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Convivencia de Linux y Windows


Ayer estuve en el evento de Interoperabilidad-Interoperatividad que organizaron conjuntamente Novell y Microsoft.

En la presentación, Stephen McGibbon, Regional Technology Officer de Microsoft comentó que el 69% de los grandes clientes de Microsoft utilizan también Linux en sus instalaciones, por lo que para Microsoft era una prioridad limar cualquier posible fuente de problemas de interfuncionamiento para sus clientes. Se encontraron con que Novell se estaba posicionando como la empresa más fuerte de soporte Linux en entornos empresariales y tenía preocupaciones similares respecto a  mantener libre de problemas las instalaciones de sus clientes. De modo que parecía natural explorar la colaboración.

Tras dos años de efectividad del acuerdo, recientemente se ha ampliado y en la actualidad abarca no solo los esfuerzos en virtualización (que fue el tema central de la exposición de ayer) sino los de integración de directorios (incluyendo Liberty Alliance), software ofimático (compatibilidad ODF para MS Office), accesibilidad (con mejoras para facilitar el acceso a discapacitados), porting de Silverlight a Linux y márketing conjunto. Además del sostenimiento colaborativo del Laboratorio de Interoperabilidad en Cambridge con 77 personas.

De hecho, una de las conclusiones sorprendentes es que «Microsoft vende Linux». En realidad, Microsoft incluye como parte de su oferta «certificados» de Novell que son convertibles por actividades de soporte en Linux, o entregables SuSE Linux Enterprise y a los que tienen acceso los clientes con entornos mixtos Linux/Windows.

En lo referente a la virtualización, se presentaron los productos de virtualización de ambas marcas. Por parte de Microsoft, Virtual PC para virtualización de escritorio,  Hyper-V server para servidores (que podría virtualizar, por ejemplo, un sistema  SuSE Linux Enterprise 10) y Desktop Optimization Pack para aplicaciones. Por parte de Novell, ZENWorks Orchestrator (que pronto se redenominará PlateSpin Orchestrator en linea con otros productos de la empresa del SuSE Linux), Xen como entorno de virtualización de servidores (que podría, por ejemplo virtualizar ejecuciones de Windows Server 2008), y productos complementarios como PlateSpin (Virtual Disaster Recovery y Workload de-virtualization Toolbox).

Luis Miguel Garcia Oliva - Microsoft

Luis Miguel Garcia Oliva

Tras la introducción de Stephen, la presentación fue muy interactiva y desarrollada mano a mano por  Luis Miguel Garcia Oliva de Microsft y Juan Zamora de Novell.

Juan Zamora - Novell

Juan Zamora - Novell

El 10% de los clientes conjuntos que disfrutan de las ventajas del acuerdo de forma expresa son españoles. Entre ellos cabe citar a ADIF, Arsys, Ayuntamiento de Barcelona, Caixa Galicia, Cash Converters, Chrono Express, Endesa, Eroski, FIATC, INEM, Orange, Prisa.com o Randstad

facturae se podrá abrir con programas basados en OOXML


Ayer fue un día intenso.

A las 10:30  estuve en la Rueda de Prensa convocada por Microsoft para comunicar varios anuncios simultáneos. El evento, introducido por Héctor Sánchez Montenegro, Director de Tecnología de Microsoft Ibérica, contó con la presencia de Stephen McGibbon, Regional Technology Officer de Microsoft. Las novedades anunciadas son:

  1. La certificación de la herramienta OOXML SDK en el marco de Common Criteria, especificación sobre la que España es uno de los pocos países del mundo con capacidad de expedir  certificaciones. En el proceso colabora la empresa Epoche & Espri, de mi amigo Miguel Bañón.
  2. La disponibilidad para OOXML de una extensión que permite leer ficheros XML facturae, que son los que cumplen con el formato obligatorio para las entidades que facturan al sector público en España. Este trabajo lo realizamos en Albalia Interactiva.
  3. La disponibilidad dentro de Codeplex del código fuente de un conjunto de funciones que permiten trabajar desde entornos .NET con el DNI electrónico.  La entidad colaboradora ha sido Plain Concepts y su representante Unai Zorrilla.

