditionally «endorsed» on paper. The chronological ledger turns the chain of endorsements into a verifiable sequence of entries.

The second is obliterability (or cancellability). A right is not only transferred: it is also consumed. If a file represents a cinema ticket or admission to a show, we need to be able to mark that the right has already been exercised, so that it cannot be used twice. The ledger does not delete the entry (the evidence remains) but records indelibly its change of state: issued, transferred, consumed. It is the difference between crossing out and throwing away: the fact that a right has been exhausted is, in itself, a fact worth recording. The postmark is a good example.

The third is completeness, which I like to describe as an electronic staple. A document rarely travels alone. A contract carries annexes; a deed carries endorsements; an agreement evolves through successive versions. Think of contractual novations, in which the parties agree to modify the clauses: what matters legally is not only the latest text, but the complete relationship between the original document, its annexes and each of its evolutions. Completeness consists of keeping the document and everything that accompanies it (notes, annexes and their own versions) verifiably bound together, so that the whole is preserved as an indivisible and traceable unit. The staple does not just hold papers together: it records the order in which they were joined.

These three functionalities share one trait: they are only possible if the ledger stores more than the document. It stores its ownership, its state and its relationships. And they are only trustworthy if that information is ordered in time in a way that cannot be tampered with. That is why the qualified chronological ledger is not a technical whim, but the substrate on which one can build services that until now were tied to paper or to closed trusted intermediaries.

A database with legal ancestry: book-entry securities and EADTrust’s Cartulario

For these three functionalities to be more than a promise, one needs to manage a database associated with the service, with very specific properties: it must record, for each archived object, who its holder is, in what state the embodied right stands (and where or against whom that right is exercised) and how it relates to other documents; and it must do so in such a way that every change is recorded in sequence and is enforceable against third parties. Anyone familiar with securities law will recognise the pattern at once, because it is exactly the one governing the representation of securities through book entries («anotaciones en cuenta» in spanish): an accounting register in which ownership, transfers, encumbrances and the extinction of rights are not documented on a physical certificate but are constituted and proven by their inscription. Transferability is, in that language, the transfer of the entry; obliterability, its cancellation; completeness, the link between the principal entry and its ancillary ones. It is no coincidence: the qualified chronological ledger and the book-entry register solve the same problem (giving certainty about the ownership and state of a right over time) with the same tool: a reliable, ordered database.

At EADTrust we have been working on this idea for a long time. Our Cartulario service was designed many years ago on precisely those premises: treating the archive not as a mere repository of files, but as a register that records ownership, state and relationships, with an eye on functionalities such as endorsability, cancellability and completeness long before the European regulatory framework captured them explicitly.

And since we are on the subject of the name: Cartulario is simply the Spanish word for a cartulary (also spelled chartulary) — in the Middle Ages, the codex in which monasteries and cathedral chapters copied and safeguarded their charters, privileges and donations so they would not be lost (it is, roughly, the great-grandfather of the notarial protocol). So, all things considered, at EADTrust we have been in this business of chronological-order archiving for several centuries before the PDF was invented; the only difference is that we have swapped the vellum for a digital server and the copyist monk for a millisecond-precision time stamp.

And to that foundation Cartulario now adds a refinement that goes straight to the heart of what we were discussing in Tallinn: millisecond-precision (1 ms) time stamps associated with every archiving request. When the proof is the ordering, temporal resolution matters: having a millisecond-precision mark on each operation makes it possible to guarantee the chronological order of entries with far greater fineness, and to resolve the sequence unambiguously even when several requests pile up within a very short interval. It is, in practice, the materialisation of that idea of a «chronologically ordered archive» from which this whole line of reasoning starts.

Why this fits with the rest of the ecosystem

I do not want to close the article without connecting this story to the broader conversation about European digital identity. The ecosystem of the European wallet (EUDI Wallet) and of electronic attestations of attributes needs solid trust anchors: places where one can verifiably record who said what, about whom and when. A qualified chronological ledger (centralised or in the form of qDLT) is precisely one of those anchors. It can join the world of identity with the legal accountability of the eIDAS framework.

And all of this still rests on the first stone I mentioned at the beginning: the ability to preserve evidence over the long term and to migrate algorithms when needed. The arrival of post-quantum cryptography does not invalidate this architecture; on the contrary, it makes it more necessary. A ledger that orders documents in time must be, by design, a ledger capable of surviving the passage of time, including the time when today’s algorithms cease to protect us or the document-encoding formats are replaced by others.

That was, in essence, my thesis in Tallinn: that DLT and qDLT do not appear out of nowhere, but are the next natural rung on a ladder that began by preserving signatures, went on to archive documents, and is now learning to order facts. Seeing it this way helps a great deal not to get lost: each new standard does not replace the previous one, it adds a layer of ambition to it.

And here is my presentation summarising this article:

Try Cartulario

If you would like to experiment with these ideas on a real service, at EADTrust we make Cartulario available to anyone who wishes to try it. Its current nature is worth stating with full transparency: today it is offered as a non-qualified trust service and is pending audit to be considered a qualified service within the eIDAS framework. This distinction is no minor nuance (it is, precisely, the line that separates a trust service from a qualified trust service), and we prefer to make it clear from the outset.

