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Tributo a Kim Cameron, autor de las 7 leyes de la identidad


Kim Cameron y Julián Inza en el evento Trustis, en León, en 2010
Con Kim Cameron (a la izquierda) en la conferencia Trustis, «Confianza en la Sociedad de la Información» (Trust in the Information Society), celebrada en León los días 10 y 11 de febrero de 2010.

Hay personas que dejan huella en una disciplina entera. En la identidad digital, una de ellas fue Kim Cameron, que falleció el 30 de noviembre de 2021. Tuve la suerte de conocerle; la foto que encabeza esta entrada nos la hicimos en León, en la conferencia Trustis, «Confianza en la Sociedad de la Información» (Trust in the Information Society), que organizaron el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (INTECO, hoy INCIBE) y la Dirección General de la Sociedad de la Información y Medios de Comunicación de la Comisión Europea los días 10 y 11 de febrero de 2010. Más de 260 participantes de administraciones, industria, investigación y organizaciones de usuarios aprobaron allí las Conclusiones de León, que ya pedían un marco europeo de identificación electrónica respetuoso con la privacidad y de uso amplio, tanto en la administración y la sanidad como en el sector privado: una semilla de lo que después serían eIDAS y la Cartera de Identidad Digital Europea. Estos días, preparando mi participación en un panel sobre el futuro de la identidad digital y la Cartera de Identidad Digital Europea, he vuelto a leer su texto más conocido, The Laws of Identity, y me ha parecido el mejor momento para rendirle un pequeño homenaje y para preguntarnos qué queda de aquellas ideas veinte años después.

La coincidencia de fechas tiene algo de simbólico: mientras escribo estas líneas, León vuelve a ser el punto de encuentro de la seguridad digital con la celebración, los días 21, 22 y 23 de octubre de 2026, del 20ENISE, la vigésima edición del Encuentro Internacional de Seguridad de la Información que organiza INCIBE, heredero de aquel INTECO que acogió Trustis. Dieciséis años después de aquella conferencia, el debate se ha desplazado de la necesidad de un marco europeo de identificación electrónica a su despliegue real con la Cartera de Identidad Digital Europea, y a nuevos retos, como la identidad de los agentes de inteligencia artificial, que Kim habría analizado con la misma lucidez con que formuló sus leyes.

Quién era Kim Cameron

Canadiense, nacido en 1948, Kim Cameron cofundó en 1980 ZoomIt, donde inventó la tecnología de metadirectorio. Microsoft adquirió la empresa en 1999 y Cameron se convirtió en arquitecto de Active Directory y, después, en arquitecto jefe de identidad de la compañía, cargo que ocupó hasta su jubilación en 2019. Desde ese puesto impulsó la arquitectura InfoCard (las «tarjetas de información») y, sobre todo, la idea de un metasistema de identidad para Internet: una capa común que permitiera a múltiples tecnologías y proveedores de identidad convivir bajo una experiencia coherente para el usuario. Tras dejar Microsoft fue director de identidad de la empresa canadiense Convergence.Tech.

Fue también una figura habitual del Internet Identity Workshop desde su primera edición en 2005, y uno de esos raros perfiles capaces de hablar con la misma solvencia a ingenieros, a reguladores y a responsables de protección de datos. Phil Windley resumió su legado diciendo que Cameron planteó en 2004 ideas que la comunidad no estuvo preparada para escuchar hasta muchos años después.

Las siete leyes de la identidad

Cameron las fue elaborando en 2004 en su blog, en diálogo abierto con la comunidad, y las publicó en mayo de 2005. No pretendían ser normas jurídicas, sino algo parecido a leyes de la física: una explicación de por qué unos sistemas de identidad triunfan y otros fracasan. Su punto de partida era que Internet se había construido sin una capa de identidad, y que los parches para suplir esa carencia estaban alimentando el phishing y el fraude y erosionando la confianza en las transacciones en línea.

