Archivo de la categoría: Curiosidades

Breve historia del DNI


En youtube existen ya bastantes videos con información relativa al DNI electrónico.

Este que traigo hoy es una breve historia sobre el DNI, con anécdotas como los números asignados a Francisco Franco y a la familia real, y la desmitificación de algunas leyendas urbanas, como el número de personas con el mismo nombre o los DNI duplicados.

Fuentes cibernéticas


En Madrid, que cierra por vacaciones en Agosto, uno de los alicientes para visitantes locales y foráneos, tanto o más que los museos de colas al sol, era el espectáculo de Fuentes Cibernéticas del Parque Juan Carlos I en Campo de las Naciones. Y se echan de menos.

Desde la llegada del nuevo alcalde de Madrid, D. Alberto Ruiz-Gallardón se ha cancelado el espectáculo y se ha condenado al deterioro a las instalaciones. El abandono de estas instalaciones, contrasta con la realización de obras inútiles o innecesarias en algunas calles (me vienen a la cabeza las del bulevar de Castellana/Recoletos).

Por cierto, hay más instalaciones abandonadas, que merecerían un uso adecuado.

La innovación en la autenticidad de los documentos


Me lo comentó Santiago Segarra, a la sazón Director de Informática Tributaria, en Gijón, durante las jornadas del X Tecnimap que se celebraron entre el 27 y el 30 de noviembre de 2007.

Había visto la norma que planteaba el uso de la máquina de escribir sin menoscabo de la capacidad probatoria del documento en el que se utilizaba.

Esto venía a cuento de algunas reflexiones que habíamos tenido sobre la capacidad probatoria de los documentos electrónicos.

No pudo pasarme la referencia, pero tras una pequeña investigación la encontré algún tiempo después.  También lo comenté con Alfonso Melón Muñoz, Abogado del Estado, con quien coincidí en una jornada en La Rioja el 26 de junio de 2008.

Ahora, al referenciarla en este post, me parece justo mencionar a otras personas que se han hecho eco de la norma en sus artículos:

“S.M. el REY (Q.D.G.), y en su nombre la REINA Regente del Reino, ha tenido á bien disponer que en todas las oficinas del Estado, provinciales y municipales se admitan cuantas instancias y documentos se presenten hechos con máquinas de escribir, en los mismos términos y con iguales efectos de los escritos ó copiados a mano.”

Aunque hubo intentos por conseguir construir una máquina eficaz para escribir desde comienzos del siglo XVIII, habría que esperar hasta 1874 para la aparición en el mercado, por parte de la empresa Remington Typewriter, del para muchos extraño aparato que, de alguna manera, iba a propiciar un gran cambio en el mundo del comercio.

Porque la generalización del uso de la máquina de escribir en el ámbito de los negocios supuso una multiplicación de las posibilidades de desarrollo de los mismos, antes limitados por la dificultad de establecer una correspondencia legible y rápida con clientes o suministradores.

Además, este invento generó una nueva profesión, la de mecanógrafo, que rápidamente exigió unos estudios específicos para aprenderla.

Así, en España, una Real orden de 12 de febrero de 1900, firmada por Francisco Silvela, dispone se admitan en las oficinas públicas los escritos que se presenten “hechos con máquinas de escribir, en los mismos términos y con iguales efectos de los escritos ó copiados á mano”.

En nuestro país, la mecanografía, generalmente unida a la taquigrafía, se introdujo en la reforma de la Enseñanza secundaria de 1926 (el conocido como Plan Callejo) -no como asignatura, sino como trabajo práctico-; impartiéndose, con algunas interrupciones, hasta los años sesenta. También hubo profesorado oficial a lo largo del siglo pasado de mecanografía, entre otros, en las Escuelas de Comercio, en las Escuelas de Magisterio, en las Escuelas de Adultos y en las de Adultas, en los llamados Centros de Enseñanza Media y Profesional, en las Escuelas de Artes y Oficios, en las Escuelas de Trabajo y en la Escuela del Hogar y Profesional de la Mujer de Madrid.

