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Empresas que están construyendo el futuro cuántico


Durante años, cuando alguien mencionaba “computación cuántica”, la imagen que nos venía a la mente era la de un cilindro dorado, lleno de cables y tubitos, suspendido dentro de un frigorífico que roza la temperatura del cero absoluto. Una especie de candelabro futurista que combina arte contemporáneo y tecnología.

Pero esa imagen, como veíamos en el artículo anterior sobre modalidades de computación cuántica, es solo una de ellas. Detrás hay una carrera industrial global, silenciosa y trepidante, en la que gigantes tecnológicos, startups especializadas y laboratorios nacionales compiten por construir la próxima gran infraestructura de la humanidad. Y, aunque no siempre se visibiliza, España tiene ingenieros, científicos y directivos en puestos clave dentro de esta revolución.

Este es un repaso de algunas de las empresas que están construyendo el futuro cuántico y que señalan un camino y por las personas que están dejando huella en él, muchas de ellas españolas.

IBM, Google y el reino de los superconductores

Los superconductores son, hoy por hoy, la tecnología más industrializada. Aquí se juega la liga de los gigantes.

En IBM Quantum, entre los pasillos del laboratorio de Yorktown Heights (Nueva York), uno de los nombres que más se escucha es el de Antonio Córcoles, ingeniero español que lleva años afinando los procesadores cuánticos de la compañía como quien afina un instrumento extraordinariamente delicado.

El gran arquitecto de toda la estrategia cuántica de IBM durante más de una década fue Darío Gil (Zaragoza, 1975), quien hasta 2025 fue Senior Vice President y Director de IBM Research. Bajo su liderazgo, IBM fue la primera empresa del mundo en poner computadoras cuánticas programables a disposición de cualquiera a través de la nube y desarrolló Qiskit, el SDK más utilizado del planeta.

Hoy, como Under Secretary for Science en el Departamento de Energía de EE.UU., Darío Gil lidera la Genesis Mission, una ambiciosa iniciativa nacional que fusiona IA, computación cuántica y supercomputación clásica para duplicar la productividad científica estadounidense.

En Google Quantum AI, el responsable científico del equipo es otro español: Sergio Boixo. Fue una de las mentes detrás del histórico experimento de «supremacía cuántica» de 2019, un hito que marcó un antes y un después en la industria. Google acaba de presentar su chip Willow, que representa un avance sustancial en corrección de errores cuánticos.

Y desde el CSIC, Juan José García Ripoll aporta teoría, algoritmos y modelos que alimentan a ambas empresas. España, sin hacer ruido, está en el corazón de la computación cuántica superconductora.

En el flanco europeo destaca IQM Quantum Computers, empresa finlandesa y uno de los pocos fabricantes europeos que ofrece ordenadores cuánticos instalados en las propias instalaciones del cliente (on-premise). IQM fue clave en el suministro del procesador cuántico para la primera computadora cuántica de acceso público en España, instalada en el Barcelona Supercomputing Center (BSC) e integrada en el superordenador MareNostrum 5. Todo ello en un consorcio liderado por la startup barcelonesa Qilimanjaro Quantum Tech y GMV.

Al frente de Qilimanjaro, como co-fundador y presidente, está Víctor Canivell. Físico cuántico con más de 30 años de trayectoria en alta tecnología, Canivell ha sido uno de los grandes impulsores del ecosistema cuántico español. Bajo su liderazgo, Qilimanjaro ha conseguido que España cuente con sus primeros sistemas cuánticos operativos y se ha posicionado como uno de los referentes europeos en computación cuántica full-stack. En enero de 2026 fue reconocido como Académico Correspondiente de la Real Academia Europea de Doctores por su contribución a esta revolución tecnológica.

Este esfuerzo empresarial español se coordina a nivel sectorial a través del Grupo de Trabajo de Información, Computación y Ciberseguridad Cuánticas de AMETIC. El grupo ha publicado el informe La España cuántica: Una aproximación empresarial, un documento de referencia que analiza el ecosistema cuántico nacional, identifica oportunidades por sectores y propone recomendaciones concretas para impulsar su desarrollo industrial en España. Puedes descargarlo aquí: La España cuántica: Una aproximación empresarial (AMETIC).