  1. Control y consentimiento del usuario. Un sistema de identidad solo debe revelar información que identifique a una persona con su consentimiento. Los sistemas que los usuarios no aceptan acaban abandonados.
  2. Divulgación mínima para un uso limitado. La solución más estable a largo plazo es la que revela la menor cantidad posible de información identificativa y la que mejor limita su uso. Agregar datos es agregar riesgo.
  3. Partes justificables. La información de identidad solo debe revelarse a las partes que tienen un papel necesario y justificable en una relación de identidad determinada.
  4. Identidad dirigida. Un sistema universal debe admitir identificadores «omnidireccionales», para entidades públicas que quieren ser encontradas, e identificadores «unidireccionales», para relaciones privadas, de modo que se eviten correlaciones innecesarias entre servicios.
  5. Pluralismo de operadores y tecnologías. Ninguna tecnología ni ningún proveedor resolverá todos los casos: un sistema universal debe integrar múltiples tecnologías de identidad gestionadas por múltiples proveedores.
  6. Integración humana. El usuario es parte del sistema, y la comunicación entre la persona y la máquina debe diseñarse para resistir el engaño. Un canal criptográficamente perfecto no sirve de nada si el usuario no sabe con quién está hablando.
  7. Experiencia coherente en distintos contextos. El metasistema debe ofrecer al usuario una experiencia sencilla y uniforme, permitiéndole separar sus contextos (personal, profesional, público) eligiendo la identidad adecuada en cada caso.

Qué ha cambiado en veinte años

Mucho y poco a la vez. El problema que motivó las leyes sigue ahí: el phishing no ha desaparecido, y la inteligencia artificial generativa lo ha hecho más convincente que nunca. Pero el escenario tecnológico y regulatorio es irreconocible:

  • El teléfono móvil se ha convertido en la cartera. Las tarjetas de información de InfoCard han renacido en forma de carteras digitales que almacenan credenciales verificables, permisos de conducir móviles (mDL) o claves de acceso (passkeys).
  • La criptografía ha alcanzado a las leyes. La divulgación selectiva y las pruebas de conocimiento cero permiten hoy demostrar que se es mayor de edad sin revelar la fecha de nacimiento, que es exactamente la divulgación mínima que Cameron reclamaba.
  • Europa ha legislado. El RGPD consagró la minimización de datos y la limitación de la finalidad, y el Reglamento (UE) 2024/1183 (eIDAS2) ha creado la Cartera de Identidad Digital Europea, que los Estados miembros deben ofrecer a sus ciudadanos.
  • Aparecen identidades no humanas. Los agentes de inteligencia artificial actúan cada vez más en nombre de personas y organizaciones, y plantean preguntas que en 2005 eran ciencia ficción.

Las leyes, aplicadas a la Cartera de Identidad Digital Europea

Si se lee eIDAS2 con las leyes de Cameron al lado, la correspondencia es sorprendente:

  • Control y consentimiento: la Cartera está bajo el control exclusivo del usuario, que decide qué datos comparte y dispone de un registro de las transacciones realizadas.
  • Divulgación mínima: la Cartera debe permitir compartir de forma selectiva los datos de identificación y las declaraciones electrónicas de atributos, sin revelar más de lo necesario.
  • Partes justificables: las partes usuarias deben registrarse e indicar para qué van a usar la Cartera y qué datos solicitan, y el usuario puede comprobarlo antes de compartir nada.
  • Identidad dirigida: el Reglamento contempla el uso de seudónimos y exige que el proveedor de la Cartera no pueda rastrear su uso. El debate sobre el identificador único y persistente de las personas es, en el fondo, un debate sobre la cuarta ley.
  • Pluralismo: conviven carteras nacionales y privadas, múltiples emisores de declaraciones (públicos, prestadores cualificados de servicios de confianza y emisores privados) y varios formatos de credencial.
  • Integración humana: la autenticación de las partes usuarias ante la Cartera busca precisamente que el usuario sepa con quién está tratando, frente a la suplantación.
  • Experiencia coherente: una Cartera que funciona igual para abrir una cuenta bancaria, alquilar un coche o firmar un contrato en cualquier Estado miembro es el «metasistema» que Cameron imaginó.

