Saganbytes es un homenaje humorístico a Carl Sagan para referirse a cantidades cósmicas de elementos contables (en este caso, de octetos de memoria o de almacenamiento en disco). No está incluido en el Sistema Internacional de Unidades: es la propuesta de un autor ingenioso que considera insuficientes las denominaciones kilo, mega, giga, tera, peta, exa…
Nota de actualización (octubre de 2026). Cuando escribí esta entrada en 2016, el prefijo más grande del Sistema Internacional era yotta, y los aficionados a las cifras cósmicas tenían que recurrir a inventos como el saganbyte para no quedarse cortos. Diez años después, la ciencia ha reaccionado: no ha adoptado el saganbyte (una injusticia de la que dejo aquí constancia), pero sí ha añadido dos prefijos nuevos por arriba y otros dos por abajo. Toca, por tanto, actualizar la tabla, aunque sea para comprobar que seguimos sin tener sitio donde guardar todo lo que fotografiamos. De paso he corregido una errata de la versión original: el símbolo de femto es «f», no «t».

Ronna y quetta: el SI crece (y el BOE se lo piensa)
El 18 de noviembre de 2022, la 27.ª Conferencia General de Pesas y Medidas aprobó cuatro prefijos nuevos, los primeros desde 1991:
- ronna (R), 10²⁷, y quetta (Q), 10³⁰, por arriba;
- ronto (r), 10⁻²⁷, y quecto (q), 10⁻³⁰, por abajo.
La Oficina Internacional de Pesas y Medidas explicó que hacían falta para expresar las cantidades de información digital, que ya amenazaban con desbordar el yotta. Es decir: nos han dado la razón a los de los saganbytes, aunque sin citarnos.
Los nombres tienen su lógica. Los símbolos de los múltiplos van en mayúscula y los de los submúltiplos en minúscula, y como ya estaban ocupadas casi todas las letras del alfabeto, solo quedaban libres la R y la Q. De ahí nombres que parecen sacados de una novela de ciencia ficción de serie B. Con ellos, por fin se puede decir con rigor que la Tierra pesa unos 6 ronnagramos y Júpiter unos 1,9 quettagramos, dato imprescindible para cualquier sobremesa, especialmente en compañía de cuñados.
En España, sin embargo, las unidades legales de medida las fija el Real Decreto 2032/2009, y su tabla de prefijos sigue terminando en yotta y yocto. Se modificó en 2020 para recoger la nueva definición de las unidades básicas, pero ronna y quetta no han llegado todavía al BOE. Así que, en rigor jurídico, un ronnabyte español todavía es «mil yottabytes». Paciencia: el saganbyte ni siquiera está en tramitación.
Esa reforma de 2020, por cierto, tiene su miga. Desde entonces el kilogramo ya no es lo que pesa un cilindro de platino e iridio guardado bajo tres campanas de cristal en una cámara acorazada de Sèvres, sino que se define a partir de la constante de Planck. Es decir, que para saber cuánto pesa un kilo de patatas hace falta, en última instancia, física cuántica. El cilindro sigue allí, jubilado, y con unas milésimas de miligramo de diferencia respecto a sus copias, que nadie sabe si ganó él o perdieron ellas. Como todo jubilado que se precie.
La tabla de prefijos, actualizada
| Factor | Prefijo | Símbolo | Factor | Prefijo | Símbolo | |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 10³⁰ | quetta (nuevo) | Q | 10⁻¹ | deci | d | |
| 10²⁷ | ronna (nuevo) | R | 10⁻² | centi | c | |
| 10²⁴ | yotta | Y | 10⁻³ | mili | m | |
| 10²¹ | zetta | Z | 10⁻⁶ | micro | µ | |
| 10¹⁸ | exa | E | 10⁻⁹ | nano | n | |
| 10¹⁵ | peta | P | 10⁻¹² | pico | p | |
| 10¹² | tera | T | 10⁻¹⁵ | femto | f | |
| 10⁹ | giga | G | 10⁻¹⁸ | atto | a | |
| 10⁶ | mega | M | 10⁻²¹ | zepto | z | |
| 10³ | kilo | k | 10⁻²⁴ | yocto | y | |
| 10² | hecto | h | 10⁻²⁷ | ronto (nuevo) | r | |
| 10¹ | deca | da | 10⁻³⁰ | quecto (nuevo) | q |
Siguen vigentes las advertencias de 2016: los prefijos del SI son potencias de 10, así que un kilobyte son 1000 bytes y no 1024. Para las potencias de 2 están los prefijos binarios (kibi, mebi, gibi, tebi, pebi, exbi, zebi, yobi), que casi nadie usa salvo los sistemas operativos cuando quieren explicarnos por qué el disco de 1 TB que compramos «tiene» 931 GB.
Y siguen vigentes también las reglas de escritura del Real Decreto 2032/2009, que ronna y quetta deberán respetar cuando lleguen al BOE:
- Los símbolos de los prefijos se escriben en letra recta y se unen al símbolo de la unidad sin espacio: 5 RB, no 5 R B, ni tampoco en cursiva.
- Salvo da (deca), h (hecto) y k (kilo), los símbolos de los múltiplos van en mayúscula y los de los submúltiplos en minúscula. Los nombres de los prefijos, siempre en minúscula, salvo al comienzo de una frase.
- El prefijo y la unidad forman un símbolo inseparable, que puede elevarse a una potencia: 1 km² es un kilómetro cuadrado, no mil metros cuadrados.
¿Hacen falta ya los ronnabytes?
Todavía no, pero vamos lanzados. En 2018, la consultora IDC previó que en 2025 el mundo generaría unos 175 zettabytes de datos al año. Para llegar a un solo ronnabyte haría falta multiplicar esa cifra por más de cinco mil. Con el ritmo al que la inteligencia artificial genera textos, imágenes y vídeos, y el que tenemos los humanos de fotografiar platos de comida, no conviene apostar en contra.
Y aquí reaparece Carl Sagan. Su famosa frase «billions and billions», que en realidad nunca pronunció en Cosmos (fue una parodia del humorista Johnny Carson que Sagan acabó adoptando como título de su último libro), esconde una trampa para los hispanohablantes: un billion estadounidense son mil millones (10⁹, giga), mientras que un billión español es un millón de millones (10¹², tera). Así que, según a qué lado del Atlántico se calcule, un saganbyte puede quedarse corto por un factor de mil. Otro motivo más para que el SI no lo haya adoptado, me temo.
Por cierto, los prefijos extraoficiales que circulaban por Internet para lo que viniera después del yotta, como brontobyte o geopbyte, se han quedado definitivamente sin futuro. Descansen en paz, junto al saganbyte.
Conclusión provisional (hasta 2036)
Si el ritmo se mantiene, dentro de otros diez años habrá que volver a actualizar esta entrada, porque los metrólogos se habrán quedado otra vez sin letras. Les propongo desde aquí, con toda humildad, que el siguiente prefijo se llame sagan. Al fin y al cabo, la S está ocupada (el siemens) y la s también (el segundo), pero a estas alturas ya sabemos que eso nunca ha detenido a nadie.
Fuentes
- Oficina Internacional de Pesas y Medidas: los nuevos prefijos del SI, diciembre de 2022.
- Real Decreto 2032/2009, por el que se establecen las unidades legales de medida, modificado por el Real Decreto 493/2020.
- IDC: Expect 175 zettabytes of data worldwide by 2025, Network World, 2018.