Anyone who wishes to learn about it, propose a pilot project or discuss use cases (endorsability, cancellability, completeness or millisecond-precision time-stamping) can write to us at info@eadtrust.com or call us at +34 902 365 612 / +34 91 716 05 55. More information at www.eadtrust.eu.

De la conservación cualificada de firmas y sellos a los servicios cualificados de archivo con orden cronológico (qDLT)


El pasado 14 de septiembre de 2026 participé en Tallin (Estonia) en el evento ETSI ESI Certification Authority (CA) Open Session. Al principio como asistente, pero al final de la tarde participé como panelista.

La intervención estaba prevista para Steffen Schwalm, que finalmente no pudo asistir, y me pidieron que me incorporara para hablar de cómo evoluciona la estandarización de las tecnologías de registro distribuido (DLT) y, en particular, de lo que empezamos a llamar qDLT: el registro distribuido cualificado.

Acepté encantado, aunque conté mis ideas, no las del ponente anunciado, tras el corto plazo disponible para reflexionar sobre qué contar.

Y en este resumen recojo esas ideas sobre lo que está ocurriendo en la normalización de DLTs, no tanto como una revolución tecnológica que llega de fuera para reinventar la confianza digital, sino una evolución muy coherente de algo que llevamos casi una década construyendo en Europa. La cadena de razonamiento va desde la conservación de firmas y sellos cualificados a la ordenación de archivos respecto al momento en el que se pidió su custodia al Prestador de Servicios de Confianza. Así es como lo veo:

El punto de partida: conservar firmas y sellos cualificados

La primera pieza es la que lleva más tiempo normalizada y la que a veces olvidamos citar cuando hablamos de blockchain como si fuera terreno virgen. Bajo el paraguas del primer eIDAS, ETSI desarrolló la norma TS 119 511 (la que solemos citar simplemente como «511»), que fija los requisitos de política y de seguridad para los prestadores que ofrecen conservación a largo plazo de firmas electrónicas (o de datos en general) mediante técnicas de firma digital. Su compañera, la TS 119 512, define los protocolos para interoperar con esos servicios de conservación. Esta primera variante —la conservación cualificada de firmas electrónicas cualificadas y de sellos electrónicos cualificados— cuenta ya con su propio acto de ejecución: el Reglamento de Ejecución (UE) 2025/1946, dictado al amparo de los artículos 34, apartado 2, y 40 del Reglamento EIDAS. Conviene reparar en que estos son artículos originales de eIDAS y, por tanto, no llevan la numeración latina bis, ter, quater… propia de los preceptos que eIDAS2 fue insertando; su anexo remite a la ETSI TS 119 511 (con la TS 119 172-4) como norma de referencia.

El problema que resuelve la 511 es sutil pero enorme: una firma electrónica es válida hoy porque el certificado que la respalda está vigente, porque los algoritmos criptográficos empleados se consideran robustos y porque existe una infraestructura que lo confirma. Pero el tiempo erosiona todo eso. Los certificados caducan, las autoridades cambian, y (esto es cada vez más relevante) los algoritmos envejecen. Un servicio de conservación cualificado mantiene viva la evidencia: reafirma periódicamente la integridad y la validez mediante nuevos sellos de tiempo o técnicas de preservación (como hashes encadenados) y nuevas capas de protección criptográfica, de modo que dentro de veinte años se pueda seguir demostrando que aquel documento estaba firmado y que no ha sido alterado.

Aquí conviene detenerse, porque este es exactamente el terreno donde la criptoagilidad y la criptografía postcuántica dejan de ser un debate académico. Conservar a largo plazo significa, por definición, sobrevivir al momento en que los algoritmos actuales dejen de ser fiables. Un buen servicio de conservación es, en el fondo, una máquina diseñada para migrar de algoritmos sin perder el hilo probatorio. Quien entienda la 511 entiende ya la mitad de por qué el resto de esta historia importa.

El segundo paso: el archivado electrónico cualificado

El segundo eIDAS (el Reglamento (UE) 2024/1183) no tiró nada de lo anterior. Lo amplió. Entre los nuevos servicios cualificados de confianza aparece el archivado electrónico cualificado, lo que en la jerga anglosajona se abrevia como q-earchiving y que en el desarrollo normativo europeo se apoya en la especificación técnica CEN/TS 18170. Su acto de ejecución es el Reglamento de Ejecución (UE) 2025/2532, de 16 de diciembre de 2025, dictado al amparo del artículo 45 undecies, apartado 2, del Reglamento (el precepto que eIDAS2 añadió para el archivado electrónico cualificado), cuyo anexo remite precisamente a la CEN/TS 18170:2025 como norma de referencia.

La diferencia con la conservación de firmas es de alcance. La 511 se centra en mantener la validez de la evidencia criptográfica de un documento firmado. El archivado cualificado va un paso más allá y se ocupa del documento como objeto que debe conservarse íntegro, legible y disponible a lo largo del tiempo, esté firmado o no, incluyendo la garantía de su integridad, la trazabilidad de accesos y las políticas de retención. Es la traducción normativa de una necesidad muy antigua (el archivo) al lenguaje de los servicios cualificados de confianza. Por primera vez, un prestador puede ofrecer archivado con el mismo nivel de garantía jurídica que ya tenían la firma electrónica, el sello electrónico o el sellado de tiempo.

