Malas prácticas de administración pública


Me duele decir esto porque considero que la Administración Pública Catalana es de las más avanzadas en la adopción de las tecnologías de la información para facilitar la vida al ciudadano y CatCert una institución ejemplar en ese sentido.

Pero cuando la pauta de adopción de estándares y de reglas de interoperabilidad se sacrifica ante otros objetivos, no del todo claros, se perjudica a los ciudadanos, y no se sabe qué se obtiene a cambio.

El comentario viene al hilo de una situación aflorada en el Blog de Arcadi Espada, que describe con detalle el caso y que se completa con las interesantes aportaciones de los comentarios.

Se trata de las trabas con las que tienen que lidiar los ciudadanos de fuera de Cataluña si tienen que acudir a un hospital catalán, y las que la administración pública autonómica impone a los ciudadanos catalanes si precisan de atención sanitaria fuera de Cataluña.

Podéis leer el artículo en el Blog de Arcadi Espada, pero reproduzco aquí los comentarios:

Correspondencias /Ángel Duarte
Apreciado Arcadi,

¿Podrías hacerte eco de mi caso, aunque sólo sea para contrastar?
Trabajo en Gerona. Allí cotizo. Allí estoy dado de alta. Por cuestiones de amor -ai-làs!- vivo en Tomares, en el Aljarafe sevillano. Pues bien, hace meses que me sirven las recetas que mensualmente preciso -que son bastantes- sin el menor problema. Excepto, claro está, las esperas que aquí como en cualquier parte de España son de rigor. Vamos, como que el viernes pasado, a pesar de ser San Fernando y librar en Sevilla capital, que no en Tomares, me hicieron las correspondientes al mes de junio. Por lo demás, me derivaron al Hospital de San Juan de Dios, en Bormujos, para el día 9 de junio a las 8,45 de la mañana. Ya sabes… de tanto en vez tengo que revisar el PIO (presión intraocular). Si quieres pruebas estaré en el servicio de oftalmología… con mi tarjeta en la mano. Quedas citado. Después te invito a desayunar.
En este país hay problemas, problemones y… problemáticos

Cordialmente

Ángel Duarte

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Correspondencias /Jesús de Baldomá

Apreciado Arcadi.
Mi primera reacción ha sido “¡No me lo puedo creer!”. Así que, raudo y veloz, cojo la cartera y miro mi tarjeta sanitaria. He alucinado con lo que me he encontrado.

Resulta que tenía 2 tarjetas sanitarias del CatSalut: una que caducaba el 11/2006 y que sí que tenía información del NASS (Número de Afiliación a la Seguridad Social) y otra que la sustituye y que, por lo visto, no caduca nunca pero y que no tiene el NASS. ¿!?. ¡Me he quedado estupefacto!

O sea, antes sí que lo tenía y ahora no. ¿La razón? Que alguien la explique porque no la entiendo. Para evitar males mayores, y a riesgo de que me la invaliden, ya me he apuntado el NASS en la tarjeta nueva.

No haré más comentarios al respecto, pero ya les vale.

Saludos cordiales

Jesús de Baldomá

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Correspondencias /Goslum

Hola, Arcadi:

Leída la carta en tu blog, te envío esto.

Un saludo.

Goslum

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Correspondencias /Daniel Tercero

Hola, profesor Espada:

Le remito la dirección web en la que hemos recuperado el vídeo de nuestro vicepresidente autóctono admitiendo que la tarjeta sanitaria del CatSalut es con lo que nos movemos los catalanes.

Un saludo.

Siga igual de libre.

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Correspondencias /J. Oriol Magrans

Gracias Arcadi por tu denuncia, una vez más, acertada.

Independientemente de las consecuencias prácticas (que algunos te discuten; y que, gracias a la diligencia de muchos funcionarios y a la inagotable disposición del Gobierno de España por satisfacer los más infantiles caprichos del nacionalismo catalán, son incluso probablemente más insignificantes que las relatadas en tu carta) lo de la ausencia del numero del INSS tiene una evidente intencionalidad política y ciegos son o ciegos nos quieren los que lo niegan. Por algo será que Carod propone la tarjeta sanitaria catalana como documento de identificación en el referéndum de independencia de 2014:

También tú, sigue con salud,

J. Oriol Magrans

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Correspondencias /Aulet

Estimado Arcadi:

Certera tu carta sobre el número de la SS. Es la vertiente administrativa. Ahora la vertiente médica: Cataluña fue referencia para la sanidad española. Miles de pacientes venían aquí a operarse o visitarse. Cada vez menos: las barreras administrativas para pasar de una comunidad a otra son ingentes y multilaterales. Como en otros ámbitos, lo que debiera ser solidaridad y buscar la mejor atención para el paciente, se convierte en una caótica guerra de guerrillas entre Autonomías. Parte del desgarrador “agravio catalán” está en que los enfermizos mesetarios tienen el mal gusto de venir a pasar las vacaciones al oasis y luego ponerse malos. Por no hablar de otros que tenían la pésima constumbre de venir a operarse a Cataluña pues consideraban que aquí había mejores profesionales. ¿Cómo se les había ocurrido? Vaya cutrez. El término administrativo para definir a estos insensatos ciudadanos no puede ser más humillante: “desplazados”. Algo similar a unos refugiados ruandeses. Resulta que los “desplazados” son los causantes de todos los males, y no, por ejemplo, los miles de informes inútiles que encarga la consejería. Durante un tiempo atendí a algunos “desplazados” en un hospital público y cada vez les ponían más trabas para venir a visitas de control, y no digamos para operarse. El ejemplo catalán ha cundido: las comunidades de origen les ponen todas las trabas posibles para venir.