El cambio hacia la adopción del archivo electrónico es similar al que se produjo en el año 1900 en relación a la máquina de escribir. En aquel entonces se publicó una orden en la Gazeta de Madrid firmada por Francisco Silvela por la que la Regente disponía literalmente que “en todas las oficinas del Estado, provinciales y municipales se admitan cuantas instancias y documentos se presenten hechos con máquinas de escribir, en los mismos términos y con iguales efectos de los escritos o copiados a mano”. Aquello fue un avance aunque tuvo sus detractores: aquellos que apreciaban que el documento ‘escrito con letra mecánica’ no tendría posibilidad de prueba caligráfica, más que la de la reducida a la simple la firma (menos cantidad de texto), sin disponer de todo el texto como evidencia a someter a criterio del perito.

Más de un siglo después nos encontramos ante un escenario parecido. Desde hace ya años, el paso de documentos papel a otros soportes ha introducido una nueva dimensión en la gestión favoreciendo la comunicación, la clasificación y la búsqueda de información.

Y aquí está el documento: La real orden de 12 de febrero de 1900, publicada en la Gaceta de Madrid de 19 de febrero de 1900.

La compañía láctea Inza adquiere nuevos productos


inza-yogho-yoghoLa empresa láctea  Inza y la empresa holandesa Royal FrieslandCampina han llegado a un principio de acuerdo para que Inza adquiera las marcas de bebidas lácteas Yogho! Yogho!y Choco! Choco!, informó la compañía holandesa.

El acuerdo cubre la compra total de ambas marcas e incluye las recetas de los productos dentro de la Unión Europea, así como las operaciones comerciales.

Yogho! Yogho! es una marca de yogurt bebible y Choco! Choco!, lo es de bebidas lácteas con chocolate. Estas gamas de productos, actualmente, se fabrican en las fábricas que FrieslandCampina tiene en Aalter y Sleidinge, ambas en Bélgica.

Según lo acordado, FrieslandCampina seguirá fabricando los productos de ambas marcas durante el periodo de transición. Dentro de la UE, Inza tendrá licencia de uso de las marcas, aunque fuera del ámbito comunitario la compañía holandesa seguirá poseyendo los derechos de las marcas.

La transferencia de dichas marcas debe ser aprobada por la Comisión Europea y FrieslandCampina aseguró que las condiciones de la transferencia no serán reveladas, por el momento, aunque la firma espera que la transacción quede completada en el tercer trimestre de 2009.

A mis primos belgas les va bien.

Origen de la palabra «Pinganillo»


«Pinganillo» es  un aparato intercomunicador que se coloca en el oído de los presentadores de programas de televisión y sirve para que escuchen las instrucciones del realizador desde el control, por medio de un pequeño auricular que se coloca en la oreja. El término pinganillo fue acuñado por el realizador español José María Fraguas en 1983 y desde entonces es una palabra de uso cotidiano.

Varios años después «Pinganillo» pasó a ser una marca registrada [Pinganillo marca registrada M 2579589] al parecer por Eduardo José Hernando de Liñán. Hay que ver el morro que le echa la gente. Por ese motivo las empresas que actualmente comercian este tipo de articulos los publicitan con otros nombres como audífonos, o audífono inalámbricos.

El término se ha empleado en los últimos dias en torno a una polémica suscitada en el Tour de Francia cuando se ha sugerido la posibilidad de prohibirlos entre el equipamiento de los corredores.

Finalmente la UCI ha optado por no repetir la jornada «sin auriculares» que dio lugar al plantón de los ciclistas.

Sin embargo, en el diccionario de la Real Academia Española, pinganillo significa carámbano.

Gripe Ahini (AH1N1)


Esto es un chascarrillo.

¿os habeis dado cuenta de que la nueva gripe tiene mucho nombres y que el último se aprovecha de la forma de escribir de algunos hackers?

O sea que AH1N1 suena «Ahini»

La lista de nombres es muy amplia para una pandemia tan reciente:

  • Influenza
  • Influenza porcina
  • Gripe puerca
  • Gripe porcina
  • Nueva Gripe
  • Gripe de norteamérica
  • Gripe mexicana
  • Cuarta Gripe Mundial
  • Gripe 2009
  • AH1N1
  • Pandemia de Gripe A (H1N1)

Y seguro que me dejo alguno (comentarios bienvenidos)

La paranoia de este año es comprensible, pero no olvidemos que la gripe siempre es preocupante, porque la causan virus que mutan constantemente, y por eso cada año es preciso elaborar la «vacuna» de la gripe de ese año.