Y merece la pena deshacer un malentendido frecuente: el archivado no sustituye a la conservación de firmas, sino que se apoya en ella. La propia 511 sigue siendo la pieza que garantiza la pervivencia de la evidencia de firma, de modo que un prestador de archivado electrónico cualificado puede utilizar los servicios de un prestador de conservación para esa parte (recurrir a un servicio 511 para mantener vivas las firmas y sellos de los documentos que custodia). No estamos ante servicios que compiten, sino ante servicios que se complementan: el archivado orquesta la custodia del expediente y delega en la conservación el cuidado a largo plazo de la evidencia criptográfica. Es exactamente la lógica de capas que recorre todo este artículo.

Hay además una segunda función del archivado que merece destacarse porque a menudo pasa desapercibida: la conversión de formatos. Custodiar un documento durante décadas no consiste solo en que sus bits no cambien; consiste en que siga siendo legible. Y los formatos también envejecen. Un formato de fichero que hoy es universal puede quedar obsoleto y dejar de utilizarse en favor de otros, y cuando eso ocurra el servicio de archivado debe poder convertir el documento al nuevo formato preservando su contenido, su presentación fiel y su valor probatorio. Es, en el plano de los formatos, el paralelo exacto de lo que la conservación hace en el plano de los algoritmos: así como un servicio 511 migra de algoritmos criptográficos antes de que dejen de ser fiables, un servicio de archivado migra de formatos antes de que dejen de poder abrirse. Legibilidad futura de los datos y robustez futura de la criptografía son las dos caras de la misma promesa: que dentro de veinte años el documento no solo exista, sino que se pueda abrir y demostrar.

Si la conservación protege la firma, el archivado protege el expediente. Y el siguiente paso es preguntarse qué ocurre cuando lo que necesitamos proteger no es un documento aislado, sino la relación entre muchos hechos a lo largo del tiempo.

El tercer paso: orden temporal

Aquí entra la novedad más interesante del segundo eIDAS: los registros electrónicos (electronic ledgers) como nuevo servicio cualificado de confianza. La especificación de referencia es CEN/TS 18264, publicada en 2025.

Y su acto de ejecución, del mismo lote de diciembre de 2025, es el Reglamento de Ejecución (UE) 2025/2531, dictado al amparo del artículo 45 terdecies, apartado 3, del Reglamento (el precepto que eIDAS2 dedicó a los registros electrónicos cualificados).

Yo prefiero explicarlo con una idea sencilla: un registro electrónico es un archivo de orden cronológico. No solo guarda entradas de datos, sino que garantiza su secuencia temporal de forma que ninguna se pueda insertar, borrar o reordenar sin que se note. Es, si se quiere, un sellado de tiempo elevado a la categoría de estructura: no marcamos un único documento con una fecha, sino que construimos una cadena de acontecimientos cuya ordenación es en sí misma la prueba.

Y una vez que aceptamos que lo que aporta valor es la ordenación cronológica garantizada, surge la pregunta técnica que da nombre a la sesión: ¿cómo se construye ese orden? Y hay dos respuestas legítimas.

La primera es usando una infraestructura centralizada: un único prestador cualificado mantiene el registro, lo sella y responde de su integridad. Es sencillo de auditar y encaja perfectamente en el modelo de prestador cualificado que ya conocemos.

La segunda es usando una infraestructura de nodos interconectados que replican la información (a veces llamada infraestructura distribuida): el orden cronológico se construye mediante la conexión de los nodos que acuerdan entre sí (por las reglas de gobernanza) la secuencia de las entradas. Aquí es donde la tecnología de registro distribuido (DLT) entra en juego, no como una moda, sino como una forma concreta de lograr esa ordenación sin depender de un único punto. Cuando ese registro distribuido se presta con las garantías de un servicio cualificado de confianza, hablamos de qDLT: un registro distribuido cualificado.

Permítaseme aquí un apunte terminológico que vengo defendiendo desde hace tiempo. El Reglamento ha consagrado el término DLT (Distributed Ledger Technology, tecnología de registro distribuido), y a él me atengo por rigor normativo. Pero, puestos a bautizar la idea con precisión, yo preferiría hablar de RJT (Replicated Journal Technology). La razón es contable: en la partida doble, el orden cronológico de los hechos no se guarda en el ledger (el libro mayor, que agrupa los apuntes por cuenta), sino en el journal (el libro diario, que los anota uno tras otro según van ocurriendo). Y como lo que aquí estamos preservando es justamente la secuencia temporal, el nombre idóneo a adoptar para esta tecnología debería orientarse al diario replicado antes que al mayor distribuido. Es, seguramente, una batalla terminológica ya perdida frente al texto oficial, pero no por ello menos exacta.

Un buen ejemplo europeo de esta aproximación es EBSI, la infraestructura europea de servicios blockchain, hoy gobernada a través de la figura del Europeum-EDIC (un consorcio de infraestructura digital europea). EBSI muestra que el modelo distribuido no es incompatible con la confianza cualificada: los nodos pueden estar operados por administraciones y prestadores identificados, con anclas de confianza gubernamentales, de modo que el resultado combina la resiliencia de la distribución con la responsabilidad jurídica que exige el marco eIDAS.