Por qué las leyes de Cameron son más canónicas que los principios de la identidad autosoberana

En 2016, Christopher Allen publicó The Path to Self-Sovereign Identity, con diez principios que se convirtieron en la referencia del movimiento de la identidad autosoberana (SSI, por sus siglas en inglés): existencia, control, acceso, transparencia, persistencia, portabilidad, interoperabilidad, consentimiento, minimización y protección. Este año, con motivo de su décimo aniversario, Allen ha publicado una revisión que los reorganiza en cuatro capas y añade seis principios nuevos (entre ellos inalienabilidad, libertad cognitiva, autonomía relacional y diseño anticoerción), y la presentó en la Global Digital Collaboration Conference de Ginebra el pasado septiembre, donde tuve ocasión de coincidir con él.

SSI ha tenido mucha importancia y merece todo el respeto: puso en el centro la idea de que las credenciales deben estar en manos de su titular y ser portables, y mucho de eso ha acabado en la Cartera europea. Confieso, eso sí, que soy algo escéptico, y a veces bromeo diciendo que, en la práctica europea, las siglas SSI significan más bien State Supported Identity: la identidad que respalda el Estado, que es quien emite los datos de identificación de la persona y quien certifica las carteras. Pero creo que las leyes de Cameron siguen siendo la referencia más sólida, por varias razones:

  • Son descriptivas, no aspiracionales. Cameron no dijo cómo debería ser el mundo, sino por qué fracasan los sistemas que ignoran ciertas condiciones. Eso las hace comprobables: veinte años de proyectos de identidad, exitosos y fallidos, las han puesto a prueba.
  • Son neutrales respecto a la tecnología. No dependen de cadenas de bloques, de identificadores descentralizados ni de ninguna arquitectura concreta. Por eso sirven igual para un certificado X.509, una credencial SD-JWT, un mDL o una declaración electrónica de atributos.
  • Aceptan el pluralismo, incluido el papel de los Estados y de los terceros de confianza. La quinta ley asume que habrá muchos operadores, públicos y privados. Algunos planteamientos de SSI parten de una desconfianza hacia cualquier intermediario que choca con la realidad: la identidad de una persona la acredita, en última instancia, un Estado, y la confianza en una firma o un sello la aportan prestadores supervisados. Cameron no pedía eliminar a los terceros, sino que solo participaran los justificables.
  • Incluyen al ser humano. La sexta y la séptima ley tratan de la interfaz, del engaño y de la experiencia de usuario, aspectos que los principios de 2016 apenas abordaban y que la revisión de 2026 incorpora ahora como «diseño anticoerción».
  • Evitan principios difíciles de cumplir. Algunos principios de SSI, como la «persistencia» de la identidad, son discutibles cuando hay que revocar credenciales, ejercer el derecho de supresión o cambiar de algoritmo criptográfico. Las leyes de Cameron no imponen esa rigidez.
  • SSI cabe dentro de las leyes, y no al revés. El propio Cameron lo mostró en su intervención en el SSI Day de Miyazaki, en enero de 2020: repasó sus leyes a la luz de la identidad autosoberana y concluyó que seguían siendo válidas, con matices sobre el uso de cadenas de bloques públicas, que no deberían servir para publicar identificadores personales. De hecho, las comparativas entre ambos conjuntos muestran que casi cada principio de Allen tiene su correspondencia en una de las siete leyes.

Una vía conciliadora: la identidad centrada en el usuario

Entre el entusiasmo de SSI y el protagonismo de los Estados hay un término que, a mi juicio, recoge lo mejor de ambos y que, además, nació en la época de Cameron: la identidad centrada en el usuario (user-centric identity), como se conoció entonces el movimiento que acompañó a las leyes y a InfoCard. No exige elegir entre autosoberanía y respaldo estatal: pide que el usuario esté en el centro, con control y consentimiento, sea cual sea quien emite sus credenciales. Es la estrategia que propugno y la razón por la que en usercentric.id recojo ahora la información sobre carteras digitales y sobre los desarrollos de la Cartera de Identidad Digital Europea en España y en Europa.