Albalia Interactiva participa con Microsoft en el despliegue de soluciones de factura electrónica al desarrollar la conversión de facturae a OOXML.

facturae es el formato XML definido en la Orden PRE/2971/2007, de 5 de octubre, sobre la expedición de facturas por medios electrónicos cuando el destinatario de las mismas sea la Administración General del Estado u organismos públicos vinculados o dependientes de aquélla y sobre la presentación ante la Administración General del Estado o sus organismos públicos vinculados o dependientes de facturas expedidas entre particulare.

Existe un portal propio para facturae.

Office Open XML (también llamado OOXML u Open XML) es un formato de documento electrónico creado y desarrollado por Microsoft y cedido a organismos de estandarización como ECMA e ISO. La organización ECMA lo publicó como estándar Ecma 376 en diciembre de 2006.

Es posible obtener la presentación de Albalia de la Rueda de Prensa celebrada el 7 de marzo de 2008 convocada por Microsoft.

Javier Solá, colabora en el desarrollo de lenguas minoritarias


Javier Sola - KhemerOS

Javier Solá, un amigo que durante bastante tiempo fue el Gerente de la Asociación de Usuarios de Internet, marchó un dia a Camboya y… se quedó.

Español, nacido en Santiago de Chile en 1960, se graduó en Ingeniería Informática en la Universidad de Duke en 1984, iniciando su carrera profesional en los laboratorios de Inteligencia Artificial (IA) de Honeywell Bull en París. Dos años más tarde regresó a Estados Unidos para cursar un master en Informática y Ciencias de la Información (en Ohio 1987), tras lo que vuelve a París a trabajar dos años más con Bull en IA. Volviendo a España en 1990 en donde compagina su trabajo como consultor, con la docencia en programas de Master.

En 1995, se une a los fundadores de la Asociación de Usuarios de Internet, asumiendo el cargo de Director y desde la que empezó en 1996 a organizar el Congreso nacional de Usuarios de Internet: Mundo Internet en sus dos eventos de Madrid y Barcelona. En 1999 es nombrado miembro del Consejo de Nombres de Dominio de ICANN (Inet Corp for Names & Numbers). En 2001 trabaja en la creación de un Plan de Dominios para mejorar la escasa penetración de éstos en España.

He recogido este artículo suyo, que cuenta como fue la cosa,  del web de  Proscritos. La revista.

Pasaba por ahí… 

por Javier Solá 

Cada vez que me preguntan por qué me fui a vivir a Camboya contesto lo mismo. Pasaba por ahí… y me quedé. No puedo decir que me quedara poco a poco. No fue un proceso gradual por el que fui retrasando mi vuelta. Sencillamente… nunca pensé en irme. Era un momento de mi vida en el que el futuro ya no existía, y por tanto no existía tampoco ningún otro sitio, excepto en el que estaba.

Había trabajado los siete años anteriores en la Asociación de Usuarios de Internet, viendo como Internet se convertía en lo que es ahora. Nos habíamos asignado el trabajo de promover el uso de Internet (cuando estaba empezando), intentar que las leyes fueran un poco más benignas con los usuarios, y que los legisladores acordaran de vez en cuando lo que es la privacidad.

Es curioso el concepto de privacidad. En Camboya no existe ni siquiera la palabra. No es necesaria en un mundo donde todo es público, fuera de las ciudades no hay habitaciones, donde uno se ducha delante de los demás, tapado con lo mínimo, y donde las parejas se encuentran brevemente debajo de una manta, en la sala que comparten con toda la familia. Es difícil para nosotros entender un mundo en el que todo es público, en el que una mirada de complicidad con alguien del sexo opuesto será inmediatamente compartida con sus amigos o amigas. No hay secretos, excepto los que son demasiado viles como para contarse.

Diferente es el caso de occidente, donde la privacidad es violada no por el mayor bien social, sino por el ansia de poder y control de los gobernantes, que ambicionan perdurar eternamente en el poder… pero de esto ya me he olvidado, he conseguido incluso que la mayor parte del tiempo ni siquiera me cabree.
En Camboya aterricé en un hogar para niños minusválidos. Me gusto y me quedé. No con ansias de ayudar, ni haciendo algo fundamental para el futuro de estos niños. Me quedé porque me gustó, porque estar ahí me hacía feliz, y no tenía nada mejor que hacer en mi vida. No recuerdo un mundo más feliz que aquel de risas y sonrisas en el que niños de 7 a 10 años tomaban el control de su propia vida. Se levantaban a las seis para limpiar la casa, lavaban su propia ropa, los platos; estudiaban y aprovechaban cada momento para disfrutar de su niñez, esa época en la que no poder andar, ser manco o ciego no es un problema.
Vivían entonces en un mundo que les aceptaba, sin pensar que en el futuro la sociedad les arrinconaría. Y sin pensar tampoco en su pasado de niños reptiles, de niños que se arrastraban por el suelo cuando vivían con sus familias en el campo y sus vidas no valían nada.