Y vale la pena fijarse en un detalle del Reglamento de Ejecución (UE) 2025/2531, porque recoge con precisión esta dualidad. El acto de ejecución exige a todos los prestadores de registros electrónicos cualificados cumplir con la norma ETSI EN 319 401 (requisitos generales de política para prestadores de servicios de confianza) y añade requisitos específicos para la variante distribuida: cuando el registro se construye mediante nodos, el prestador debe cumplir además la ISO 23257:2022 (arquitectura de referencia de las tecnologías de registro distribuido) y la ISO/TS 23635:2022 (directrices de gobernanza). Dicho de otro modo, es el propio acto de ejecución el que reconoce las dos variantes y reserva las normas de consenso y gobernanza de DLT para el caso distribuido, que es cuando hablamos con propiedad de qDLT. La regulación, una vez más, no impone una tecnología: describe garantías y deja abierta la forma de alcanzarlas.

Merece la pena subrayar la continuidad normativa: de conservación (511) pasamos a archivado cualificado (18170) y de ahí a registro cronológico o qDLT (18264). No son tres mundos, sino tres capas de una misma idea que va ganando ambición: primero mantener con plenos efectos una firma electrónica, luego custodiar un documento (firmado o no) garantizando su recuperación futura, y finalmente ordenar y relacionar los hechos de forma verificable, cuando ese orden pueda producir efectos legales.

Lo que un registro cronológico permite hacer

La parte que más me interesa, y a la que dediqué buena parte de mi intervención, no es la tecnología del registro en sí, sino las funcionalidades que habilita cuando registramos no solo el documento, sino también su contexto: quién es su propietario, qué derechos incorpora y cómo evoluciona. Un registro cronológico bien diseñado abre la puerta a tres capacidades que hasta ahora eran difíciles de trasladar al mundo digital con plenas garantías.

La primera es la transferibilidad (o endosabilidad). Si el registro no anota únicamente que existe un documento, sino también quién es su titular, entonces puede anotar igualmente la transmisión de esa titularidad. Esto es lo que permite tratar un archivo electrónico como un bien que cambia de manos: pensemos en los efectos comerciales, en los títulos representativos de mercancías o en cualquier derecho que tradicionalmente se «endosaba» sobre un papel. El registro cronológico convierte la cadena de endosos en una secuencia verificable de entradas.

La segunda es la obliterabilidad (o cancelabilidad). Un derecho no solo se transmite: también se consume. Si un archivo representa una entrada de cine o el acceso a un espectáculo, necesitamos poder marcar que ese derecho ya se ha ejercido, de forma que no pueda usarse dos veces. El registro no borra la entrada (la evidencia permanece), pero anota de manera indeleble su cambio de estado: emitido, transferido, consumido. Es la diferencia entre tachar y tirar: el hecho de que un derecho se agotó es, en sí mismo, un hecho que merece quedar registrado. Es el caso del matasellos, por ejemplo.

La tercera es la completitud, que a mí me gusta describir como una grapa electrónica. Un documento raramente viaja solo. Un contrato lleva anexos; una escritura lleva anotaciones; un acuerdo evoluciona mediante versiones sucesivas. Pensemos en las novaciones contractuales, en las que las partes acuerdan modificar el clausulado: lo que importa jurídicamente no es solo el último texto, sino la relación completa entre el documento original, sus anexos y cada una de sus evoluciones. La completitud consiste en mantener unidos, de forma verificable, el documento y todo lo que le acompaña (anotaciones, anexos y sus propias versiones), de modo que el conjunto se conserve como una unidad indivisible y trazable. La grapa no solo junta papeles: registra en qué orden se fueron juntando.

Estas tres funcionalidades comparten un rasgo: solo son posibles si el registro guarda más que el documento. Guarda su titularidad, su estado y sus relaciones. Y solo son fiables si esa información está ordenada en el tiempo de forma que no pueda manipularse. Por eso el registro cronológico cualificado no es un capricho técnico, sino el sustrato sobre el que se pueden construir servicios que hasta ahora vivían atados al papel o a intermediarios de confianza cerrados.

Una base de datos con genealogía jurídica: las anotaciones en cuenta y el Cartulario de EADTrust

Para que estas tres funcionalidades sean algo más que una promesa, hace falta gestionar una base de datos asociada al servicio con unas propiedades muy concretas: que registre, para cada objeto archivado, quién es su titular, en qué estado se encuentra el derecho que incorpora (y donde o frente a quien se ejerce este derecho) y cómo se relaciona con otros documentos; y que lo haga de modo que cada cambio quede anotado en secuencia y resulte oponible frente a terceros. Quien conozca el Derecho del mercado de valores reconocerá el patrón de inmediato, porque es exactamente el que rige la representación de valores mediante anotaciones en cuenta: un registro contable en el que la titularidad, las transmisiones, los gravámenes y la extinción de los derechos no se documentan sobre un título físico, sino que se constituyen y se prueban por su inscripción. La transferibilidad es, en ese lenguaje, la transmisión de la anotación; la obliterabilidad, su cancelación; la completitud, el vínculo entre la anotación principal y sus accesorias. No es una coincidencia: el registro cronológico cualificado y el registro de anotaciones en cuenta resuelven el mismo problema —dar certeza sobre la titularidad y el estado de un derecho a lo largo del tiempo— con la misma herramienta: una base de datos fiable y ordenada.