Recuerdo que uno de los posts más vistos de mi blog es el de Gripe 2008, por lo que está claro que cuando uno se siente mal, con dolores de cabeza, algo de fiebre, náuseas, dolor en las articulaciones, tos, congestión nasal y gastroenteritis corre raudo a Google para ver sobre todo, cual es la duración esperada de la gripe de ese año y si los síntomas son los suyos.

Mi receta es igual para todas las gripes y creo que sirve para esta: vitamina C (si puede ser natural de naranjas, mejor, y si no Redoxón) y ejercicio físico (correr, gimnasia intensa,…)

Y creo que no hay que preocuparse por la tasa letal. Todas las gripes tienen una. Sin embargo creo que afecta poco a personas sanas y sí que merece la pena cuidar de forma especial a colectivos expuestos: niños, ancianos, personas con defensas bajas, personas con actividad sedentaria (es decir, que pasan mucho rato sentados)…

El segundo intercalar


Reloj de la Puerta del SolYa hice una breve mención a los segundos intercalares en un artículo que preparé hace unos meses.

Sin embargo el tema se hace más de actualidad porque precisamente hoy se dan las circunstancias por las que es preciso insertar un segundo intercalar en el último minuto del año. La última vez que fue necesario incluir un segundo intercalar al finalizar el año fue en 2005.

En general, los segundos intercalares pueden ser positivos o negativos según sea preciso añadir o restar segundos respecto a los actuales patrones atómicos referenciados a UTC (Tiempo Universal Coordinado) para mantener el sincronismo con la rotación de la tierra que se puede acelerar o frenar ligeramente por diversos motivos a lo largo del tiempo.

Esto produce la curiosa circunstancia de que un minuto cada muchos meses pueda tener 59 segundos (esta circunstancia todavía no se ha dado) o 61 (lo que ha sucedido 24 veces desde 1972).

Para los sistemas de representación digital del tiempo (entre los que se incluyen los de timestamping) esto implica que el último minuto de 2008 verá moverse el segundero desde 00 hasta 60, antes de pasar de nuevo a 00 . Dicho así no parece muy llamativo, pero hay que recordar que normalmente el paso es de 59 a 00 al incrementar el minutero.

Los sistemas que no puedan representar el valor 60 en segundero, deberían el valor 59 durante dos segundos. Aunque lo más frecuente será que olvidemos el segundo intercalar en nuestros relojes y asumamos que el error se diluye en la deriva habitual que afecta a la mayoría de relojes.

El segundo intercalar ha tenido poca incidencia en el pasado en las retransmisiones desde la Puerta del Sol de Madrid, desde la que anuncia el cambio de año, pero este año, los maestros relojeros que gestionan el reloj protagonista, han mencionado la circunstancia, que será tratada debidamente. Sin embargo, dado que la hora oficial de España es GMT +1, la aplicación del segundo intercalar se llevará a cabo en la transición de las 00:59:59 a las 01:00:00.

A pesar del protagonismo del Reloj de la Puerta del Sol, no hay que olvidar que el patrón de referencia horaria de España se gestiona en el Real Observatorio de la Armada en Cádiz, en su Departamento de Hora.

Las horas marcadas por los GPS no se ajustan en su fuente, por lo que las aplicaciones informáticas que hagan uso de la referencia temporal GPS deben tener en cuenta que el decalaje aumentará. La información de corrección por segundos intercalares contenidas en los datos sobre UTC de la subtrama 4, página 18 del mensaje de navegación transmitida por los satélites cambiará, de forma  que antes del segundo intercalar indicará GPS – UTC = +14s y tras el,  GPS – UTC = +15s .

La máquina Enigma en España


Máquinas Enigma españolas

Máquinas Enigma españolas

Reproduzco de la edición de hoy del periódico El Pais el interesante reportaje El arma secreta de Franco.