Estuve allí varios meses, haciendo los trabajos más sencillos, aprendiendo a vivir con el calor y con los mosquitos, y aprendiendo jemer, el idioma de Camboya. El jemer no tiene las complicaciones tonales del Chino o el Tailandés, pero –con más de 50 vocales- es una pesadilla fonética, y tiene –probablemente- la escritura más compleja del mundo, no por cantidad de caracteres, como el Chino o el Japonés, sino por cómo se combinan, haciendo que la escritura a veces se tenga que leer en espirales, en vez de izquierda a derecha.

Con los niños comprendí lo que quería hacer en los años siguientes. Había salido de España con idea de volver en algún momento y dedicarme a escribir, no con esperanzas de ser publicado, sino como forma de existencia plena.

En el futuro estos niños no podrían desempeñar trabajos físicos, la informática sería una buena opción para ellos., pero darles acceso a la informática no era tan fácil. Todos los programas de ordenador estaban en inglés, y esto era una barrera insalvable para estos niños que se peleaban con los primeros años de primaria.

Y me puse a pensar y a buscar… ¿Sería posible hacer una informática en lengua jemer? un idioma ignorado por los grandes de la informática, por la obvia falta de rentabilidad de la traducción en un país en el que sólo los ordenadores de la ONU y pocos más tienen software legal (y estos no necesitan ni quieren ordenadores en jemer).

Encontré lo que buscaba en el mundo del software libre. Programas gratuitos, desarrollados por grupos de voluntarios, que se podían traducir al jemer. Me puse a buscar y a escribir, a meterme en un mundo técnico y de colaboración que no se aprende en la universidad ni en las empresas. Aprendí las normas de una sociedad en la que casi siempre es posible encontrar a alguien que te ayude, si lo sabes pedir entendiendo el espíritu del que lo ofrece.

Finalmente entendí, y escribí un proyecto de cuatro años para cambiar el idioma en el que Camboya hacía su informática, pasando de usar software propietario a software libre y gratuito. Cuarenta páginas de descripción y un presupuesto: un millón de dólares.

Pero quien era yo… nadie. Alguien que –en una pequeña ciudad de provincia- de vez en cuando hacía de chofer para ir a buscar o dejar un niño aquí o allí. ¿Tenía un millón de dólares? Pues, no, tampoco, pero confiaba encontrar el dinero necesario en alguna parte.

Y me fui a Phnom Penh, la capital, a buscar algún tipo de organización, o crearla, si fuera necesario, para poder llevar a cabo el proyecto en su seno. Durante varios meses busqué, e incluso intenté crear un consorcio de empresas de informática, pero no conseguí interesarles. Finalmente, alguien me puso en contacto con Norbert, un alemán de 70 años que trabajaba en una ONG local. Curiosamente Norbert y yo nos habíamos visto muchas veces en los últimos años en distintas partes del mundo, en reuniones relacionadas con el gobierno de Internet, mucho antes de que yo llegara a Camboya, pero nunca habíamos llegado a conocernos directamente o a hablar.

A Norbert le entusiasmó el proyecto y me invito a realizarlo dentro de su ONG, Open Forum of Cambodia, una organización dedicada a restablecer la comunicación entre personas, rota tras 30 años de guerra que incluyeron un millón de muertos por los bombardeos americanos, así como el genocidio de los jemeres rojos.

¡Ya tenía casa! Nos pusimos a trabajar inmediatamente, bajo el nombre de Iniciativa KhmerOS. Contratamos a dos informáticos para que empezaran a hacer un diccionario de términos informáticos. El jemer no tenía los términos informáticos que necesitábamos para las traducciones, y crearlos era el primer paso.Estudiamos cómo habían sido creadas las palabras en español o francés, y decidimos seguir el mismo proceso, derivando palabras existentes, ampliando su significado para que tuvieran también usa semántica informática. Sabíamos que inventar significados no era suficiente, lo que hiciéramos tenía luego que llegar a la gente por medio de formación, libros, etc.