En EADTrust llevamos tiempo trabajando sobre esta idea. Nuestro servicio Cartulario se diseñó hace ya bastantes años partiendo precisamente de esas premisas: tratar el archivo no como un simple depósito de ficheros, sino como un registro que anota titularidad, estado y relaciones, con la vista puesta en funcionalidades como la endosabilidad, la cancelabilidad y la completitud mucho antes de que el marco normativo europeo las recogiera de forma explícita.

Y ya que hablamos del nombre: un cartulario era, en la Edad Media, el códice en el que monasterios y cabildos copiaban y custodiaban sus escrituras, privilegios y donaciones para que no se perdieran (viene a ser el bisabuelo de la matriz notarial). Así que, bien mirado, en EADTrust llevamos en esto del archivo de orden cronológico desde varios siglos antes de que se inventara el PDF; la única diferencia es que hemos cambiado la vitela por un servidor digital y al monje amanuense por un sello de tiempo de precisión de milisegundo.

Y a esa base de partida Cartulario añade ahora un refinamiento que va justo al corazón de lo que discutíamos en Tallinn: sellos de tiempo de precisión de milisegundo (1 ms) asociados a cada solicitud de archivo. Cuando la prueba es la ordenación, la resolución temporal importa: disponer de una marca de tiempo con precisión de milisegundo en cada operación permite garantizar con mucha mayor finura el orden cronológico de las entradas, y resolver sin ambigüedad la secuencia incluso cuando varias solicitudes se acumulan en un intervalo muy breve. Es, en la práctica, la materialización de esa idea de «archivo de orden cronológico» de la que parte todo este razonamiento.

Por qué esto encaja con el resto del ecosistema

No quiero concluir el artículo sin conectar esta historia con la conversación más amplia sobre identidad digital europea. El ecosistema de la cartera europea (EUDI Wallet) y de las declaraciones electrónicas de atributos necesitan anclas de confianza sólidas: lugares donde asentar de forma verificable quién ha dicho qué, sobre quién y cuándo. Un registro cronológico cualificado (centralizado o en forma de qDLT) es precisamente uno de esos anclajes. Puede unir el mundo de la identidad con la responsabilidad jurídica del marco eIDAS.

Y todo ello sigue descansando sobre la primera piedra que mencionaba al principio: la capacidad de conservar la evidencia a largo plazo y de migrar de algoritmos cuando haga falta. La llegada de la criptografía postcuántica no invalida esta arquitectura; al contrario, la hace más necesaria. Un registro que ordena documentos en el tiempo debe ser, por diseño, un registro capaz de sobrevivir al paso del tiempo, incluido el tiempo en que los algoritmos de hoy dejen de protegernos o los formatos de codificación de documentos se sustituyan por otros..

Esa fue, en esencia, mi tesis en Tallinn: que las DLT y el qDLT no aparecen de la nada, sino que son el siguiente peldaño natural de una escalera que empezó conservando firmas, siguió archivando documentos y ahora aprende a ordenar los hechos. Verlo así ayuda mucho a no perderse: cada norma nueva no sustituye a la anterior, sino que le añade una capa de ambición.

Probar Cartulario

Si quieres experimentar con estas ideas sobre un servicio real, en EADTrust ponemos Cartulario a disposición de quienes deseen probarlo. Conviene precisar su naturaleza actual con total transparencia: hoy se ofrece como servicio de confianza no cualificado y está pendiente de auditoría para ser considerado servicio cualificado en el marco de eIDAS. Esa distinción no es un matiz menor (es, precisamente, la línea que separa un servicio de confianza de un servicio cualificado de confianza), y preferimos dejarla clara desde el principio.

Quien quiera conocerlo, plantear un proyecto piloto o comentar casos de uso (endosabilidad, cancelabilidad, completitud o el sellado de tiempo de precisión de milisegundo) puede escribirnos a info@eadtrust.com o llamarnos al 902 365 612 / 91 716 05 55. Más información en www.eadtrust.eu.

Una semana en Tallinn: identidad digital, firmas electrónicas, certificación y la EUDI Wallet


El 14 de septiembre viajo a Tallinn para una semana intensa de trabajo en torno a la identidad digital europea, los servicios de confianza y la certificación de la EUDI Wallet.

Estonia es un escenario natural para esto. Pocos países han llevado tan lejos el e-gobierno, la identidad electrónica y la confianza digital. Esta semana se concentran allí varias citas que, juntas, cubren casi todo el ecosistema: estándares, autoridades de certificación, firmas en la nube, implementación de eIDAS 2 y el trabajo experto sobre la certificación de la Wallet.

Después de haber estado la semana pasada (1, 2 y 3 de septiembre) en el «Global Digital Collaboration Conference 2026» seguimos profundizando en los aspectos relacionados con las carteras, la firma electrónica remota y la identidad digital.

Calendario de la semana

DíaEventoHorarioLugar
Lunes 14ETSI ESI CA Open Session13:00–18:00Kultuurikatel, Stalker Hall
Lunes 14CSC 10th Anniversary Celebration18:00–22:00F-Hoone, Telliskivi 60a/5
Martes 15ENISA Trust Services and eID Forum (12.ª ed.)jornada completaKultuurikatel
Miércoles 1618.º CA Day (D-Trust / TÜV NORD Cert)jornada completaKultuurikatel
Jueves 17 – viernes 18AHWG de ENISA sobre la EUDI Walletreunión de expertosKultuurikatel
Jueves 17PQC Migration Workshop (no asisto)09:00–12:50Kultuurikatel, Courtyard Tower

El taller de migración a criptografía post-cuántica coincide con el grupo de trabajo de la Wallet, así que me lo perderé.