Su autor es Rafael Moreno Izquierdo, profesor de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid (España) y se ha publicado el 12 de octubre de 2008 en el Suplemento Domingo (aunque la fecha de El Pais Digital es 11/10/2008).

Una investigación de EL PAÍS descubre en una oficina del Ejército de Tierra un lote de las máquinas Enigma, que, compradas a Hitler, permitieron al bando nacional encriptar mensajes.

Franco contó durante la Guerra Civil con un arma secreta que le permitió estar conectado de forma segura y permanente con sus principales generales para coordinar las ofensivas bélicas y mantener a los militares republicanos ciegos sobre sus intenciones. Era una especie de máquina de escribir que consistía en un sofisticado sistema de cifrado para su tiempo fabricado por la Alemania nazi y denominado Enigma. EL PAÍS ha encontrado estas máquinas secretas españolas, que han permanecido ocultas más de 70 años.

En una oscura oficina del cuartel general del Ejército de Tierra, muy cerca de la plaza de Cibeles, se acumulan 16 cajas de madera que hasta un chamarilero despreciaría. Sin embargo, el brigada que nos acompaña las toma con cuidado. Una a una. No sólo por su peso, unos 11,5 kilos, sino porque es consciente de que entre sus manos tiene una pieza de historia. Carecen de cañones y explosivos, pero desempeñaron un papel trascendental para que los nacionales ganaran la contienda. Las deposita sobre una larga mesa de madera de una sala de reuniones contigua. Todas son iguales. De 30 centímetros de largo, 28 de fondo y 15 de alto. Sin marcas exteriores, pero con cerradura. Cuando ha puesto varias, las abre. Se asemejan a las máquinas de escribir de nuestros abuelos. Esas que guardamos como reliquia. De color negro, destacan tres filas de teclas con 26 letras del alfabeto y los guarismos del 0 al 9 en blanco. Carecen de carro y de rodillo para colocar el papel. En su lugar hay un panel con las mismas letras que se iluminan y, además, sobresalen varios rotores con muescas que giran y unas minúsculas ventanas, a través de las que se aprecia una letra o un número. Estamos delante de uno de los objetos más deseados y buscados por expertos, coleccionistas y, sobre todo, criptógrafos, los dedicados a ingeniar métodos para enviar y recibir mensajes de forma segura. La máquina Enigma es, por excelencia, la pieza más deseada en ese mundo de secretos, a pesar de que no fuera la más perfecta, ni la más manejable ni, por supuesto, la más segura. Casi todos hemos visto las películas Enigma (2003) y U-571 (2001), que cuentan cómo los aliados obtuvieron máquinas Enigma para conocer las posiciones y movimientos de los temibles submarinos alemanes durante la II Guerra Mundial, pero pocos saben que esta guerra encubierta comenzó en los campos de batalla españoles, al ser nuestra Guerra Civil, la primera contienda donde se puso en práctica esta máquina de cifrado. Además, en muy escasas ocasiones se han descubierto tantas juntas porque había órdenes estrictas de destruirlas para que no cayeran en manos del enemigo. España fue un caso excepcional. Británicos, soviéticos y estadounidenses recuperaron algunas al final de la guerra, pero hasta ahora se conocía muy poco del destino de las Enigmas españolas. Y lo más sorprendente es su perfecto estado.

La historia de estas Enigmas comienza en el verano de 1936. En esa época, España no era, ni mucho menos, una potencia criptográfica, y la manera de ocultar sus comunicaciones telegráficas y radiales -fueran militares o diplomáticas, entre Madrid y las embajadas en el mundo- consistía en libros de cifra que transformaban la información (texto claro para los expertos) en otro ininteligible (texto cifrado) según una clave formada por conjuntos de números y letras. Entonces se carecía de sistemas mecánicos.