Y así empezamos. En 2004 empezamos a traducir programas de correo electrónico, un navegador, un procesador de texto, hoja de cálculo y otros programas básicos. Habíamos encontrado algo de dinero y nuestro equipo crecía.

Yo me iba metiendo más y más en el mundo del software libre. Nuestra experiencia se convertía en documentación que incorporábamos a los programas libres. Todas las preguntas que yo había hecho y alguien había contestado sobre cómo traducir OpenOffice se convirtieron el la documentación sobre cómo traducir OpenOffice (programas de tratamiento de texto, hojas de calculo y otras aplicaciones, parecidos a los de Microsoft Office). Lo mismo pasó con otros proyectos.

En 2005 conseguimos interesar al gobierno Camboyano para que se uniera a KhmerOS. Terminamos de traducir todos los programas que nos hacían falta y creamos materiales de formación para repartir a los profesores. El equipo de KhmerOS creció a 10 personas, incluyendo a cuatro formadores cuyo trabajo era empezar a formar profesores. Durante 2005, junto con el gobierno, formamos a más de 300 profesores de informática que ya tenían experiencia enseñando programas de Microsoft, y a casi 500 estudiantes, trabajadores y funcionarios. Nuestros productos en jemer empezaban a ser conocidos por todo el mundo interesado por la informática en Camboya. A final del año el vicepresidente en persona entregó los títulos a los profesores que habíamos formado.

Ahora –en 2006- seguimos nuestro trabajo. Casi todos los colegios de Camboya que enseñan informática lo hacen con los programas que hemos creado, y con nuestros materiales de formación. Más y más funcionarios públicos lo usan, y la demanda crece. Por el momento nuestros programas son utilizados en ordenadores que todavía utilizan Microsoft Windows, pero ya estamos trabajando en una estrategia para que el año que viene los ordenadores también cambien su sistema operativo a Linux (que ya hemos traducido al jemer) llegando a tener ordenadores que estarán completamente en jemer y usarán sólo software gratuito. El Gobierno –con nuestra asistencia- ha desarrollado una de las políticas informáticas más avanzadas del mundo, recomendando que todo el mundo utilice software libre, y obligando a los que quieren comprar software propietario a justificar su decisión. También se ha desarrollado un Plan Maestro para que todo el Gobierno migre a Linux, librándose de la esclavitud de tener que comprar software para cada nuevo ordenador.

Lo increíble es que todo está ocurriendo como yo lo soñé en 2003. La verdad es que nunca me lo hubiera creído cuando empecé. Mi actitud fue siempre de «yo empujo… y que sea lo que Dios quiera». No era tan importante conseguir cosas como intentarlo. Si no hubiera ocurrido nada no habría sentido que había fracasado. Conocedor del poco control que tenemos sobre el mundo, sencillamente habría entendido que no se daban las circunstancias para que ocurriera. Cuando necesitábamos dinero, aparecía, no el millón de dólares que había previsto al principio, sino lo justo para seguir, pequeñas cantidades que nos permitían hacer un trabajo de guerrillas, en vez de armar el ejército completo que yo había previsto para KhmerOS al principio, pero siempre suficiente para continuar, y para hacer todo lo que necesitábamos.

Poco a poco me fui metiendo también en el mundo de la traducción, y los problemas que tenían los países pequeños para hacer lo mismo que nosotros en Camboya. Junto con unos amigos sudafricanos que trabajaban en lo mismo (traduciendo al Zulú, al Xhosa y nueve idiomas más) creamos un proyecto para desarrollar los programas informáticos que hubiéramos soñado tener para nuestros traductores, el proyecto WordForge ( la forja de palabras), conseguimos convencer a un donante importante para que financiara (la Fundación Soros) y ahora estamos desarrollándolo como una cooperación sur-sur entre Camboya y Sudáfrica, formando a los programadores y enseñándoles a trabajar juntos.

Paso la mitad de mi tiempo viajando, intentando facilitar la labor de traducción en el mundo del software libre, participando en grupos de trabajo, dando conferencias, escribiendo, y la otra mitad en Camboya, buscando nuevas formas para que la gente aprenda a utilizar la informática en su propia lengua. En este momento tenemos nuestra ilusión puesta en un concurso para que la gente aprenda a teclear sin mirar lo más rápido posible, creemos que puede ser la puntilla final para el cambio.