Quantinuum, IonQ y el arte de atrapar átomos

Los ordenadores de iones atrapados son otra historia: menos ruidosos, más precisos, casi quirúrgicos. La tecnología se parece más a un laboratorio de física atómica que a un centro de datos.

Quantinuum —la empresa nacida de la unión de Honeywell Quantum Solutions y Cambridge Quantum— es hoy una de las referencias mundiales en fidelidad de operaciones lógicas. Sus procesadores H-Series tienen conectividad total entre qubits y acumulan récords en corrección de errores. Aquí trabaja María Viñas, ingeniera española especializada en óptica cuántica, cuyo día a día consiste en domar láseres que manipulan átomos individuales: ciencia ficción hecha rutina.

IonQ, empresa cotizada en bolsa (NYSE: IONQ), acaba de completar la adquisición de Oxford Ionics, lo que refuerza su posición en computación cuántica y redes cuánticas. Sus últimos sistemas AQ 64 han alcanzado una fidelidad de puertas de dos qubits del 99,99 %, una cifra que hace apenas cinco años parecía inalcanzable.

En el ecosistema europeo de iones, merece mención especial AQT (Alpine Quantum Technologies), empresa austriaca que desarrolla sistemas compactos de iones atrapados con coherencia cuántica de varios segundos y trabaja en prototipos conectables a redes de fibra óptica.

PsiQuantum, Xanadu, Quandela y la revolución fotónica

La computación cuántica fotónica es la rebelde del grupo: funciona a temperatura ambiente, viaja por fibras ópticas y promete escalabilidad masiva fabricando qubits en obleas de silicio.

PsiQuantum (EE.UU.) ejecuta la apuesta más audaz: construir el primer ordenador cuántico con un millón de qubits usando exclusivamente procesos de fabricación de chips en instalaciones de GlobalFoundries. Su filosofía es que solo la escala industrial de la microelectrónica convencional puede superar las pérdidas fotónicas inherentes al enfoque.

Xanadu (Canadá) apuesta por la computación fotónica de variables continuas y ha publicado su plataforma Borealis, con la que demostró ventaja cuántica en una tarea de muestreo. Su SDK PennyLane se ha convertido en uno de los frameworks de código abierto más populares para computación cuántica.

La francesa Quandela representa la vanguardia europea en fotónica cuántica, con fuentes de fotones únicos de muy alta eficiencia fabricadas en semiconductores.

Pero la figura española más influyente en el espacio fotónico es, sin duda, Carmen Palacios-Berraquero, CEO de Nu Quantum (Cambridge). Su empresa no compite por construir un procesador gigante, sino por algo igual de crucial: la infraestructura de redes cuánticas que conectará procesadores entre sí y con el mundo. Carmen es, probablemente, la española con mayor proyección internacional en el sector cuántico actual.

Pasqal, QuEra, Atom Computing y los ejércitos de átomos neutros

Los átomos neutros son la tecnología que más rápido ha pasado de laboratorio a empresa. Pasqal y QuEra están construyendo procesadores que parecen constelaciones de puntos brillantes: cada punto, un átomo atrapado por luz.

Pasqal (Francia) fue fundada por Alain Aspect —Premio Nobel de Física 2022— junto con Antoine Browaeys y Thierry Lahaye. Su arquitectura de átomos neutros en retículas ópticas 2D y 3D permite configuraciones con más de mil qubits y tiempos de coherencia prolongados. En Pasqal trabaja Guillermo García-Pérez, investigador español especializado en simulación cuántica.

QuEra (EE.UU., surgida del MIT y Harvard) demostró en 2023 un procesador de 48 qubits lógicos tolerantes a fallos usando solo 228 qubits físicos —uno de los hitos más importantes en corrección de errores cuánticos de los últimos años.

Atom Computing, también estadounidense, fue la primera empresa en demostrar un procesador de más de 1.000 qubits neutros, aunque por el momento con fidelidad de puertas aún en desarrollo.

Aunque no está en una empresa, aquí es imposible no mencionar a Ignacio Cirac, director del Instituto Max Planck de Óptica Cuántica en Garching (Alemania). Sus contribuciones teóricas —incluyendo la propuesta original de computación cuántica con iones, junto a Peter Zoller— son la base intelectual de buena parte de lo que Pasqal, QuEra y el resto de estas empresas hacen hoy. Es el científico español más citado en física cuántica a nivel mundial.