Hoy sabemos que Londres rompió, como dicen los criptoanalistas, los códigos y las claves españolas durante la I Guerra Mundial (1914-1918) gracias a penetrar clandestinamente en la Embajada española en Panamá y robar su libro de cifra. El 24 de agosto de 1918, los británicos entregaron fotocopias del mismo a la Oficina de Cifra de Estados Unidos -conocida como MI-8 o Black Chamber-, dirigida por el mítico criptógrafo Herbert O. Yardley, quien se puso inmediatamente manos a la obra. En escasas semanas y con la ayuda de una espía infiltrada como secretaria en la delegación española en Washington, a la que se bautizó con el nombre de Señorita Abbott, Yardley logró descifrar la clave -que denominó Número 74- y, a partir de entonces, los estadounidenses pudieron conocer los telegramas enviados por el presidente del Gobierno español, conde de Romanones, o su ministro de Estado (Exteriores), Eduardo Dato-. Algunos de ellos pueden hoy consultarse en las carpetas almacenadas en los Archivos Nacionales de Estados Unidos en Maryland.

Conscientes o no de estas debilidades, el Gobierno de la República hizo gestiones para adquirir en Europa las más modernas máquinas de cifra y mejorar la seguridad de sus comunicaciones. En 1931, el embajador en Berlín recibió una oferta para adquirir máquinas Enigma, modelo A, a un precio unitario de 600 marcos (unos 1.000 euros actuales). Sin embargo, se desechó esta opción y se optó por comprar tres máquinas tipo Kryha por 1.000 marcos cada unidad -una para el Ministerio de Estado, otra para la Embajada en Berlín y una de reserva-, que al final fueron del modelo de bolsillo Liliput. Tres años después, en 1934, el Ministerio de Estado autorizó otra compra, esta vez a través del consulado en Copenhague, de dos aparatos más por 414 pesetas.

El levantamiento del 18 de julio representó un gran reto en el campo de las comunicaciones. Sus principales líderes -Mola, Franco, Queipo de Llano- necesitaban desesperadamente intercambiar información sobre su situación y previsiones a través de la radiotelegrafía, al no estar conectadas sus zonas de operaciones. El problema radicaba en que ninguno de ellos podía utilizar los códigos y claves que tenían en servicio. Era imprescindible improvisar mecanismos mucho más seguros que los anteriores para que no pudieran ser leídos por los republicanos. Las primeras semanas fueron de confusión y precariedad, hasta el extremo de utilizarse incluso diccionarios impresos comerciales para generar los mensajes cifrados. Confirmada la necesidad de prepararse para una larga contienda, ambos bandos pusieron énfasis en la normalización de las cuestiones de cifra. Aun así no fue algo fácil, y el desconcierto llegó hasta tal extremo, que durante los primeros ocho meses de Guerra Civil, las dos marinas -la nacionalista y la republicana- usaron los mismos códigos (basados en el código Perea), aunque con algunas variaciones.

El punto de inflexión en el bando nacionalista se produce en noviembre de 1936. Las tropas de Franco habían tomado Badajoz y ampliado su ocupación en el norte, pero quedaron detenidas en Madrid. El generalísimo asumió que la guerra requería de ofensivas coordinadas en distintos frentes y una dirección centralizada. Por ello solicitó a Alemania la venta de 10 máquinas Enigma, que llegaron rápidamente para ser distribuidas: ocho entre las máximas autoridades militares y dos para los representantes nacionalistas en Berlín y Roma «para su inteligencia» con el Gobierno de Burgos. Una de las unidades se quedó en el Gabinete de Cifra del Cuartel General del Generalísimo; otra, en la Secretaría General de Estado, y el resto fueron enviadas con extremas medidas de seguridad a las principales unidades militares (Ejército del Norte, jefe de las fuerzas militares de Marruecos, Ejército del Sur, Cuerpo del Ejército de Galicia, Comandancia General de Baleares, etcétera). Algunas de estas primeras máquinas forman parte del lote descubierto en el Estado Mayor del Ejército de Tierra, y tienen como números de serie K-203, K204, K-205, K-206. K-207. K-208, A-1232, A-1233, A-1234, y A-1235.

Hitler ya había decidido entonces su firme apoyo a Franco, pero en este campo de la criptografía no fue tan generoso como en otros y no envió a España sus modelos más avanzados. Al contrario que con los carros de combate o los cazas, Berlín vendió a los nacionalistas el modelo comercial de la Enigma, muy inferior a los usados poco después por la Wehrmacht, la Abwehr y las SS. El Alto Mando Alemán era consciente del riego que corría si alguna de las máquinas caía en manos de británicos o soviéticos y, probablemente, no tenía demasiada confianza en los españoles, pues cualquier descuido dejaría esta arma secreta al descubierto.