El futuro sigue sin existir para mí. Existe el futuro de mis proyectos, y mi compromiso con ellos (mientras sigan siendo divertidos), pero es un compromiso presente. Sí que tengo otros sueños, en Camboya y fuera de ella, y quizás intentaré ponerlos en marcha. El que más me tira en este momento es hacer un nuevo diccionario de jemer, y un manual de ortografía, pero estos son grandes proyectos y tendrán que esperar a que los astros permitan su comienzo.

Lo que he aprendido en estos años es que es posible hacer cosas, que el motor del cambio son personas, nunca instituciones. Si fallan las personas falla el cambio, porque se queda sin su fuerza vital. Esto se ve todos los días en el mundo de las ONGs (o las oenegés, como diría mi amiga Inar). Los creadores de ONGs suelen ser gente con ideas, y con fuerza para implementarlas, pero este tipo de personas con el tiempo tienen que seguir su camino para crear cosas nuevas, son reemplazados en muchos casos por gestores que no tienen ni su fuerza ni su empuje. Los proyectos continúan, pero más y más de forma autómata, y acaban muriendo por falta de renovación y de ideas.

Es curioso como esto se parece a los mecanismos la Historia de las Civilizaciones de Toimbee, dónde explica que las civilizaciones nacen en defensa de un enemigo común, empujadas por líderes ideólogos con empuje… que pronto son reemplazados por políticos interesados en su propio poder… y finalmente por militares, en el momento en que la civilización comienza sus siglos de decadencia. Toimbee definía (entre otros) dos síntomas interesantes que muestran que una sociedad está en decadencia: el avance tecnológico para la comodidad y la expansión militar (conquista de otros países, normalmente debida a control militar de la civilización).

Pero esto ya son ideas, y no experiencias, que era de lo que yo venía a contaros hoy, y para ideas ya hay otros que saben más que yo…

Javier Solá – Madrid (de paso) – 14 de Mayo de 2006

Fedora Commons beneficiaria de un patrocinio de casi 5 millones de dólares para desarrollo de software de fuente abierta


La Fundación Gordon and Betty Moore ha otorgado a Fedora Commons  un patrocinio de 4, 9 millones de dólares para establecerse como entidad sin ánimo de lucro y desarrollar software de fuente abierta para comunidades de información colaborativas.

Fedora Commons  ha anunciado el pasado 10 de agosto de 2007  la concesión de un patrocinio por cuatro años y $4.9M de la Fundación Gordon and Betty Moore para desarrollar el marco técnico y de organización necesario para efectuar un cambio revolucionario en la forma en la que los científicos, los eruditos, los museos, las bibliotecas, y los educadores colaboran para producir, para compartir, y para preservar sus creaciones intelectuales digitales. Fedora Commons es una nueva organización no lucrativa que continuará la misión del Proyecto Fedora, la colaboración en software de fuentes abiertas de gran éxito entre la universidad de Cornell y la universidad de Virginia.  El Proyecto Fedora evolucionó desde la la Arquitectura Extensible Flexible de Depósito de Objetos Digitales l (Fedora: Flexible Extensible Digital Object Repository Architecture) desarrollada por los investigadores de Cornell Computing and Information Science.

Con esta financiación, Fedora Commons fomentará una  comunidad abierta para apoyar el desarrollo y el despliegue del software de fuente abierta (Open Source), que facilita la colaboración abierta y el acceso abierto a los materiales en formato digital de tipo docente, científico, cultural y educativo. La plataforma de software desarrollada por Fedora Commons con la financiación de la Fundación de Gordon y de Betty Moore apoyará un modelo en red  de la actividad intelectual, por el que los científicos, los eruditos, los profesores, y los estudiantes utilizarán Internet para crear de de forma colaborativa nuevas ideas, y sobre el que construir, anotar y refinar las ideas de sus colegas de todo el mundo. Con sus raíces en el sistema del repositorio de fuente abierta  de Fedora, desarrollado desde 2001 con la ayuda de la Fundación Andrew W. Mellon (Andrew W. Mellon Foundation), el nuevo software continuará centrándose en la integridad y la longevidad de los productos intelectuales que son la base de esta nueva forma de trabajo del conocimiento. El resultado será una plataforma de software de fuente abierta que permite modelos de colaboración para la creación y compartición de información, y proporciona los repositrios sostenibles para securizar los materiales digitales que constituyen nuestra historia intelectual, científica y cultural.

