Me gusta el Blog de Jonsy, pero no estoy de acuerdo en algunos aspectos de su post en el que dice NO al voto electrónico.
Yo estoy a favor del voto electrónico. Aunque posiblemente lo que entendemos por «voto electrónico» unos y otros sea diferente.
En primer lugar, el voto electrónico no necesariamente es voto electoral: también puede ser voto societario. El matiz es importante porque hasta los principios de aplicación son muy diferentes.
En segundo lugar, el voto electrónico puede ser presencial y a distancia, y ambos planteamiento implican soluciones técnicas muy diferentes.
En tercer lugar, el voto electrónico a distancia es una posibilidad que convive con el voto presencial, por lo que implica una mejora de los sistemas actuales de voto a distancia, que básicamente se reducen a voto postal. El voto por correo no es precisamente un dechado de garantías.
En el voto electoral se siguen los principios de secreto (disociación de identidad de votante y datos de sentido de voto), universalidad (disponibilidad de medios de voto para todos los ciudadanos con derecho a voto, sin distinción), unicidad (una persona puede tener asociado un único sentido de voto; si el voto no es electrónico esto implica votar una sola vez por proceso electoral, si es electrónico, esto implica que se pueda tener en consideración su último voto antes del cierre de la urna electrónica) y ponderación (cada voto se pondera con un criterio predeterminado), bajo la premisa de «una persona, un voto». La ponderación aplicada no siempre es lineal. Es decir: no todos los votos «pesan» lo mismo, según se empleen leyes de ponderación como la famosa Ley d’Hont.
En mi opinión, la normativa actual de voto electoral postal debe completarse con la posibilidad de voto electrónico. Es perfectamente posible diseñar un sistema de voto electrónico más garantista que el voto por correo, perfectamente supervisable por la Junta Electoral. Y claro que no pretendo imponerlo como único sistema ya que puede convivir perfectamente con el voto presencial, ya sea a base de hojas de papel y urnas de metacrilato, ya sea a base de sistemas electrónicos, con los que se pueden tener también todas las garantías. Incluso es perfectamente posible que convivan el metacrilato y la electrónica en función de las preferencias de los votantes.
Así y todo, el artículo SI al voto electrónico que Jonsy critica es, en mi opinión algo superficial e indocumentado, y no creo que recoja las verdaderas razones del voto electrónico. Desde luego, el voto electrónico no está en disposición de sustituir al voto presencial con papeletas. Y las razones ecológicas, por bienpensantes que parezcan, son una bobada en la relación coste beneficio. Sin entrar en el impacto ecológico de la masificación de los equipos tecnológicos y su efecto derivado: los residuos tecnológicos altamente contaminantes en que se convierten los equipos a causa de su obsolescencia.