Lunes 14 — ETSI ESI CA Open Session

13:00–18:00 · Kultuurikatel, Stalker Hall

Sesión abierta del comité técnico ESI (Electronic Signatures and Trust Infrastructures) de ETSI, centrada en las autoridades de certificación y en los retos del ecosistema EUDI.

Reúne a expertos, prestadores de servicios de confianza y profesionales que trabajan en la estandarización e implementación del marco eIDAS 2. El foco está en cómo se emitirán, validarán y usarán certificados e identidades digitales en los próximos años.

Kultuurikatel es la antigua central eléctrica de Tallinn. En sus instalaciones se rodó parte de Stalker de Tarkovsky, de ahí el nombre de la sala.

Lunes 14 por la noche — 10.º aniversario del Cloud Signature Consortium

18:00–22:00 · F-Hoone, Telliskivi 60a/5

El CSC celebra diez años con el lema “10 Years of Building Digital Trust — Together, Worldwide”.

Nació en 2016, coincidiendo con eIDAS, para definir un estándar abierto de firmas electrónicas remotas en la nube. Su API permite que las aplicaciones de firma y los QTSP se integren de forma interoperable. Hoy tiene más de 80 miembros en más de 40 países y su especificación está referenciada en los actos de ejecución relacionados con la EUDI Wallet.

F-Hoone está en Telliskivi Loomelinnak, otro espacio industrial reconvertido y uno de los centros creativos más vivos de la ciudad.

Martes 15 y miércoles 16 — Trust Services and eID Forum y CA Day (ENISA)

Kultuurikatel – Tallinn Creative Hub

Página del evento

El martes 15 se celebra la 12.ª edición del Trust Services and eID Forum, organizado por ENISA junto con la Comisión Europea. Es la cita anual de referencia para responsables políticos, prestadores de servicios de confianza, organismos de evaluación de la conformidad, supervisores e instituciones europeas y nacionales.En la agenda:

  • Estado de implantación de las EUDI Wallets en los Estados miembros
  • European Business Wallet
  • Relación del marco de identidad digital con el Cyber Resilience Act (CRA)
  • Situación de los servicios de confianza
  • Evolución de la estandarización
  • Efectos potenciales de la criptografía post-cuántica en la identidad digital

El miércoles 16 sigue el 18.º CA Day, organizado por D-Trust y TÜV NORD Cert, en el mismo recinto. Es la continuación natural: del debate de política y ecosistema al trabajo más específico de autoridades de certificación.

Jueves 17 y viernes 18 — AHWG de ENISA sobre la EUDI Wallet

Los días 17 y 18 participo en la reunión del Ad Hoc Working Group (AHWG) de ENISA sobre la certificación de las European Digital Identity Wallets.

Este grupo de expertos trabaja en el esquema candidato de certificación de ciberseguridad de las wallets y en los requisitos de seguridad de los prestadores de servicios relacionados. No es un congreso abierto, sino el trabajo técnico que después se traduce en el esquema europeo y en las evaluaciones que tendrán que pasar las wallets nacionales.

Por eso no podré asistir al PQC Migration Workshop del jueves 17 por la mañana en el mismo Kultuurikatel pqcsa.eu. El taller, organizado en el marco del proyecto PQCSA, aborda la migración a criptografía post-cuántica en firmas, autenticación y servicios de confianza. El tema está muy relacionado con lo que se discute esta semana (de hecho el propio Forum de ENISA incluye una sesión sobre PQC), pero coincide con el grupo de trabajo de la Wallet.

Por qué esta semana importa

En cuatro días se encadenan:

  1. estándares y autoridades de certificación (ETSI ESI),
  2. interoperabilidad de firmas en la nube (CSC),
  3. el foro europeo de eIDAS y servicios de confianza (ENISA + CA Day),
  4. el trabajo experto de certificación de la EUDI Wallet (AHWG).

Es una fotografía bastante completa del momento en que está Europa: de la estandarización a la certificación, de las firmas remotas a las wallets, y con la amenaza post-cuántica ya encima de la mesa.

Si también estás en Tallinn esos días, avísame.

El Reglamento de las «European Business Wallets»: recorrido legislativo y encaje en eIDAS2


Recorrido legislativo y encaje en eIDAS2. Estado del expediente a septiembre de 2026.

La European Business Wallet avanza en el procedimiento legislativo ordinario y estos meses concentran sus pasos decisivos. Antes de entrar en el detalle, conviene situar dónde está hoy el expediente.

Estado a septiembre de 2026: el Consejo fijó su posición negociadora (orientación general) el 9 de junio de 2026; el Comité de las Regiones adoptó su dictamen el 1 de julio de 2026; y la comisión ITRE del Parlamento Europeo tiene previsto votar su informe el 10 de septiembre de 2026, el paso que abrirá la puerta a los trílogos. A la fecha de esta entrada, la votación de ITRE es inminente pero aún no se ha celebrado, y no hay todavía posición del Pleno ni negociaciones interinstitucionales en marcha.

