La Comisión Europea ha publicado el Informe Provisional sobre las Tarjetas de Pago en el Area Unica de Pagos en Euros (SEPA, Single Euro Payment Area), para el que se ha abierto un período de Consultas que acaba el 21 de junio de 2006.
La Comisión cree que el sector financiero puede ser más eficiente y utilizar sistemas que no penalicen sus costes en la forma en que lo hacen ahora, de forma que pueda lograrse que los costes de todas las operaciones financieras de la Zona Euro sean iguales a los costes domésticos.
En el fondo es un problema político. La existencia de múltiples sistemas de compensación y liquidación, aunque funciona (y es uno de los más importantes logros del Sistema Financiero a lo largo de los años) implica complejidad y reparto de comisiones para todos los intervinientes.
Por otro lado, la existencia de múltiples entidades intermediarias, tambien garantiza cierto nivel de competencia.
Además, las infraestructuras desarrolladas en los diferentes paises atienden a idiosincrasias que sería complejo respetar en sistemas unificados sin una evolución conjunta de todos los paises hacia un eventual "modelo óptimo".
En este marco, en el que las entidades españolas están bien posicionadas por su competencia operacional y tecnológica, a veces se ven penalizadas por el uso del idioma inglés en las discusiones y las presiones de los representantes de todos los países por arrimar el ascua a su sardina.
En definitiva, las discusiones en el marco de SEPA, pretenden que el esfuerzo de adaptación de cada país al modelo común sea el menor posible. Y quizá ese objetivo, respetable, no sea el óptimo. Quizá el objetivo sería elegir un país como modelo más avanzado, exigirle mejoras al modelo y forzar a que el resto de países se ajusten al modelo.
En ese caso sí podría ganar el modelo de compensación y liquidación español, cuya principal crítica reside en que la compensación diaria en transferencias y adeudos no es transaccional y on-line sino por lotes y diferida.