La máquina Enigma fue creación de Hugo Alexander Koch, un ingeniero holandés que la patentó en 1920, pero que, por problemas económicos, tuvo que venderla a Arthur Scherbius y a Richard Ritter, quien a su vez se asociaron con el berlinés Willie Korn para crear la empresa Enigma Chiffiermaschinen AG. La primera versión A, orientada para asegurar las comunicaciones empresariales, se presentó en Berna en 1923. A pesar de su poco éxito, fabricaron tres modelos más comerciales (B, C, y D) antes de poner las miras en las Fuerzas Armadas y el Gobierno alemán. La primera en adoptarlo para cifrar sus comunicaciones fue la Kriegsmarine en 1926. Dos años después lo hizo el Ejército de Tierra, y a partir de 1935, el del Aire, la Gestapo, las SS y todas las organizaciones públicas alemanas, incluido su servicio secreto y de inteligencia. El Ejército alemán llegó a contar con más de 30.000 en funcionamiento, aunque se calcula que se llegaron a fabricar más de 200.000 unidades de todos los modelos.

La versión militar de la Enigma se distingue de la comercial por disponer de panel de conexiones y, en algunos casos, de un rotor más. Era considerado como un invento genial porque creaba para cada mensaje su propia clave, por lo que algunos opinaban que era el cifrador ideal, al considerarse imprevisible e indescifrable. Hay que recordar que entonces no existían ordenadores y todo el cálculo de posibilidades tenía que hacerse a mano. Los alemanes introdujeron durante la guerra innumerables modificaciones, lo que impidió que Moscú lograra su desciframiento, aunque sí lo lograron británicos y estadounidenses.

El modelo vendido a los españoles fue el D, es decir, el más avanzado dentro de la gama comercial y similar al que Berlín cedió a los italianos antes de que comenzara la guerra mundial, y posteriormente, a los suizos. En diciembre de 1939, los marinos italianos cedieron algunas a la Armada española para coordinar junto con Alemania el supuesto bloqueo de las costas españolas acordado por la Sociedad de Naciones.

El cifrado con la máquina Enigma representaba un proceso largo y pesado. Requería dos operarios que debían trabajar conjuntamente: uno pulsaba las letras, operación relativamente lenta, ya que las teclas debían presionarse con mucha fuerza para girar los rotores, y otro registraba la letra cifrada, que se encendía en el panel superior de bombillas. Las máquinas comerciales como las españolas contaban con tres rotores, mientras que el modelo militar rediseñado contaba con otros sistemas añadidos. Para descifrar los mensajes enviados se usaba el mismo sistema, pero al revés.

El encargado de recepcionar las máquinas y adiestrar a los operarios nacionales fue el comandante Antonio Sarmiento, miembro del Estado Mayor y jefe de la Oficina de Escuchas y Descifrado del Cuartel General del Generalísimo, y cuyo nombre ha sido desconocido hasta hace muy poco. En un informe redactado en Salamanca en noviembre de 1936 y guardado en el EMAD, Sarmiento describe cómo usar las máquinas y explica los ajustes necesarios para el correcto cifrado de los mensajes. «Para dar una idea del grado de seguridad que se consigue con estas máquinas», afirma, «basta decir que el número de combinaciones posibles de acordar se eleva a la fabulosa cifra de 1.252.962.387.456». En este documento se menciona otra máquina más, la K-202, que algunos afirman fue la usada por el Gabinete de Cifra del Cuartel General de Franco.

No hay fotos de operarios utilizándola, ni documentación alguna sobre los mensajes que se cifraron, pero está claro que fueron usadas para las comunicaciones más sensibles entre Franco y sus generales más significativos. También está probado que el Generalísimo la llevaba cuando se trasladaba al frente en su puesto de mando móvil Terminus y siempre la mantuvo muy cerca. Su funcionamiento fue tan satisfactorio -los republicanos nunca pudieron des-cifrarla- que, en enero de 1937, coincidiendo con la toma de Málaga por el cuerpo expedicionario italiano y la ofensiva nacionalista sobre Jarama, el Gobierno de Burgos adquirió 10 unidades más del mismo modelo (de la K-287 a K-294, más las K-225 y K-226).