Intel,Quantum Motion y la apuesta por el silicio

Los qubits de espín en silicio son la promesa de fabricar ordenadores cuánticos como si fueran chips convencionales. Si esta vía triunfa, la computación cuántica podría escalar como lo hizo la electrónica clásica.

Intel lleva años apostando por esta tecnología con sus chips Tunnel Falls y, más recientemente, con su programa Horse Ridge para electrónica criogénica de control. La integración con procesos CMOS estándar es su mayor ventaja diferencial.

El español Fernando González Zalba es uno de los investigadores más relevantes a nivel mundial en esta modalidad. Actualmente es Ingeniero Principal en Quantum Motion (Londres) y, desde 2024, también Profesor Ikerbasque en el CIC nanoGUNE de San Sebastián, donde dirige el grupo de Hardware Cuántico en las nuevas instalaciones del Quantum Tower. En diciembre de 2025 recibió una de las 349 ERC Consolidator Grants europeas (de más de 3.100 candidaturas) para financiar el proyecto QuDos, centrado en usar puntos cuánticos semiconductores como base para electrónica de control de muy bajo consumo —aplicable a todas las modalidades cuánticas, no solo al silicio.

Microsoft y la búsqueda del qubit imposible

Los qubits topológicos son la gran apuesta a largo plazo de Microsoft. Una tecnología que, si funciona, podría resolver el mayor problema de todos: la fragilidad cuántica.

Microsoft presentó en 2025 su chip Majorana 1 —y posteriormente Majorana 2— como primeros pasos hacia qubits topológicos basados en fermiones de Majorana. La apuesta es radical: construir qubits que sean intrínsecamente resistentes a los errores por razones topológicas, sin corrección activa intensiva. La comunidad científica sigue debatiendo si los dispositivos actuales exhiben las propiedades topológicas reclamadas, después de una retractación polémica en Nature en 2021 sobre su observación. Chetan Nayak, declaró: “Hemos demostrado un qubit topológico que se comporta como tal; ahora el camino hacia el escalado a un millón de qubits es mucho más claro”.

La presencia española aquí es más académica pero relevante: Ana María Rey, física teórica española afincada en la Universidad de Colorado Boulder y colaboradora habitual de Microsoft Research, trabaja en teoría cuántica avanzada de átomos ultrafríos e interacciones cuánticas que influyen en varias líneas de investigación de la compañía.

Defectos en diamante: computación cuántica a temperatura ambiente

Los defectos en diamante (centros NV) representan la gran promesa de computación cuántica sin criogenia. La empresa líder es Quantum Brilliance (Australia-Alemania), que fabrica aceleradores cuánticos basados en nitrógeno-vacancia en diamante sintético. Sus dispositivos ya se han desplegado en laboratorios como Oak Ridge y Fraunhofer.

Su CTO, Marcus Doherty, lo explica así: “El diamante es el único material práctico para desplegar computación cuántica a escala masiva en entornos reales, sin necesidad de refrigeración extrema”. Esta tecnología permite integrar qubits directamente en racks convencionales, vehículos o satélites.

D-Wave y el recocido cuántico

D-Wave Systems (Canadá) es el único jugador de esta lista que ya ofrece computación cuántica comercialmente desplegada a gran escala desde hace más de una década. Su enfoque no es la computación de puertas universales sino el recocido cuántico (quantum annealing): evolucionar un sistema físico para minimizar una función de energía y resolver así problemas de optimización combinatoria.

D-Wave opera la plataforma Advantage con más de 5.000 qubits, y su servicio en la nube Leap tiene usuarios activos en sectores de logística, finanzas y farmacéutica. Volkswagen, Mastercard y otras grandes empresas han explorado aplicaciones concretas. Su alcance es fundamentalmente distinto al de las máquinas universales —no puede ejecutar Shor ni Grover en su forma general— pero es la plataforma con mayor madurez comercial de toda la industria.

