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Ejemplo de obliteración.


sellos-obliteradosEn el artículo de ayer, comentaba algunas características del documento electrónico.

Utilizaba un término «obliteración» que no se emplea mucho en español fuera de su uso médico (obstrucción de un conducto del organismo).

Sin embargo, el propio concepto de obliteración es intuitivo si lo vemos con un ejemplo. El más claro es el «matasellos».

En el caso de los sellos, estamos ante documentos prototípicos en cuanto a sus características singulares, que no tienen sencilla traslación al mundo electrónico.

Los sellos son documentos que requieren ser auténticos para otorgar el derecho de que un transportista singular, el servicio de correos, haga llegar el contenedor (sobre) al que se incorpora a la dirección de entrega que figura en el. Además, deben de estar nuevos y no «matasellados» para que se pueda ejercer ese derecho. «Matasellar» un sello implica obliterarlo. Esta obliteración es esencial en la fase inicial de evaluación del envío por el servicio de correos, pero es irrelevante una vez aceptado el reparto (por ejemplo, un sello mal «matasellado» y por tanto con aspecto de nuevo, no impide la entrega del mensaje al destinatario incluso cuando lo detecte el cartero que se encarga del reparto en la última milla).

La singularidad del original y la necesidad de distinguirlo de copias y falsificaciones ha dado lugar a toda una disciplina relacionada con la autenticidad de los documentos en papel.

¿cómo podríamos implementar de forma electrónica un sello que unir a un sobre en papel? Se admiten comentarios.