Qué es la European Business Wallet

La European Business Wallet (EBW) es una cartera digital pensada para toda empresa de la UE  (con especial atención a las pymes) con la que identificarse digitalmente, firmar (sellar) electrónicamente y relacionarse con plena eficacia jurídica tanto con las administraciones públicas (B2G) como con otras empresas (B2B) a través de las fronteras. Entre sus funciones nucleares: identificación y autenticación con un identificador único y persistente de empresa; firmas y sellos electrónicos y sellado de tiempo; emisión, custodia e intercambio de documentos electrónicos verificados y credenciales de atributos de empresa (licencias, certificados, permisos, extractos); gestión de mandatos y poderes de representación (quién puede actuar por la sociedad); y entrega electrónica certificada y comunicación segura, habilitando además la facturación electrónica y la reutilización de datos bajo el principio de «solo una vez» (OOTS).

La Comisión la presentó como pieza de la agenda de simplificación (el «Digital Omnibus»), con una estimación de ahorro de al menos 150 000 millones de euros anuales para las empresas europeas.

Encaje en eIDAS2

La EBW se construye sobre la misma arquitectura de confianza que la cartera de identidad digital europea (EUDI Wallet) del Reglamento (UE) 910/2014 (eIDAS2), al que la propuesta modifica de forma limitada para alinear ambos instrumentos. La distinción esencial es el sujeto: la EUDI Wallet se orienta a las personas físicas, mientras que la EBW se orienta a las personas jurídicas / empresas, añadiendo la identidad organizativa, los mandatos y poderes de representación y las certificaciones asociadas a las actividades de negocio. En la práctica, la EBW reutiliza el andamiaje de servicios de confianza de eIDAS2 (firma y sello electrónicos, sellos de tiempo, entrega electrónica certificada, listas de confianza) y lo proyecta al mundo de la empresa.

Recorrido legislativo

La propuesta sigue el procedimiento legislativo ordinario (procedimiento 2025/0358(COD)). Estos son los hitos con fecha:

FechaÓrganoHito
19 nov 2025Comisión EuropeaAdopción de la propuesta de Reglamento — COM(2025) 838 final.
19 ene 2026Parlamento EuropeoRemisión anunciada en el Pleno; ITRE como comisión competente, ponente Eero Heinäluoma (S&D, FI).
20 ene 2026SEPD (EDPS)Dictamen 5/2026 sobre la propuesta.
18 mar 2026CESEDictamen INT/1110 (ponente Philip Von Brockdorff).
~1 abr 2026Parlamento EuropeoProyecto de informe de ITRE (PE785.244).
23 abr 2026Parlamento EuropeoPlazo de enmiendas en comisión.
4 jun 2026Parlamento EuropeoOpinión de la comisión IMCO.
8 jun 2026Parlamento EuropeoOpinión de la comisión JURI (ponente Axel Voss).
9 jun 2026Consejo de la UEOrientación general (posición negociadora), Consejo TTE, Presidencia chipriota.
1 jul 2026Comité de las RegionesDictamen adoptado (ponente Branislav Zacharides): integración con el Portal Digital Único / OOTS y apoyo a las pymes. (Nuevo)
10 sep 2026 (previsto)Parlamento EuropeoVotación del informe en la comisión ITRE — inminente; abre la vía a los trílogos. (Nuevo)
PendientePE / ConsejoPosición del Pleno del PE y trílogos (no iniciados).

El expediente en el observatorio legislativo del Parlamento (OEIL) figura todavía como «a la espera de la decisión de la comisión».

El acuerdo general del Consejo (9 de junio de 2026)

El Consejo introdujo varios cambios de calado sobre la propuesta de la Comisión: que las EBW complementen, y no sustituyan, los sistemas nacionales B2B/B2G existentes (énfasis en la interoperabilidad); un listón más alto de ciberseguridad y de autorización para los proveedores de cartera; una ampliación del plazo de evaluación de las solicitudes de proveedor por los organismos de supervisión de 30 a hasta 60 días; y mayor remisión del detalle a actos de ejecución de la Comisión. El objetivo político reiterado es alcanzar un acuerdo para finales de 2026.

Puntos de debate

  • Voluntariedad frente a obligatoriedad. De momento la EBW es voluntaria para las empresas (no impone obligaciones directas de negocio), pero la cláusula de revisión podría endurecer esto más adelante.
  • Ámbito y solapamiento. Debe complementar los sistemas nacionales y el OOTS, no duplicarlos (insistencia del Consejo y del Comité de las Regiones).
  • Pymes y coste. CESE y Comité de las Regiones piden incentivos, financiación y sencillez para que la carga no recaiga en las pequeñas empresas.
  • Protección de datos y soberanía de nube europea. Dictamen del SEPD 5/2026; en el Parlamento se defiende que los datos de la cartera se alojen en proveedores de nube europeos y se almacenen en la UE.
  • Ciberseguridad y autorización de proveedores. El Consejo elevó el umbral y amplió los plazos de evaluación.

Calendario de aplicación previsible

Sujeto al resultado de la negociación, el esquema que se maneja es: entrada en vigor tras la adopción (previsiblemente a principios de 2027, con la publicación en el DOUE); a los 24 meses, obligación de todas las administraciones públicas de aceptar las funciones nucleares de la EBW (sin poder rechazar una actuación válida por el mero hecho de ser digital); y a los 3 años, revisión de la Comisión, incluida la valoración de si conviene ampliar el ámbito o hacer obligatorio su uso.