Su CEO, Alan Baratz, lo resumió en 2026: “Hemos superado ya el momento ‘ChatGPT’ de la computación cuántica: nuestros sistemas de recocido ya resuelven problemas que los ordenadores clásicos no pueden abordar en absoluto”.

En la línea del software para hardware de recocido y optimización cuántica destaca también la española Multiverse Computing, con sede en San Sebastián, cuya plataforma Singularity lleva el paradigma cuántico-híbrido a casos de uso reales en banca, energía e industria, sin que el usuario final necesite saber programación cuántica.

Más allá del hardware: el software y la ciberseguridad cuántica

La carrera cuántica no solo se libra en el hardware. Algunas empresas construyen la capa de software, los algoritmos y la infraestructura que permitirá usar esas máquinas.

Riverlane (Reino Unido) desarrolla sistemas operativos cuánticos, en particular pilas de corrección de errores en tiempo real. Quantinuum (además de hardware) lidera en software cuántico con su plataforma TKET y en criptografía cuántica. IBM ofrece Qiskit, el SDK de código abierto más usado del sector.

En el campo de las comunicaciones cuánticas seguras (distribución de claves cuánticas, QKD), los actores más relevantes incluyen a Toshiba Quantum (Reino Unido), ID Quantique (Suiza) y QuantumCTek (China). Y en España, LuxQuanta, cuya CEO Vanesa Díaz preside también la recién nacida SQuA.

Y en casa: el ecosistema cuántico español

España no fabrica aún procesadores cuánticos de frontera, pero sí tiene un ecosistema en crecimiento real, con empresas que van desde el hardware hasta el software y la ciberseguridad cuántica.

El 19 de mayo de 2026, en el marco del Q-Expo 2026 celebrado en Bilbao, nació la Spanish Quantum Alliance — SQuA, la primera asociación nacional que reúne al ecosistema español de tecnologías cuánticas. Presidida por Vanesa Díaz (CEO de LuxQuanta) e impulsada por el Ministerio para la Transformación Digital y el Ministerio de Ciencia, SQuA agrupa a 53 organizaciones fundadoras: grandes grupos industriales, multinacionales tecnológicas, pymes, startups, universidades y centros de investigación. Su misión es vertebrar el sector, alinearse con la Estrategia Española de Tecnologías Cuánticas 2025–2030 y posicionar a España como actor relevante en la economía cuántica europea.

Entre sus 53 miembros fundadores figuran, entre otros, BBVA, Indra, Telefónica, GMV, Sener, Fujitsu, Santander, Tecnalia, ICFO, IQM, Multiverse Computing, Qilimanjaro, Quside, LuxQuanta, QCentroid y Quantum Mads, junto a asociaciones como Ametic, Adigital y varias universidades públicas.

Las empresas del ecosistema que más cabe destacar:

  • aQuantum — división cuántica de Alhambra-IT, especializada en integración de algoritmos cuánticos en sistemas empresariales.
  • Entanglement Partners —Es la primera empresa de consultoría cuántica que se creó en España y Latinoamérica. Su actividad principal se centra en consultoría estratégica y tecnológica en torno a las tecnologías cuánticas.
  • GMV — Cuenta con un importante departamento de ciberseguridad y telecomunicaciones y ofrece soluciones para sectores como aeronáutica, espacio, automoción, sanidad o banca, entre otros. Están trabajando en soluciones de ciberseguridad cuántica y post cuántica.
  • LuxQuanta — comunicaciones cuánticas seguras mediante distribución de claves cuánticas (QKD) por fibra óptica.
  • Multiverse Computing — software cuántico e híbrido para finanzas, energía e industria; su plataforma Singularity abstrae la complejidad del hardware para el usuario final. Fundada por Román Orús, físico teórico de referencia en computación cuántica variacional.
  • Qilimanjaro Quantum Tech — hardware superconductor analógico de bajo coste y sistemas de control; lideraron el consorcio que instaló la primera computadora cuántica pública de España en el BSC.
  • Quside — hardware fotónico para generación cuántica de números aleatorios (QRNG), de aplicación directa en ciberseguridad y criptografía postcuántica; sus generadores están desplegados en centros de datos de Equinix y han colaborado con NIST y ETH Zurich en experimentos publicados en Nature. Fundada y dirigida por Carlos Abellán.
  • QCentroid — plataforma cuántica as-a-service (QaaS) con su sistema QuantumOPS, orientada a hacer accesible la computación cuántica a empresas sin necesidad de conocimientos especializados.
  • Quantum Mads — consultoría y desarrollo de soluciones cuánticas aplicadas a la industria.
  • Quantum Spain / BSC — la infraestructura nacional de computación cuántica conectada a la red europea EuroHPC, que sitúa a España entre los pocos países con acceso cuántico integrado en el sistema europeo.
  • VLC Photonics. Con sede en Valencia. Empresa de diseño de chips ópticos que opera de manera sencilla (confiando en fundiciones externas para la fabricación de chips) y pure play. Brinda soluciones de integración fotónica.

