El 18 de octubre de 2006 tuvo lugar el Primer Congreso Nacional de Factura Electrónica y Digitalización Certificada convocado por ASIMELEC. La jornada fue clausurada por D. David Cierco, Director General para el Desarrollo de la Sociedad de la Información, del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. En su intervención, D. David señaló que la adopción de la Factura Electrónica por las empresas era una de las principales métricas que utilizaría el Ministerio para conocer el grado de inmersión de las empresas en la Sociedad de la Información, y que estaban previstas diversas iniciativas, incluyendo ayudas y subvenciones, además de reformas legislativas para promover su adopción.
En mi opinión, es una decisión acertada. Elegir una métrica supone descartar otras. El objetivo es que la métrica recoja diversos elementos que actúan de forma correlacionada que son los que interesa estimular. Cualquier ratio o indicador será más valioso si discrimina bien el efecto que mide, si es fácil de entender y si su valor permanece estable en el tiempo a salvo de tecnologías concretas. En el mismo evento, D. Domingo Laborda, Director del Observatorio de las Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información de Red.es, que presentó algunas métricas respecto a la adopción en España, par parte de las empresas, de herramientas que se vinculan con el desarrollo de la Sociedad de la Información, reconoció que empezaba a carecer de interés la medida del número de conexiones a Internet por modem o RDSI porque el resultado, además de quedar diluido por la adopción de la banda ancha, tenía un cierto tufillo a “antiguo”.
Pero la adopción de la factura electrónicabien puede considerarse un indicador estable: se viene midiendo desde hace 20 años, cuando su vehículo era el EDI a través de redes privadas, y su penetración sigue siendo lo suficientemente baja como para que cualquier incremento sea significativo.
Además, al utilizar la factura electrónica, las empresas utilizan uno o más de los siguientes productos y servicios: conexión a Internet, disponibilidad de ordenadores, acceso a banca electrónica, firma electrónica, sistema de gestión informática de facturas o de contabilidad, correo electrónico, estación EDI, servicio ASP de facturación, gestiones tributarias on line, archivo electrónico de documentos.
Como métrica, la adopción de la eFactura esconde varios indicadores subordinados que pueden dar idea también de la verdadera dimensión de su adopción. Cito los que se me ocurren: porcentaje de empresas que han adoptado la eFactura respecto al total, o respecto a su sector; porcentaje de facturas que se remiten de forma electrónica, respecto al total o respecto al sector, porcentaje de controversias y errores que se producen en la facturación en papel frente al que afecta a la facturación electrónica; plazo medio de pago en facturas remitidas en papel respecto al que se aplica en facturas electrónicas, horas totales de dedicación de personas en gestión de facturas en cada modalidad, respecto al número de facturas tratadas, porcentaje de proveedores que emiten facturas frente al de clientes que las reciben.
Por último, no olvidemos que, en muchas ocasiones (agua, electricidad, gas, telecomunicaciones), las facturas acaban en manos de los particulares, y que para que estos acepten facturas, también han de tener algún grado de exposición a las nuevas tecnologías y algún incentivo para su aceptación. Habrá que ir pensando en la forma en que los tecnólogos resolvemos de forma fiable y con valor probatorio a favor del particular el archivo de facturas y contratos electrónicos con alguna herramienta que sustituya a la “carpeta familiar de papeles importantes”.
No tengo duda de que como decía D. David Cierco, la adopción de la eFactura constituye una excelente métrica de la penetración de la Sociedad de la Información en las empresas. Y en los particulares.

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