En Simbiontes se incluye un interesante análisis sobre técnicas de fraude amparadas en la ley de los grandes números y en la picaresca. Se trata del spam financiero, lo que podríamos denominar scam financiero o el «timo del asesor de bolsa».
El timo se parece bastante a la «anécdota del ginecólogo infalible».
Érase un facultativo que vaticinaba el sexo del bebé de las embarazadas que trataba. Le decía a la paciente, «va a ser niño» (o lo contrario). Y tras el parto, la señora le felicitaba por su capacidad de predicción o le recriminaba el error. En el segundo caso contestaba «¿por qué? ¿qué le dije que iba a ser?» y luego buscaba en la historia clínica sus anotaciones al respecto. En la historia estaba escrito de su puño y letra el sexo correcto. La señora le pedía disculpas por no haberle entendido y se marchaba asombrada por su infalibilidad.
El truco era que en la historia clínica anotaba el sexo contrario al que decía, y solo necesitaba mostrar sus anotaciones cuando aparentemente «había fallado».