En el plano institucional y científico, no puede dejar de mencionarse a José Ignacio Latorre, físico teórico, divulgador y uno de los impulsores más visibles del ecosistema cuántico en España e internacionalmente. Fue director científico del Centre for Quantum Technologies de Singapur y ha actuado como asesor en proyectos europeos. Su papel ha sido clave para que España aparezca en el mapa internacional con identidad propia.

Y el ICFO (Institut de Ciències Fotòniques) de Barcelona sigue siendo uno de los centros de investigación cuántica más activos de Europa, fuente de varias de las empresas mencionadas aquí y hogar de grupos de investigación de primer nivel en fotónica cuántica, comunicaciones y metrología.

No solo las empresas impulsan el avance: el tejido académico e institucional es igualmente fundamental. El Centro de Ciencias de Benasque Pedro Pascual, situado en el corazón del Pirineo aragonés, fue diseñado en cercana y modesta analogía con el famoso Aspen Center for Physics de Colorado (Montañas Rocosas). Se ha consolidado como uno de los principales focos internacionales de formación y debate en física teórica y computación cuántica. Cada año acoge escuelas de primavera e invierno y talleres especializados —como la Spring School on Near-Term Quantum Computing— que reúnen a los mejores investigadores del mundo, muchos de ellos españoles, y fomentan colaboraciones que alimentan directamente el ecosistema nacional.

Reflexión final

La computación cuántica es global, pero también es profundamente humana. Y en esa humanidad, España tiene más presencia de la que cualquiera imaginaría.

Ingenieros en IBM. Científicos en Google. Directoras ejecutivas premiadas internacionalmente. Investigadores con ERC Grants trabajando en Londres y en San Sebastián. Una asociación nacional recién nacida con 53 miembros y respaldo ministerial. Y un grupo de empresas propias que ya no solo investigan: venden, despliegan y exportan.

La revolución cuántica no tiene fronteras. Pero tampoco tiene por qué tenerlas para el talento español.

Contacte con EADTrust si está analizando si su organización puede beneficiarse de la adopción de tecnologías cuánticas. Nuestros consultores ayudarán a identificar las modalidades más prometedoras para su caso de uso y las empresas que las están implementando.

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Modalidades de computación cuántica


Uno de los aspectos que tratamos en los Seminarios de Computación Cuántica y Criptografía Postcuántica de EADTrust es identificar las principales familias tecnológicas que hoy compiten por convertirse en la plataforma cuántica dominante.

La imagen que suele venir a la mente -ese ordenador repleto de tubitos dorados, los criostatos que enfrían qubits superconductores a décimas de grado sobre el cero absoluto- es solo una de ellas. En realidad hay al menos ocho enfoques distintos, cada uno nacido en un contexto diferente, con ventajas propias y cuellos de botella muy concretos. La carrera no tiene un ganador claro: mientras IBM y Google apuestan por superconductores, IonQ y Quantinuum perfeccionan los iones atrapados, PsiQuantum construye chips fotónicos a escala de wafer y Microsoft persigue los esquivos qubits topológicos. Lo que sigue es un mapa de ese territorio.

1. Qubits superconductores (superconducting qubits – circuitos basados en uniones Josephson)

Son hoy la tecnología más madura. Se basan en circuitos eléctricos que, enfriados a temperaturas de milikelvin mediante criostatos, exhiben comportamiento cuántico gracias a los pares de Cooper y las uniones Josephson. IBM, Google, Rigetti y Amazon (con sus variantes de cat qubits) llevan años acumulando experiencia en esta familia, lo que se traduce en recuentos de qubits ya en los cientos y operaciones extremadamente rápidas —del orden de nanosegundos.

