Factura electrónica en Banca


Una de las corrientes actuales que más impacto está teniendo entre las entidades financieras es la de la factura electrónica. Ciertamente, en el sector de las autoridades de certificación se ve que los grandes beneficios que la adopción de la factura electrónica trae a los obligados tributarios justifican los pequeños costes asociados a la gestión de los certificados. Por eso están viviendo el inicio de una pequeña edad de  oro en el que comienza a despuntar la demanda de sus servicios, en un momento en que la generalización del DNI electrónico ha dejado de ser una promesa y avanza con paso firme conforme se van actualizando las oficinas expedidoras al nuevo sistema. El DNI electrónico quiebra el círculo vicioso por el que la escasez de servicios justificaba el  bajo número de certificados y viceversa. En estos momentos, tanto las administraciones públicas como empresas de todo tipo se aprestan a adaptarse a la nueva forma de operar presencialmente y a distancia, en un cambio que es más operativo y funcional que tecnológico.

Y las entidades financieras están en disposición de ser las mayores beneficiarias de esta nueva ola. Por un lado se encuentran con una infraestructura que despliegan otros (en este caso la administración pública)  sin coste para ellas, y con la posibilidad de delegar determinadas responsabilidades. Por otro lado la presión del phishing y otras técnicas fraudulentas obligaría a desarrollar soluciones de ese mismo tipo. De modo que el  camino es nítido: prepararse para aceptar certificados electrónicos.

Por otro lado la normativa sobre factura electrónica permite que sea un tercero quien cumpla el deber material de firmar electrónicamente las facturas o de archivarlas, con lo que la eventual complejidad del proceso puede quedar  diluida en unas cuantas pantallas web que la entidad incluya entre sus servicios de banca electrónica de empresas.

De hecho varias entidades financieras lo han entendido y comienzan a desplegar sus servicios de banca electrónica de empresas orientados a la gestión de facturas, y desde el punto de vista de la empresa, a optimizar la gestión del circulante. Maridaje excelente: la entidad gana en su negocio tradicional, gestión del riesgo y crédito, y la empresa mejora su liquidez sin esfuerzo aparente para ambos. La factura electrónica se constituye así en el centro de la banca electrónica de empresas sobre la que hay que pensar el nuevo paradigma de los servicios bancarios, ya que supone el 80% de la actividad financiera de las empresas.

Otra buena noticia es que el tipo de infraestructura técnica de la que debe dotarse la entidad es la misma para gestionar contratos firmados con el DNI electrónico que para gestionar factura electrónicas: herramientas de  firma, de sello de tiempo y de validación que permitan tratar con los diferentes PSC (Prestadores de Servicios de Certificación), y sistemas de almacenamiento de la información especializado en los documentos electrónicos con valor probatorio (gestión de evidencias electrónicas).  Afortunadamente, nada que esté fuera del alcance de la tecnología actual para una entidad financiera.

Para las empresas de consultoría, como Albalia Interactiva, también ha llegado el momento de poner en valor el esfuerzo inversor e investigador de los pasados años, de modo que se dé valor al conocimiento y se pueda separar el grano de la paja en las propuestas tecnológicas.

2 comentarios en “Factura electrónica en Banca

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