Josep Ramón Soler Fuensanta, uno de los mayores conocedores de temas criptográficos españoles y autor de un reciente libro sobre el tema en unión de Francisco Javier López-Brea Espiau, afirma, asimismo, que la Legión Cóndor, la fuerza aérea enviada por Hitler a España, utilizó para sus comunicaciones máquinas Enigma del modelo comercial, y no las militares que usaron durante la II Guerra Mundial. Hay constancia de que el Grupo Imker, el componente terrestre de la Legión, manejó cinco máquinas Enigma que facturó a España a un coste de 617 marcos, o su equivalente de 2.122,48 pesetas, y 22 Enigma para el Ejército a un coste unitario de 525 marcos alemanes. Al ser facturadas por Berlín se supone que se quedaron en España tras abandonar las tropas alemanas nuestro territorio en 1939.

El caso más curioso relacionado con estas máquinas durante la contienda civil española se refiere a la desaparición de una de ellas, la número K-203, adquirida dentro del primer lote y asignada en un principio a la Secretaría General de Estado. Poco después se decide que tiene que ser enviada a Roma. Se acordó remitirla a finales de noviembre o a principios de diciembre de 1936 y en dos envíos distintos, por un lado, la máquina, y por otro, el manual de funcionamiento. Sin embargo, en diciembre de 1937 se echa en falta que la delegación continúe utilizando sólo claves y libros de códigos y nunca haya enviado telegramas con cifrado mecánico. Al final se decidió dar carpetazo al asunto.

El número exacto de Enigmas españolas continúa siendo una incógnita. El criterio más extendido es que se adquirió aproximadamente medio centenar, aunque lo más probable es que hayan sobrevivido cerca de 30, algunas incluso en manos privadas. Las investigaciones de EL PAÍS aseguran que, además de las 26 localizadas en el Cuartel General del Ejército -algunas de las cuales han sido ya distribuidas por diversos museos militares regionales y pronto serán accesibles al público-, existe más de una docena en lo que hoy es el Estado Mayor Conjunto (EMAD) y en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Se supone, incluso, que la Armada pueda custodiar varias más.

Es una incógnita hasta cuándo las máquinas Enigma estuvieron en servicio en España. Según algunas fuentes, fueron retiradas a comienzos de la década de los cincuenta. A partir de entonces fueron recogidas y abandonadas en una buhardilla del Palacio de Buenavista, hasta que hace unos meses, haciendo un inventario, alguien descubrió esas cajas de madera y decidió conservarlas.

«¡Váyanse al carajo cien veces, yanquis de mierda!”


Cuando oí la noticia en la radio, con la reproducción literal del momento de las declaraciones, no me lo podía creer. Esa frase ¿la puede decir en un acto público un mandatario de cualquier país (hispanoparlante)? Incluso cambiando la palaba yankis por cualquier otra que denomine a naturales de cualquier país (despectivamente o no), ¿puede un estadista insultar a otro país en un acto público de forma tan soez sin que sus asesores le señalen la inconveniencia de la actuación?

Esa frase merecería por si sola que a quien la profiere le dijeran «¿por qué no te callas?»

La incontinencia verbal de algunas personas que se envalentonan en un evento de multitudes tampoco repara en la estatura de las personas con las que comparte foro

El Gran Colisionador de Hadrones


¡Qué alivio! Parece que la tecnología que permite crear agujeros negros no se nos ha ido de las manos y que el 10 de septiembre, finalmente, no ha sido la fecha del fin del mundo.

En todo caso, es una buena escusa para enterarse de qué son los hadrones, fermiones, quarcks, antiquarcks, bosones, gluones, leptones, muones, bariones y mesones (bueno, esto sí que sé lo que es, hay uno no lejos de mi casa).

Con lo bien que se entendía el átomo con los protones, los electrones y los neutrones, y lo difícil que debe ser ahora ser físico.

Y no nos olvidemos de los positrones, porque si no, no sé como se van a poder fabricar los cerebros de los robots.