Reconociendo la importancia de que se incorporen múltiples  participantes en el desarrollo de nuevas tecnologías para apoyar esta visión, la financiación de la Fundación  Moore también apoyará el crecimiento y la diversificación de la Comunidad Fedora, un sistema global de colaboradores que cooperará en el desarrollo del software, el despliegue de aplicaciones, y el crecimiento de la propia comunidad en apoyo de Fedora Commons. Esta red de socios será esencial para hacer  de Fedora Commons una organización no lucrativa auto-sostenible que apoye e incube proyectos de software de fuente abierta que se centren en nuevos mecanismos para la creación, formación,  acceso, colaboración, y preservación de la información.

Según Sandy Payette, el director ejecutivo de Fedora Commons, «la nueva Fedora Commons  puede fomentar las tecnologías y la cooperación que hacen posible que las comunidades académicas y científicas publiquen, compartan, y archiven los resultados de su propio trabajo de una forma libre, abierta, y hagan posible el análisis y el uso  el contenido de formas novedosas.»

«El establecimiento de un sistema de software de fuentes abiertas sostenible  que proporcione la infraestructura básica para las comunidades de eruditos en línea tendrá un tremendo impacto. Las aplicaciones interdisciplinarias que aun no podemos prever de esta plataforma abierta serán el sello de esta infraestructura revolucionaria, «dijo Jim Omura, estratega de la tecnología de la Gordon and Betty Moore Foundation.

Payette también detacó que  «el software de fuente abierta que Fedora Commons desarrolla y distribuye  puede afectar todo el ciclo de vida de lo que con frecuencia se denomina  «e-Investigación» y » e-Ciencia» (“e-Research” y “e-Science” ) incluyendo el almacenaje de datos experimentales, el análisis de resultados experimentales,  la revisión de colegas, la publicación de resultados y  la reutilización del material publicado para la siguiente generación de trabajos intelectuales. También continuaremos nuestro trabajo con bibliotecas y museos para facilitar la compartición de colecciones digitalizadas, poniendo el material previamente no disponible a disposición de amplias audiencias. También, a partir de nuestra atención a la preservación digital en el repositorio de fuentes abiertas de Fedora, Fedora Commons  continuará insistiendo sobre la importancia de la sostenibilidad de la información digital en aplicaciones de nuestro trabajo.»

Sobre Fedora Commons

Fedora Commons  es una organización no lucrativa cuyo propósito es proporcionar tecnologías sostenibles de fuente abierta que ayuden a los individuos y a las organizaciones a crear, manejar, publicar, compartir  y preservar el contenido digital sobre el cual formamos nuestro patrimonio intelectual, científico y cultural. Desde 2001, con la ayuda de la Funadación  Andrew W. Mellon Foundation, de la universidad de Cornell y de la universidad de Virginia ha colaborado en el Proyecto  Fedora que  ha desarrollado,  distribuido y dado soporte al software innovador de repositorio de fuente abierta que combina gestión de contenidos, servicios web, y tecnologías semánticas. El software de Fedora se ha adoptado a nivel mundial para acoger un cúmulo de aplicaciones incluyendo publicaciones de acceso abierto,   comunicación académica, bibliotecas digitales, e-ciencia, archivos, y la educación.

Fedora Commons se situará inicialmente en el edificio de ciencias de la información en la universidad de Cornell, Ithaca, Nueva York. El director ejecutivo de Fedora Commons es Sandy Payette, que co-inventó la arquitectura de Fedora y dirigió el grupo de trabajo de la universidad de Cornell del proyecto Fedora. La junta directiva de Fedora Commons proporciona el liderazgo de múltiples comunidades, incluyendo publicaciones  acceso abierto, bibliotecas digitales, ciencias, y humanidades.

Sobre la fundación de Gordon y de Betty Moore

La fundación de Gordon y de Betty Moore, establecida en 2000, pretende avanzar en la conservación medioambiental, en la investigación científica avanzada a nivel mundial y en la mejora de la calidad de la vida en el área de la bahía de San Francisco. El Programa de Ciencias de la fundación plantea un impacto significativo en el desarrollo de la investigación científica más arriegada y de mayor influencia e incrementar el conocimiento  en campos emergentes.