Una octava ley para los agentes

Me pregunto qué diría Kim de los agentes de inteligencia artificial. Sospecho que no necesitaría una ley nueva. La tercera, la de las partes justificables, obliga a preguntarse si un agente debe participar en una transacción de identidad y en nombre de quién. La sexta, la de la integración humana, exige que la persona sepa en todo momento si está tratando con otra persona o con una máquina. Y la primera recuerda que un agente solo puede actuar dentro del consentimiento que se le ha dado. Por eso defiendo que los agentes tengan una identidad verificable, con certificados que indiquen expresamente que su titular es un agente de IA y cuál es el alcance de su mandato.

Gracias, Kim

Kim Cameron nos enseñó que la identidad digital no es un problema técnico, sino un problema humano con soluciones técnicas. Veinte años después de sus leyes, y en la semana en que León celebra el 20ENISE, mientras se despliega la Cartera de Identidad Digital Europea y debatimos cómo identificar a los agentes de IA, sus siete leyes siguen siendo la mejor lista de comprobación que conozco. Releerlas es la mejor manera de recordarle.

Referencias

Jornada Economía del Dato 2026: la economía del dato en la era de los agentes (Madrid, 21 de octubre)


Mañana, miércoles 21 de octubre de 2026, la Asociación Data Economy España celebra en Madrid su Jornada Economía del Dato 2026, con el lema «La Economía del Dato en la Era de los Agentes». Será una mañana de paneles y ponencias en el International Lab (iLAB) de Madrid Innova, en la calle de Bailén, 41. La inscripción es gratuita, aunque quedan pocas plazas: inscripción aquí.

Ismael Arribas, presidente de la asociación, me ha invitado a participar en el panel sobre el futuro de la identidad digital y la Cartera de Identidad Digital Europea, y aprovecho para contar de qué va la jornada y qué ideas pienso llevar.

Por qué una jornada sobre datos y agentes

La nota conceptual del evento parte de un dato llamativo: el volumen de datos generado en el mundo, que se calculaba en 33 zettabytes en 2018, se estimaba en 175 zettabytes para 2025. Y cambia también quién los procesa y cómo. Las organizaciones están incorporando agentes de inteligencia artificial en casi todas sus áreas de negocio, desde el desarrollo hasta las ventas, la atención al cliente o las finanzas: sistemas autónomos capaces de tomar decisiones y planificar tareas complejas con una supervisión humana mínima. Según la misma nota, el número de identidades no humanas y de agentes podría superar los 45.000 millones a finales de este año.

Esa realidad plantea preguntas de soberanía del dato, regulación, ciberseguridad e identidad digital, que son precisamente los ejes de la jornada.

El programa

  • 09:15 – 09:30 · Recepción de asistentes.
  • 09:30 – 09:40 · Apertura y bienvenida, a cargo del presidente de la Asociación Data Economy España.
  • 09:40 – 10:00 · Keynote: Estrategia europea para la estandarización, a cargo de Coen Janssen, Policy Officer «Data Policy and Innovation» de la DG CONNECT de la Comisión Europea.
  • 10:05 – 10:55 · Panel: El futuro de la Identidad digital y la Cartera digital europea. Modera Raúl López (Sybol ID), con Jesús Díaz Vico (IOG) y Julián Inza (EADTrust).
  • 11:05 – 11:50 · Sesión técnica y regulatoria: Confianza, Soberanía y Cumplimiento: Navegando el AI Act de la UE y el Cibersecurity and Resilience Act. Modera María J. Alonso (Qaleon), con Alfredo Muñoz (Tritemius), David Arroyo (CSIC) y Susana López (GNOSS). El foco: los marcos de supervisión imprescindibles para mitigar los riesgos éticos y legales de las decisiones automatizadas por agentes de IA, y los nuevos espacios de datos sectoriales regulados.
  • 11:55 – 12:45 · Mesa redonda: El futuro de la inversión. Modera Emilio Prado (Epunto Interim Management), con Miguel Ángel Domínguez (Alastria) y Juan José Engo (TRITEMIUS).
  • 12:45 – 13:05· Keynote de David Arroyo (CSIC).
  • 13:05 – 13:15 · Clausura y conclusiones.
  • 13:15 – 14:30 · Vino de honor.