En algún momento se dijo que, parte del problema de los desplazados, era debido a la ineficacia de los gobiernos autonómicos para reclamar el pago de dichos servicios. Así me lo han certificado (de palabra, nunca por escrito) gestores que trabajan en ello. Porque ya hemos aceptado que hay 17 sistemas de Sanidad que tienen que competir entre ellos.

Lo grave no es que haya 17 sistemas dispares. Ni que sean impermeables a la libre circulación de profesionales.En el sistema público, me es más fácil ir a trabajar a Londres que a Vigo, Bilbao o a Sevilla. No. Lo más grave es que a nadie parece importarle demasiado.

Y aún así, sorprende que sigamos con salud.

3 comentarios en “Malas prácticas de administración pública

  1. Avatar de inzainza Autor

    Gracias por tu comentario, Alorza.

    El problema es que la interoperabilidad es un «bien superior».

    Dado que el NASS es un identificador que facilita el acceso al servicio, cualquier sustitución del identificador debería hacerse de forma armonizada.

    También reconozco que dado que existe el DNI, el NASS es un vestigio probablemente prescindible. Pero siempre que se prescinda en base a un plan que permita actuar coordinadamente y no se presenten situaciones de falta de auxilio al ciudadano.

    Supongo que también afecta el cobro mutuo de servicios cuando el beneficiario del servicio procede de una comunidad (o de un pais) diferente de la que presta los servicios sanitarios.

    Por otro lado, las cifras básicas del NASS son estables, por lo que al menos esas podrían imprimirse en la tarjeta (o en un papelito anexo, que pueda conocer el ciudadano)

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  2. Avatar de AlorzaAlorza

    Pues no lo tengo yo tan claro, amigo Inza. Que yo sepa, los catalanes no son los únicos en dejar de imprimir el NASS en sus tarjetas sanitarias. Creo que los valencianos también lo han hecho, y no sé si alguno más. Otras autonomías se lo están pensando.

    El NASS causa dificultades. Una parte de él cambia cada vez que uno cambia de estado: beneficiario, titular, pensionista. En el País Vasco, hemos unificado las tarjetas ciudadanas y sanitaria, con firma electrónica, en un único soporte: la tarjeta ONA. No te oculto que cada tarjeta tiene un coste importante y es inadmisible tener que cambiarla cada vez que alguien cambia su estado respecto a la Seguridad Social. Por mí, cuantos menos códigos albergue la tarjeta, mejor, especialmente en los formatos no regrabables: impresión en tinta, código de barras…

    Yo veo dos soluciones: o guardar el NASS exclusivamente en soportes regrabables (chip criptográfico, chip de la antena de proximidad, banda magnética) o, directamente, eliminarlo. La información de cada servicio debe estar en la base de datos de ese servicio, no en la tarjeta que sirve de llave para acceder al mismo.

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  3. Avatar de inzainza Autor

    Por cierto, la explicación oficial es bastante peregrina.

    Puede verse, como indica uno de los comentarios, en

    Desplazamientos de Cataluña al resto del Estado español

    La tarjeta sanitaria individual (TSI) es el documento acreditativo del derecho a recibir las prestaciones del Sistema Nacional de Salud.

    Los catalanes y catalanas que se desplacen a otras comunidades del resto del Estado español recibirán la asistencia sanitaria pública presentando su tarjeta sanitaria individual (TSI).

    El Ministerio de Sanidad y Consumo, con el Real decreto de tarjeta sanitaria individual 183/2004 (BOE núm. 37, de 12.2.2004), desarrolla los aspectos básicos de coordinación entre las comunidades autónomas y fija el contenido mínimo de datos que tienen que tener todas las tarjetas sanitarias del Estado para garantizar una compatibilidad en todo el territorio, sin invadir las competencias de cada comunidad autónoma. El número de afiliación a la Seguridad Social (NASS) no figura como dato que deba contener la tarjeta sanitaria.

    Por este motivo, en ningún servicio sanitario público de fuera del territorio de Cataluña deberían pedir el número de afiliación a la Seguridad Social (NASS) para prestar la atención sanitaria o para expender recetas.

    No obstante, podéis llevar una copia de la Cartilla de la Seguridad Social en vuestros desplazamientos, para evitaros algún problema, derivado de la petición innecesaria de dicho número.

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