Uno de los grandes retos con los que se enfrentan las entidades financieras al iniciar 2008 es el de universalizar el despliegue de las tarjetas EMV para todos sus clientes.
Afortunadamente en otras exigencias de la convergencia SEPA, las entidades españolas llevan cierto adelanto.
Sorprende la extraordinaria adaptabilidad de las instituciones españolas que aceptan esta exigencia en el momento más duro del entorno comercial de los que han vivido al reducirse severamente los ingresos por comisiones como consecuencia de un planteamiento premeditamente ingenuo de los diferentes agentes del mercado, y de fuera del mercado, como la del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, que ha actuado de «primo de zumosol» en una actuación que probablemente es tan ajena a las reglas de la libre competencia como la que se ha imputado (en mi opinión, por ignorancia) a las sociedades de medios de pago.
De todas formas, como en todo entorno dinámico los ajustes se irán produciendo de forma que alguien al final pagará la factura. Y ya sabemos a quién le va a tocar.
Invito a leer el artículo homónimo que Fernando Zunzunegui ha incluido en su blog.

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