Participan representantes de las empresas socias de la asociación (Qaleon, GNOSS, Tritemius, QCentroID, Digitel TS, Grupo Renault, Sybol y Epunto Interim Management), además de Alastria, Cyberlur, investigadores y expertos independientes.

Lo que llevaré al panel sobre identidad digital y Cartera

2026, el año de las carteras; 2027, el de las partes usuarias

2026 es el año en que los Estados miembros deben poner a disposición de sus ciudadanos la Cartera de Identidad Digital Europea, y 2027 el año en que los sectores regulados, como la banca, deberán aceptarla. En España, además, está en tramitación el real decreto que regulará el ecosistema de la Cartera. El reto ya no es tecnológico: es que las partes usuarias estén preparadas para integrarla en sus procesos.

Mucho más que identificación: las declaraciones de atributos

La Cartera no es solo un medio de identificación. Su verdadero valor está en las declaraciones electrónicas de atributos, cualificadas o no, que permiten acreditar títulos, poderes de representación o la existencia de un contrato. Un ejemplo: el alta de un cliente en un banco en la que la persona se identifica con los datos de su Cartera, firma el contrato con un certificado cualificado y recibe en la propia Cartera una declaración que acredita el contrato custodiado por un prestador cualificado.

La siguiente frontera: la identidad de la IA agéntica

Después de las personas y de las empresas, llegan sus agentes. Si un agente de IA firma un pedido, acepta unas condiciones o concede un crédito, las preguntas son las mismas que para una persona: quién es, en nombre de quién actúa, hasta dónde llega su mandato y cómo se prueba después. Los prestadores de servicios de confianza llevamos dos décadas respondiendo a esas preguntas, y creo que la solución para los agentes va por el mismo camino:

  • Certificados para agentes de IA vinculados a una entidad, parecidos a los de empleado, con un identificador de política (OID) que indique que el titular es un agente autorizado por esa entidad, vigencia corta, revocación inmediata y el alcance del mandato expresado en el propio certificado. Su encaje natural es la Cartera Empresarial Europea, donde la empresa acredita sus poderes y puede delegar en el agente una parte de ellos, con trazabilidad.
  • Certificados para agentes personales, configurados como persona física que actúa en nombre de sí misma, también marcados con un OID que advierta a quien los recibe de que no está tratando con un humano.
  • Evidencias con valor legal de lo que hace cada agente. El Reglamento de IA exige registros automáticos y supervisión humana efectiva; los sellos de tiempo cualificados, el archivo electrónico cualificado y los registros con orden cronológico garantizado (lo que en Tallin llamábamos qDLT) convierten esos registros en prueba. Lo explicaba hace unas semanas en «De la conservación cualificada de firmas y sellos a los servicios cualificados de archivo con orden cronológico (qDLT)».

No es una idea aislada. En la Global Digital Collaboration Conference de Ginebra, a principios de septiembre, varias sesiones trataron la identidad de los agentes y su vinculación con las carteras digitales, incluida una sobre agentes que actúan con la Cartera Empresarial Europea. En el IETF ya circulan borradores individuales de perfiles de certificado para agentes de IA, y la ITU-T y la OpenID Foundation trabajan en la identidad de la IA agéntica. Pero falta lo esencial en Europa: un perfil normalizado en ETSI que encaje con eIDAS. Es el momento de hacerlo, antes de que cada plataforma invente el suyo.