El precio de esa velocidad es doble: los tiempos de coherencia son muy cortos, lo que obliga a corregir errores de forma intensiva, y la refrigeración criogénica necesaria es costosa y difícil de escalar. Cualquier tecnología que opere a temperatura ambiente parte con ventaja logística frente a los superconductores, aunque todavía ninguna les iguala en madurez global.

2. Iones atrapados (trapped ions)

En lugar de fabricar circuitos artificiales, este enfoque usa directamente la naturaleza: átomos ionizados suspendidos en trampas electromagnéticas y manipulados con láseres. IonQ y Quantinuum (la joint venture de Honeywell y Cambridge Quantum) son los principales exponentes.

Lo que destaca de esta tecnología es su precisión. La fidelidad de las operaciones lógicas supera el 99,9 % y los tiempos de coherencia son mucho más largos que los de los superconductores, lo que la hace especialmente atractiva para la corrección de errores cuánticos. Además, todos los qubits están interconectados entre sí de forma nativa (all-to-all connectivity), algo que otras arquitecturas solo consiguen mediante costosos swaps de puertas.

Su limitación más evidente es la velocidad: donde los superconductores operan en nanosegundos, las puertas de iones pueden tardar microsegundos o incluso milisegundos. Escalar a centenares o miles de qubits también resulta complejo por la delicadeza del control láser requerido.

3. Qubits fotónicos (photonic qubits)

En vez de usar partículas cargadas o circuitos criogénicos, este enfoque codifica la información en fotones —partículas de luz— mediante enfoques de computación basada en medición (measurement-based quantum computing) o en variables continuas. PsiQuantum, Xanadu y la francesa Quandela son empresas representativas.

La gran ventaja es inmediata: los fotones no necesitan frío ni trampas, así que estos sistemas operan a temperatura ambiente y se integran de forma natural con la infraestructura de fibra óptica existente, lo que los hace muy prometedores para la computación cuántica distribuida y las redes cuánticas. Las velocidades de operación son también muy altas.

La contrapartida es que los fotones son difíciles de retener: la pérdida de fotones en los circuitos es alta y muchas operaciones son probabilísticas, lo que obliga a repetir los cálculos muchas veces. La corrección de errores resulta más compleja que en iones o superconductores, aunque la apuesta de PsiQuantum es que la fabricación en oblea de silicio a gran escala compensará estas ineficiencias con volumen.

4. Átomos neutros (neutral atom qubits / interacción Rydberg)

Similar en espíritu a los iones atrapados, pero usando átomos neutros —sin carga eléctrica— atrapados en pinzas ópticas individuales o en retículas láser. Las interacciones entre qubits se activan excitando los átomos a estados de Rydberg, de altísima energía. QuEra (surgida del MIT y Harvard), Pasqal y Atom Computing son los nombres más conocidos.

El potencial de escalabilidad es notable: se han demostrado ya arrays de miles de átomos, y la capacidad de reconfigurar dinámicamente la posición de los qubits abre posibilidades únicas para la simulación cuántica analógica. Los tiempos de coherencia son razonables y no se requieren las complejas trampas electromagnéticas de los iones.

La fidelidad de las puertas lógicas todavía queda por debajo de lo que alcanzan los iones atrapados, y el control óptico preciso es intrincado. Como plataforma de computación universal basada en puertas (gate-based), está menos madura que los superconductores, aunque avanza a gran velocidad.

5. Qubits de espín en silicio (silicon spin qubits)

Usan el espín de electrones o de núcleos atómicos confinados en puntos cuánticos (quantum dots) fabricados en silicio. La apuesta de fondo es poderosa: si los qubits se pueden fabricar con la misma tecnología CMOS que se usa en los chips clásicos, la ruta hacia millones de qubits podría ser mucho más directa que con cualquier otra tecnología. Intel, Quantum Motion y SpinQ son representantes de este enfoque.

La integración potencial con la electrónica convencional es su principal baza, junto con la posibilidad de operar a temperaturas algo más elevadas que los superconductores de nitrógeno líquido, aunque todavía criogénicas.

