Estos dias este tema es de actualidad porque un periódico ha cuestionado el valor de una prueba esencial «pieza de convicción» en la investigación del 11-M, por la forma en la que se incorporó a ella, supuestamente de forma extemporánea.
Sin entrar en la controversia, sobre la que mi opinión es «a priori» a favor del experimentado método con que actúa la policía, me parece muy valioso que este tipo de cuestiones se debata porque ayuda a darle valor a las actuaciones metódicas con las que actuamos peritos y forenses para preservar los hallazgos que obtenemos y que deben ser aportados a juicios o negociaciones.
Y aunque parece intuitivamente claro que debe evitarse cualquier manipulación de las pruebas físicas y el efecto de las posibles manipulaciones, el asunto no está tan claro en el caso de las «evidencias electrónicas»

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