Carteras criptoágiles

Las carteras y los sistemas que se desplieguen ahora tendrán que migrar a criptografía postcuántica antes de 2030–2035, así que deben diseñarse criptoágiles desde el principio, como contaba en «Camino a la criptoagilidad: qué tener en el radar en la transición postcuántica a finales de 2026».

Datos prácticos

  • Qué: Jornada Economía del Dato 2026, «La Economía del Dato en la Era de los Agentes».
  • Cuándo: miércoles 21 de octubre de 2026, de 09:15 a 14:30 (media jornada, por la mañana).
  • Dónde: International Lab (iLAB), Madrid Innovation Lab, C. de Bailén, 41, 28005 Madrid.
  • Organiza: Asociación Data Economy España.
  • Inscripción: gratuita, en dataeconomy.org/registro-octubre-2026. El formulario pide nombre, apellidos, correo electrónico y DNI o pasaporte.

Si estáis en Madrid, será un buen momento para debatir cómo hacer que las identidades digitales, también las de los agentes de IA, sean dignas de confianza. ¡Nos vemos allí!

Interfaz MCP de IA gestora (o agéntica) para servicios de confianza digital


g-digital es la división de negocio digital del bufete Garrigues. Se trata de la plataforma tecnológica lanzada por el despacho de abogados Garrigues para ofrecer soluciones tecnológicas avanzadas que resuelven desafíos legales y regulatorios de alta complejidad en el entorno digital. Combina tecnología y derecho para crear herramientas prácticas de utilidad en entornos regulados. Garrigues es accionista mayoritario de EADTrust desde 2023, por lo que g-digital y EADTrust trabajan de forma muy integrada

g-digital acaba de publicar nuevos servidores MCP para facilitar la integración de sus soluciones de confianza digital en aplicaciones desarrolladas en entornos de IA agéntica.
 
La evolución de la IA generativa está desplazando el foco desde los asistentes conversacionales hacia sistemas capaces de recibir objetivos, planificar tareas, utilizar herramientas externas, ejecutar acciones y verificar resultados. Gestionar.
 
En ese contexto, el Model Context Protocol (MCP) se está consolidando como una capa estándar para conectar modelos y agentes con servicios externos, APIs y sistemas corporativos.
 
La contribución de g-digital se sitúa en una dimensión concreta: hacer que capacidades de confianza digital puedan ser invocadas por agentes y aplicaciones compatibles con MCP.

A través de los servicios MCPs de g-digital, se pueden integrar funcionalidades de servicios de confianza en las misiones encargadas a este tipo de IA gestota:

  • generación y certificación de evidencias electrónicas (protegida con sellos de tiempo cualificados)
  • envío de documentos a firma para la recogida de conformidad de intervinientes en procesos de interés legal
  • envío de notificaciones certificadas (notificaciones fehacientes).
  • custodia documental certificada (utilizable en contextos de escrow documental y muchos otros)

Si los agentes de IA van a participar en procesos con efectos jurídicos o empresariales relevantes, no basta con que sean capaces de generar texto o ejecutar tareas. También deberán operar sobre infraestructuras que permitan acreditar qué se hizo, cuándo, con qué contenido y bajo qué garantías.
 
No olvidemos que la observabilidad y cumplimiento de la propia IA son objeto de debate. Con las herramientas que se anuncian, pueden integrarse elementos de control y evidencia electrónica reforzada con servicios cualificado con facilidad en las propias capas de control de los enjambres de agentes que están llegando.
 
g-digital ha publicado los repositorios en GitHub para que desarrolladores, abogados con perfil técnico y equipos legaltech puedan probarlos, integrarlos y plantear casos de uso.
 
Desde EADTrust estaremos encantados de recibir vuestras sugerencias y comentarios sobre esta iniciativa y hacérselos llegar al equipo de g-digital

Para contactar con EADTrust:

  • Teléfono +34 91 7160555
  • Mail: info@eadtrust.com

Para contactar con Garrigues:

IA gestora (o agéntica)