El reto es que aún es una tecnología temprana: el número de qubits demostrados con alta fidelidad es limitado, el ruido nuclear del entorno del silicio afecta a la coherencia, y el control preciso de espines individuales en chips densos presenta dificultades técnicas considerables.

6. Qubits topológicos (topological qubits – basados en fermiones de Majorana)

Es la apuesta más radical y la que genera más expectativas y controversia a partes iguales. La idea es construir qubits que sean intrínsecamente resistentes a los errores, no a través de corrección activa sino gracias a propiedades topológicas de ciertos materiales: en concreto, los denominados fermiones de Majorana, que emergen en nanowires semiconductores bajo condiciones específicas. Microsoft lidera este camino con su chip Majorana 1 —y el más reciente Majorana 2— en el marco de su programa Azure Quantum.

Si funcionan como se espera en teoría, estos qubits requerirían órdenes de magnitud menos recursos de corrección de errores que cualquier otra tecnología, lo que los convertiría en candidatos naturales para la computación tolerante a fallos a largo plazo.

El problema es que son extremadamente difíciles de fabricar y de verificar experimentalmente —hubo incluso una retractación polémica de un artículo de Nature en 2021 sobre su observación—, y la comunidad científica no ha alcanzado aún consenso sobre si los dispositivos actuales exhiben genuinamente las propiedades topológicas reclamadas. En cualquier caso, es una tecnología en estadios muy tempranos comparada con superconductores o iones.

7. Centros NV en diamante (nitrogen-vacancy centers / NV centers)

Los centros de vacancia de nitrógeno (NV) son defectos puntuales en la red cristalina del diamante: una vacante atómica junto a un átomo de nitrógeno sustituyendo a un carbono. El espín de los electrones asociados a este defecto puede usarse como qubit, manipulado con microondas y leído ópticamente. Quantum Brilliance es la empresa más activa en su comercialización; también se investigan ampliamente en grupos académicos.

Su característica más llamativa es que operan a temperatura ambiente, lo que elimina la necesidad de criostatos. Además, los qubits NV individuales tienen alta fidelidad y son versátiles: sirven también como sensores cuánticos de campos magnéticos o como nodos de memoria en redes cuánticas.

La dificultad es escalar. Acoplar múltiples qubits NV entre sí de forma eficiente sigue siendo un problema abierto, la lectura óptica es ineficiente (muchos fotones se pierden), y las velocidades de operación son lentas comparadas con fotónica o superconductores.

8. Recocido cuántico (quantum annealing)

Es el único enfoque de esta lista que ya está comercialmente desplegado a gran escala. D-Wave Systems, su principal exponente, ofrece sistemas con miles de «qubits» —aunque de naturaleza diferente a los qubits lógicos universales— desde hace más de una década. En lugar de ejecutar circuitos de puertas, el recocido cuántico evoluciona lentamente el estado de un sistema físico para minimizar una función de energía, lo que lo hace especialmente apto para problemas de optimización combinatoria: logística, planificación, finanzas.

Su accesibilidad práctica hoy es real: empresas como Volkswagen, Mastercard o la NASA han explorado aplicaciones concretas. Sin embargo, su alcance es fundamentalmente limitado: no es una computadora cuántica universal, no puede ejecutar algoritmos como Shor o Grover en su forma general, y la ventaja cuántica demostrable sobre los mejores algoritmos clásicos sigue siendo objeto de debate académico.

And the winner is…

No existe una tecnología ganadora, al menos por ahora. Cada familia tiene fortalezas que las demás envidian y debilidades que sus competidoras explotan. Lo más probable es que el camino hacia la computación cuántica tolerante a fallos (fault-tolerant quantum computing) no lo recorra una única plataforma, sino arquitecturas híbridas o modulares que combinen lo mejor de varios enfoques: la madurez y velocidad de los superconductores, la fidelidad de los iones, la escalabilidad de los átomos neutros, la integración fotónica para comunicación y la estabilidad inherente —si se confirma— de los qubits topológicos.

El campo avanza a una velocidad inusual, y lo que hoy es un cuello de botella puede dejar de serlo en dos o tres años. Por eso conviene no apostar demasiado pronto por un solo caballo.

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