Incompetencia y normativa secreta


Ayer viajé desde Atenas (Grecia) a Larnaca (Chipre). En el Aeropuerto de Atenas sufrí, una vez más, una de las arbitrariedades a las que da lugar el Reglamento Secreto.

Al acceder al control de embarque me incautaron un destornillador de relojero de punta roma de 2 centímetros de longitud (sin contar el mango aislante de 4 centímetros, 6 en total). Estuve más de media hora en la zona de control pidiendo que me lo devolvieran ya que no es uno de los objetos prohibidos en el Reglamento (CE) no 622/2003 de la Comisión de 4 de abril de 2003 por el que se establecen las medidas para la aplicación de las normas comunes de seguridad aérea e incluso pidiendo la presencia de la policía que tiene la última palabra. El policía finalmente lo autorizaba si el comandante de la nave daba permiso, lo cual era un requisito imposible de cumplir, ya que en el embarque no hay finger (se accede al avión mediante el típico autobús-jardinera) ni hay posibilidad de hablar con el comandante de forma previa al ambarque.

Al argumento de que una de las llaves del llavero que llevaba era más larga que el destornillador, el operario a cargo del control (no el policía) argumentó que su normativa no decía nada sobre llaves y sí hablaba de «herramientas».

Cuando le expliqué el alcance del Reglamento, reconoció que ignoraba su existencia y contenido y que se regía por la normativa griega (en forma de resumen, no en formato oficial). Aunque me la mostró, tuve algunos problemas para leer el griego, que amablemente me tradujo.

Curiosamente, cuando subía el equipaje de mano al compartimento correspondiente, a bordo del avión, me percaté de que mi esposa traía en su bolso (abierto y a la vista) una de las sombrillas de madera que compramos cuando visitamos la Acrópolis. El soporte principal de la sombrilla, una vara de madera de unos 15 milímeros de diámetro y unos 60 centímetros de largo, tiene, desde cualquier punto de vista, mucho mayor valor como arma que mi destornillador de relojero.

El problema no es el valor real de la herramienta (unos 3 euros) sino la indefensión de los ciudadanos ante normas arbitrarias e inútiles que tienen que interpretar operarios sin criterio, en base a resúmenes cuya redacción es ambigua y poco fiel a la letra y al espíritu de la normativa europea.

Es curioso, ante un tema de seguridad, los criterios de seguridad son irrelevantes. Solo importan ciertos elementos formales sobre cuya discusión se excluye al ciudadano que padece esta arbitrariedad.

2 comentarios en “Incompetencia y normativa secreta

  1. Avatar de Ramón MartínezRamón Martínez

    Eso te pasa por llevar «destornilladores». Los destornilladores son malos, Sirven para destornillar. y todo lo que lleva el prefijo «des» suena a destruir (si no mira lo que hace el algoritmo DES con la clave)…

    la proxima vez di que es un «atornillador», que aunque incorrecto suena más constructivo.

    En serio. la seguridad en los aviones ya llega a ser paranoica. Volar a León desde Alicante con escala en Barajas, gracias a las nuevas normas se equipara en tiempo a ir en coche…..

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