En el «post» anterior quería poner un link al pionero criminalista Locard en la Wikipedia, y como no lo he visto, me he entretenido un poco en armar su semblanza, que no me resisto a transcribir a continuación.
Edmond Locard nació en Francia (1877-1966). Es uno de los pioneros de la ciencia Criminalística.Doctor en medicina y Licenciado en derecho. Trabajó como ayudante de otro pionero forense Alexandre Lacassagne y estudioso de Alfonso Bertillon. Fue director del gabinete de la policía de Lyon y uno de los principales pioneros de la Investigación Policial con Técnicas Científicas, denominada Criminalística. Escribió tratados de Criminalística y Poroscopia.
Fundó el Laboratorio de Criminalística de Lyon en 1910. Es autor de «Traité de Criminalistique», tratado en 7 tomos y una verdadra referencia de criminalítica, en el que afirmaba que «escribir la historia de la identificación es escribir la historia de la criminología». También es suya la frase «los restos microscópicos que cubren nuestra ropa y nuestros cuerpos son testigos mudos, seguros y fieles, de nuestros movimientos y de nuestros encuentros.»
Las técnicas del Dr. Locard dmostraron su utilidad con el Servicio Secreto Francés durante la I Guerra Mundial, ya que era capaz de «conocer, tras examinar las manchas de los uniformes de los prisioneros y de los soldados, los lugares por los que habían pasado».
Locard tenía su criterio sobre personajes del imaginario literario como Sherlock Holmes o Dupin: «Lo admirable en Sherlock Holmes es ese perfecto conocimiento de todo lo que se necesita haber estudiado para descubrir criminales; en lo cual es considerablemente superior a los policías de Edgar Allan Poe y de Émile Gaboriau. Sherlock no es más inteligente que Dupin, pero conoce mejor su oficio. En una época en que ningún especialista había escrito ningún tratado, su cerebro contiene la primera síntesis de la técnica policiaca»
Expertos criminalistas han señalado recientemente que el llamado «Principio de intercambio de Locard», referido como tal en gran parte de la literatura criminalística y reconocido como uno de los más importantes de esta ciencia, no había sido formulado como tal por el propio Locard en su monumental obra.
Aunque sí que es cierto que Locard hizo la observación «Il est impossible au malfaiteur d’agir avec l’intensit que suppose l’action criminelle sans laisser des traces de son passage» , es decir «es imposible que un criminal actúe, especialmente en la tensión de la acción criminal, sin dejar rastros de su presencia» en la primera oración en el capítulo 3 (rastros) en «Manuel de Technique Policière», París: Payot, 1923.
La primera referencia encontrada del principio del intercambio de Locard aparece en la obra de Reginald Morrish, «The Police and Crime-Detection Today», London: Oxford University Press, 1940, 72. El principio del intercambio de Locard fue reiterado por L.C. Nickolls, en 1956, atribuyéndolo a Locard (1928), y confirmándolo como principio esencial aplicable al trabajo de los microscopistas forenses de todo el mundo.
Este principio se suele expresar así: «siempre que dos objetos entran en contacto transfieren parte del material que incorporan al otro objeto»
El principio de intercambio de Locard ha permitido obtener indicios relevantes desde huellas en el barro o sus restos en neumáticos y calzado, hasta la huellas dactilares o restos en las uñas.
En el ámbito electrónico, el principio se aplica respecto a la convicción de que cualquier interacción con un ordenador afecta a su funcionamiento, su uso de la memoria e incluso lo que se escribe en el disco duro, de forma que un experto pueda encontrar trazas de la interacción, e inclusive detalles que permiten reconstruir los hecho e identificar a sus autores.
(Otro pionero, Alfonso Bertillon, nació en Paris en 1853. Fue medico y antropólogo. Creó en 1880 el Sistema Antropométrico. Se basaba en la medición de los huesos del cuerpo humano y sus relieves, y, en particular las medidas de brazos, piernas, cuerpo y varias partes de la cabeza como sistema de identificación. En 1907 lo complementa con el Portrait Parlé, o Retrato Hablado. Son los mismos principios que han llevado a certeza de la identificación de personas por la huella dactilar o la huella plantar. Falleció en 1914)

Ayer tuve la ocasión de compartir un estimulante entorno a la hora del almuerzo con D. Jordi Sevilla, Ministro de Administraciones Públicas, que intervino en el