Qué aspectos requerirán nuestra atención

El siguiente hito determinante es la votación de ITRE del 10 de septiembre de 2026: fijará la posición negociadora del Parlamento y, con el mandato del Consejo ya listo desde junio, permitirá abrir los trílogos con vistas al acuerdo político de finales de 2026.

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Fuentes

Sugerencia de actualización del documento «Procedimiento de inclusión y clasificación de certificados en @firma»


He revisado el procedimiento que se utiliza en @firma para explicar la inclusión y clasificación de certificados electrónicos de los Prestadores de Servicios Electrónicos de Confianza y su validación electrónica en entornos de Administraciones Públicas. Es la versión 3.9 del documento «Procedimiento de inclusión y clasificación de certificados en @firma«, publicado en 2018.

Es un documento útil y, en algunos aspectos ya tuvo en cuenta algunos términos alineado con eIDAS —habla de certificados cualificados y de dispositivos QSCD—, pero conserva referencias del marco regulatorio anterior (la Ley 59/2003, terminología de «certificación reconocida», mención al extinto MINETUR y varias URLs obsoletas) que conviene depurar. A continuación resumo las actualizaciones que sugeriría, agrupadas en cuatro bloques. He preparado además una tabla de correcciones que he puesto a disposición de la unidad responsable de publicar el documento oficial.

1. Legislación

  • Ley 59/2003, de firma electrónica: está derogada. La norma vigente en el ámbito nacional es la Ley 6/2020, de 11 de noviembre, reguladora de determinados aspectos de los servicios electrónicos de confianza. Todas las remisiones a la Ley 59/2003 deberían sustituirse.
  • Reglamento (UE) 910/2014 (eIDAS): sigue vigente, pero está modificado por el Reglamento (UE) 2024/1183 (eIDAS2). Conviene citar esta modificación y, donde proceda, los reglamentos de ejecución de 2024, 2025 y 2026.

2. Terminología

El vocabulario de la Directiva 1999/93/CE y de la Ley 59/2003 quedó sustituido por el de eIDAS:

  • el «certificado reconocido» se denomina ahora «certificado cualificado«; la «firma reconocida» es ahora la «firma electrónica cualificada«.
  • un «prestador de servicios de certificación (PSC)» es ahora un «prestador (cualificado) de servicios electrónicos de confianza» (PSCC / QTSP). El acrónimo «PSC» ya no se lee igual.
  • un «dispositivo seguro de creación de firma (DSCF/SSCD)» ahora se denomina «dispositivo cualificado de creación de firma (QSCD)». El documento aún mezcla los términos SSCD y QSCD; convendría unificar al uso de las siglas QSCD.
  • En la lógica de lectura de la lista de confianza (TSL), las extensiones QCWithSSCD/QCNoSSCD fueron sustituidas por QCWithQSCD, QCNoQSCD y QCQSCDManagedOnBehalf (ETSI TS 119 612 v2).
  • Los estados y tipos heredados del modelo de acreditación anterior a eIDAS (accredited, undersupervision, supervisionceased/revoked, accreditationceased/revoked, setbynationallaw, recognisedatnationallevel, NationalRootCA-QC…) deberían revisarse: con eIDAS el estatus cualificado se expresa esencialmente como granted / withdrawn (más los transitorios), y desaparece el concepto de «acreditación».

3. Organismos

  • MINETUR – Ministerio de Industria, Energía y Turismo ya no existe. El organismo supervisor de los servicios electrónicos de confianza es hoy el Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública – Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial (SEDIA) (con una etapa intermedia como Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital).
  • La plataforma @firma, el Portal de Administración Electrónica (PAe) y la publicación de la lista de confianza dependen de la Secretaría General de Administración Digital (SGAD) de ese mismo ministerio (antes adscrita a Hacienda).

4. URLs y recursos

  • Los enlaces a minetur.gob.es (incluida la ubicación de la TSL en sede.minetur.gob.es/Prestadores/TSL/TSL.pdf) reflejan una marca ministerial obsoleta; conviene actualizarlos a la sede del Ministerio para la Transformación Digital y añadir, para la consulta a nivel UE, el eIDAS Dashboard / LOTL de la Comisión Europea.
  • La forja CTT (forja-ctt.administracionelectronica.gob.es) está descatalogada: los clientes y componentes de @firma se publican ahora en GitHub (github.com/ctt-gob-es) y en el PAe.
  • También conviene sustituir el prefijo http:// por https:// en todos los enlaces (las comunicaciones con TLS son ahora la versión por defecto), y verificar las rutas del PAe (p. ej. el «Anexo PSC» de @firma) y del soporte a integradores (CAID), que han podido cambiar de dirección.

*Esta es una sugerencia de mejora en clave colaborativa; el detalle «texto actual → propuesta → motivo» lo he recogido en una tabla que facilito a la unidad responsable. No constituye asesoramiento jurídico.*

Documento de Propuesta de Cambios

@firma_tabla_cambios_actualizacion_2026

Documento actualizado incorporando los cambios

Procedimiento de inclusión y clasificación de certificados en @firma actualizado a 2026

Para informar de errores u omisiones, envíen un email a julian (at) inza.com